Viernes, 1 de Agosto del 2025

1 Corintios 1:2

Dia 1  

Devocional escrito por Pastor Osvaldo Alfieri

1 Corintios 1:2 … Santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…


La Primera Epístola a los Corintios, es una carta escrita por el Apóstol Pablo alrededor del año 55 después de Cristo a la iglesia en Corinto.

Corinto era una ciudad conocida por su diversidad cultural y su actividad comercial. 


A través de sus dieciséis capítulos, Pablo aborda una serie de problemas doctrinales, éticos y prácticos que enfrentan los creyentes corintios, ofreciendo instrucciones y correcciones para guiarlos hacia una vida que refleje genuinamente el Evangelio de Cristo. 


Desde divisiones comunitarias, inmoralidad sexual, litigios entre creyentes, hasta el uso de dones espirituales y la resurrección de los muertos, Pablo ofrece Sabiduría Divina para cada aspecto de la vida cristiana.


El  versículo 2, que compete a nuestro devocional, está en la introducción a la Carta, donde Pablo saluda a la Iglesia y establece Su Identidad y Propósito.

  • Pablo entrelaza la teología profunda con la ética práctica para edificar una Iglesia Unida y Santa. 
  • A través de 1 Corintios, se revela un llamado poderoso a la Santidad, el Amor, y la Unidad en Cristo.
  • Enfatizando que la Sabiduría de Dios contradice la sabiduría del mundo, pero es la única base para una vida y comunidad transformadas.

El Apóstol Pablo inicia su carta a los Corintios agradeciendo a Dios por ellos y mencionando la Gracia que les ha sido dada en Cristo Jesús.

1 Corintios 1:1-3 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, 2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: 3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.


Este saludo no solo identifica a los destinatarios de la carta, sino que refuerza su Identidad en Cristo y su llamado a la Santidad.


  • A la iglesia de Dios que está en Corinto…


Pablo dirige su carta a la comunidad de creyentes en Corinto. 

Al llamarla "la Iglesia de Dios", enfatiza que ésta pertenece a Dios, a pesar de sus problemas y desafíos.

La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, son todas las personas que aceptan el regalo de Su Salvación y siguen Sus Enseñanzas. 

Es mucho más que un edificio. 

En La Biblia, "Iglesia" nunca se refiere a un edificio,  siempre se refiere a las personas, las personas que siguen a Jesucristo.

Formar parte del Cuerpo de Cristo significa que estamos llamados a moldearnos continuamente para parecernos cada vez más a Cristo. 

Esto sucede cuando dejamos que La Palabra de Dios, La Biblia, guíe nuestra fe y nuestras vidas, adorando a Dios y aplicando las doctrinas de Jesús, y viviendo en comunidad unos con otros.


Ser miembro de la Iglesia significa que se pertenece a Jesucristo y que se pertenece al Pueblo de Dios. 

A la iglesia también se le llama "la novia de Cristo", enfatizando que la Iglesia está unida en una relación profunda e íntima con Jesús, y está ligada a Él por un pacto similar al del matrimonio.

  • A los santificados en Cristo Jesús…

Los creyentes son descritos como santificados, lo que significa que hemos sido apartados para un Propósito Sagrado, determinado por Dios.

Esta santificación no la obtenemos por méritos propios, sino por estar unidos a Cristo Jesús.

La Presencia de Cristo es la clave de la vida de la Iglesia. 

El Poder del Espíritu Santo Obrando en el creyente, produce la santificación.

Es en la Comunidad de fe, la Congregación de los santos, y a través de ellos que Cristo encuentra, escoge, llama, transforma, equipa y envía a Su Pueblo al mundo. 

Dios se sirve de los santificados  para presentar la Salvación a quienes no la conocen, también para alimentar y edificar la fe de los creyentes. 

  • Llamados a ser santos…

No solo han sido santificados, sino también llamados a vivir en santidad.

Vivir nos indica una acción continua, en cada momento, en todo lugar, en cualquier circunstancia, el creyente debe vivir conforme el Diseño de Dios.

Dios es Quien determina normas, límites, formas, es por Su Palabra que podemos vivir de acuerdo a los estándares Divinos, y así reflejar a Dios en nuestro diario vivir.

Somos llamados, apartados para Dios.


La iglesia es el instrumento de Dios para expresar Su Compasión y preocupación por el mundo.

Cuando entendemos este llamado, comprendemos el peso de ser santos, pues nuestro testimonio impactará en aquellos que aún no han conocido el Poder transformador del Evangelio.

Por eso el creyente debe ser santo, como Dios es santo, es  una Demanda Divina.

  • Con todos los que en cualquier lugar invocan el Nombre de nuestro Señor Jesucristo…

El Apòstol Pablo incluye a todos los creyentes, no solo a los de Corinto, sino a todos los que invocan el Nombre de Jesùs.

Esto indica el conjunto de creyentes en el mundo, la conexión entre todas las comunidades de creyentes.


Entendemos que cada Congregación es indispensable para los creyentes.

En la iglesia, los cristianos están inseparablemente unidos entre sí. 

La imagen de un cristiano individual, a solas con Dios es ajena al Nuevo Testamento. 


A los cristianos se nos enseña a llamar a Dios "Nuestro Padre", no sólo "Mi Padre". 

La importancia de la Comunidad en La Biblia no es exagerada. 


La Iglesia como un solo Cuerpo implica que los cristianos no sólo pertenecen a Jesucristo, sino también se pertenecen  los Unos a los Otros. 

La comunión con Cristo y con los demás hace de los creyentes una sola Familia Unida en el Amor de Dios.


  • Señor de ellos y nuestro.


El Apóstol reafirma que Jesús es El Señor de todos los creyentes.

De los Corintios de aquellos tiempos bíblicos, como los creyentes de cualquier lugar en el mundo.

Es obvio que esta afirmación enfatiza acerca de la Unidad de los creyentes, bajo El Señorío de Jesucristo.

En la Iglesia, cada individuo es necesario e importante. 

1 Corintios 12 describe la Iglesia como un Cuerpo, en el que cada parte (cada persona, cada miembro) desempeña un papel importante. 

Los dones de cada creyente enriquecen a la Iglesia y la capacitan para llevar a cabo su labor en el mundo.

Y dentro de la Iglesia todos somos responsables los Unos de los Otros. 

Nos cuidamos los Unos a los Otros, nos apoyamos mutuamente para desarrollar una mejor relación con Cristo.

Nos aseguramos con delicadeza, mediante el amor, la paciencia y la comprensión,  de que permanezcamos fieles,  incluso cuando podamos pasar por diversas pruebas o seamos tentados por las ofertas del mundo, pues tener un Hermano cerca, siempre es gratificante y alentador.


Amado lector donde Usted se encuentre compartiendo este devocional, recuerde su Identidad, Eres de Cristo.


Nuestro devocional subraya aspectos importantes de nuestra Identidad y nuestro Llamado como creyentes. 

  • Pertenencia a Dios: La Iglesia es de Dios, implica que debemos tener una delación intima con Él y responsablemente vivir bajo Sus Principios.

  • Santificación en Cristo: Los creyentes somos apartados y hechos santos a través de unirnos a Cristo, Él nos santifica por Su Palabra y por Su Espíritu Santo, no es por nuestro esfuerzo.

  • Llamados a la santidad: una vida apartada del sistema de este mundo, decididos voluntariamente a reflejar el carácter de Dios. Ser Luz en la oscuridad.

  • Conectados entre todas las comunidades de creyentes, sin importar en que lugar del mundo nos encontremos. La Fe en Jesucristo nos entrelaza.

  • Unidos en Cristo. Cada uno de los creyentes estamos unidos en Cristo, bajo Su Señorío, guardando la Unidad y el Cuerpo de Cristo. 

Efesios 4:3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;


Amada Iglesia, dignifiquemos el lugar que Cristo nos ha dado, dejemos que El Espíritu Santo obre, transformándonos a la medida de ese “varón perfecto” que Dios espera de cada uno.

Apartados de todo lo malo, brindemos a nuestra comunidad de fe, de todo lo Bueno que Dios ha derramado sobre nosotros y alcancemos este mundo compartiendo esa Bondad con la que El Padre, en Cristo, nos ha alcanzado.