1 Corintios 10:24
Día 19
1 Corintios
10:24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
Los filósofos griegos
creían que un hombre libre tenía licencia para hacer cualquier cosa que le
pareciera.
Es posible que este
pensamiento lo hayan adquirido los corintios, de tal manera que aquellos que
decían tener un conocimiento superior de las Escrituras pensaban que podían
hacer cualquier cosa, como comer de lo sacrificado a los ídolos ya que un ídolo
no era nada.
El asunto relacionado con comer carnes que hubiesen
sido sacrificadas a los ídolos era muy serio para los cristianos del primer
siglo.
Al hacer uso de su
libertad estaban dañando la conciencia de los cristianos débiles que creían que
comer de lo sacrificado a los ídolos era pecado, y algunos tropezaban en la fe.
También terminaban
involucrados en los templos paganos donde sus almas podían contaminarse de esas
fiestas inmundas, donde los demonios ejercían una fuerte influencia.
El Apóstol Pablo enseñó claramente que uno no debía “participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”, haciendo referencia a la participación de una fiesta dedicada a un dios pagano.
1 Corintios 10:21 No podéis beber de la copa del Señor, y la copa de los demonios, no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.
Cuando el Apóstol Pablo se dio cuenta de que comer
carne sacrificada a los ídolos podía traer problemas de conciencia para algunos
creyentes, especialmente para las personas que acababan de salir del paganismo, les advirtió que no hicieran nada que pudiera ofender a los demás hermanos
Cristo nos ha hecho
libres, pero eso no significa que debemos usar la libertad indiscriminadamente.
1 Corintios
10:23 Todo me es lícito, pero no todo
conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.
El principio que Pablo quería recalcar era que los
miembros deben hacer lo que sea “edificante” para sus Hermanos en la Fe.
Para cada uno de nosotros, los creyentes, nuestra libertad en Cristo es:
- Saber si lo que hacemos nos edificará,
- Pero también si realmente edificará a nuestro prójimo,
- O solo será tropiezo para su fe.
Es allí donde el Apóstol Pablo,
aconsejando a sus Hijos Espirituales, da un consejo pastoral, estableciendo un
principio que ayuda a reforzar el anterior:
1 Corintios
10:24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.
En otras partes de la
Escritura el Apóstol tiene las mismas recomendaciones, por ejemplo, lo dice en
Romanos con estas palabras:
Romanos 15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que
es bueno, para edificación.
También lo dice en
Filipenses
Filipenses 2:4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino
cada cual también por lo de los otros
Como Servidores de Cristo, los intereses
de Dios y los demás deben estar por encima de nuestros intereses.
Y toda buena obra debe buscar edificar a
nuestros Hermanos en Cristo.
Una enseñanza fundamental del cristianismo es buscar el bienestar de los
demás.
La enseñanza de Cristo:
ü No hagan nada por egoísmo o
vanidad.
ü Más bien, con humildad.
ü Consideren a los demás como
superiores a ustedes mismos.
ü
Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses.
ü Sino también por los intereses de los demás.
Filipenses 2:3-5 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
Debemos aprender a vivir para bendecir a nuestros
Hermanos
Romanos 15:1-2 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las
flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. 2 Cada uno de nosotros agrade a su
prójimo en lo que es bueno, para edificación.
Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos: Si Usted se considera fuerte en comparación con su Hermano, use su fuerza para servir a su Hermano en Cristo, en lugar de utilizar su fuerza solamente para agradarse a sí mismo.
Amemos al Hermano como Cristo nos ama.
Juan. 13:34-35 Un mandamiento nuevo os doy:
Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a
otros. 35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
tuviereis amor los unos con los otros.
1Juan 3:11Porque éste es el mensaje que
habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.
Evitemos dañar al Hermano
débil.
Se entiende por un “hermano débil” a todo hermano nuevo en la fe, o bien, a uno que aún no ha logrado llegar al nivel de madurez que Usted posee.
Romanos 14:13 Así que, ya no nos
juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo
u ocasión de caer al hermano.
Debemos
ser soporte para el Hermano débil.
Muy ligado a lo anterior se encuentra que nos
insta no sólo a no dañar al hermano más débil, sino que también a apoyarlo
y ayudarlo en su crecimiento.
Efesios 4:1-3 Yo pues, preso en el Señor, os
ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con
toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en
amor, 3solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz.
Debemos protegernos del amor a uno mismo que nos
llevará a descuidar la obediencia a las instrucciones importantes que Cristo
ha dado y cultivar cuidadosamente la cortesía cristiana en todo momento, lo que
nos impedirá́ descuidar los deberes hacia los demás…
Debemos amar a las almas por las cuales murió́ Cristo, con el Amor Puro y Desinteresado que manifestó́ cuando se convirtió́ en nuestro Salvador.
La Fe Cristiana tiene como una Preciosa Premisa lo que La Biblia expresa:
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.