Jueves, 28 de Diciembre del 2023

1 Corintios 10:31

                                                                                                                                                                         Día 28

1 Corintios 10:31... Hacedlo todo para la gloria de Dios.

 

Los Hijos de Dios debemos de entender que todas las tareas que hacemos son espirituales, aunque no todas parecen serlo. 

Algunas tareas son más agradables que otras. 

La  realidad es que, aun en nuestro diario vivir, alguien tiene que lavar los platos, preparar la comida, barrer el piso, limpiar el baño, lavar la ropa, etc. 

Si no entendemos esto, podemos desarrollar una actitud equivocada hacia estas tareas prácticas y necesarias. 

Y si esto lo trasladamos a nuestro servicio en la Obra del Señor, más aun, porque podríamos caer en el error de creer que algunas actividades son más espirituales que otras.

Como creer que es más "espiritual" predicar, que ordenar y limpiar el templo, o como que orar esta sobre servir la merienda a los niños de la Escuela Bíblica, etc.

Podemos encontrarnos pensando: "me fastidia hacer esto. ¿De qué sirve? si no es una tarea espiritual o importante".

 Nunca estaríamos más errados, todo lo que hacemos, es una forma de dar la Gloria a Dios.

 

Si nos examinamos sinceramente, nos daremos cuenta que tal actitud revela que estamos tratando de convencernos a nosotros mismos de que no importa si hacemos el trabajo o no, ni si lo hacemos bien o mal. 

Cuando alguien tiene esa actitud, aun si cumple con la tarea, la termina haciendo mal y tarda mucho más tiempo de lo que hubiera tardado, si se hubiera hecho bien desde el principio.

Es importante poder reconocer cuando rehusamos a hacer algo porque:

ü Contradice nuestra conciencia (es decir, cuando creemos que algo es inmoral),

ü Cuando rehusamos debido a motivaciones equivocas, como la pereza (no tener ganas de colaborar), el orgullo (querer hacerlo solamente a nuestra manera) o la avaricia (no querer hacer sin recibir algo a cambio). 

En general, si no tenemos buenas razones para rehusarnos a hacer la tarea, la deberíamos hacer y hacerla contentos. 

·        La manera de disfrutar de cualquier tarea es de hacerla para la Gloria de Dios. 

·        Esto significa hacer las cosas por Amor a Dios, como si las estuviésemos haciendo para Él mismo.


Colosenses 3:23-24Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís

 

Trabajar para El Señor Jesús implica que reconocemos cada día que Él es nuestro Maestro, nuestro Jefe, a Quien le rendiremos cuentas finalmente.

Esto conduce a que el Apóstol Pablo nos recuerde que trabajamos para el Señor y no para los seres humanos.

La recompensa nos la dará Jesús mismo.

Esa recompensa no es algo que nosotros merecemos.

Nuestras buenas obras no son perfectas, están manchadas por nuestro pecado.

 

Cuando nos quejamos, murmuramos y arrastramos los pies para hacer un trabajo, no estamos edificando el Reino de Dios. 

En esos momentos, nos estamos comportando como la gente común, que no conoce la Verdad de Cristo y el Evangelio,  que hace algo solamente bajo obligación o por recompensa material.

No debe ser así en el Pueblo del Señor, no debemos actuar de ese modo los Hijos de Dios.


·        El Reino de Dios solamente se construye cuando hacemos todo para Dios.

·        El Reino de Dios está en nuestro hogar, en nuestra casa.

·        El Reino de Dios está en nuestro lugar de trabajo.

·        El Reino de Dios está en nuestra escuela, lugar de estudio.

·        En cada lugar donde un creyente se mueve y en cada responsabilidad que tiene se debe notar que éste Glorifica a Dios con su obrar.

 

El  Reino no solo se construye dentro de nosotros, al aprender la mansedumbre, el servicio, la paciencia y el amor; sino también haciendo todo en El Espíritu de Dios,  como un servicio hacia Dios, lo cual se vuelve un testimonio para los demás.

Mateo 5:16  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Dios espera que Sus Hijos demos buen testimonio, y nunca debemos olvidar que Él ve nuestro corazón y mente.

Si queremos glorificarle, debemos saber que en nuestra humanidad, en nuestra carne, no será posible, porque siempre habrá una queja, algún reproche, porque el hombre natural mide todo  naturalmente… por eso es necesario la asistencia del Espíritu Santo.

Con Él tendremos:

ü La guía en todo lo que debemos hacer,

ü El amor para lo que estamos realizando

ü El temor de Dios, para reconocer que es Él a Quien servimos y está mirando cómo lo hacemos.

ü La paciencia ante las dificultades que se levanten, incluso cuando no es fácil y se nos complica lo que estamos haciendo.

ü Nos pondrá la “carga” de servicio y  la “habilidad” para llevarlo adelante.

Reiterando, para no olvidar, que le servimos en todo momento y en todo lugar.

Así que, la próxima vez que alguno se encuentre quejándose de tener que hacer alguna tarea, pause un momento y piense que lo que hace, será una contribución para el Reino de Dios, si Usted tiene la motivación correcta. 

Rechacemos la queja, la pereza, la contención, la autosuficiencia  y el orgullo.

Aprovechemos cada oportunidad que Dios nos brinda para glorificarle.


Cada vez que nos encontremos a punto de hacer una tarea o trabajo para Dios  pensemos si lo estamos haciendo por y para Él, o si simplemente lo estamos haciendo por rutina, sin ninguna visión.

Busquemos  la importancia de inspirarnos y examinarnos, para hacer cada cosa con una buena motivación, a Los Ojos de Dios y no terrenalmente.

Ya que no se tratará de cumplir con obligaciones, si no de edificar el Reino de Dios y aprender cómo ser Hijos que le glorifiquen en todo lo que hagan.