Martes, 19 de Noviembre del 2024

1 Corintios 2:12

Día 19

Devocional escrito por Samuel Alfieri

1 Corintios 2:12… Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios...

 

El Apóstol Pablo, al escribir a los Corintios, buscaba recordarles las verdades espirituales que habían recibido a través del Espíritu Santo.

Este versículo es un recordatorio claro de que, como creyentes, hemos recibido algo mucho más profundo que cualquier sabiduría humana: hemos recibido el Espíritu que proviene de Dios.

Esta distinción nos permite comprender las cosas de Dios y Su Voluntad para nuestras vidas.

 

·        El contraste entre el espíritu del mundo y el Espíritu de Dios.

En este versículo, Pablo presenta un claro contraste: el espíritu del mundo y el Espíritu de Dios.

El “espíritu del mundo” representa los valores, las filosofías y las influencias de una

cultura que está en oposición a Dios.

Este espíritu busca el éxito personal, la autosuficiencia y la sabiduría basada en el conocimiento humano.

A menudo se centra en lo temporal, lo visible y lo que alimenta el ego.

En contraste, El Espíritu de Dios nos revela lo eterno, lo invisible, lo que restaura y lo que edifica nuestra vida espiritual. 

Como lo señala el Apóstol en Romanos:

Romanos 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

El espíritu del mundo, por más atractivo que pueda parecer, lleva a la muerte espiritual, mientras que el Espíritu de Dios nos conduce a una Vida llena de Paz, Propósito y Comunión con nuestro Padre.

Este Espíritu Santo nos capacita para ver más allá de lo material y comprender las Verdades Profundas de Dios.

 

·        La Obra del Espíritu Santo en el creyente.

Cuando Pablo menciona que hemos recibido el Espíritu de Dios, no se refiere simplemente a una experiencia pasajera, sino a una transformación continua que afecta todas las áreas de nuestra vida. 

Ø El Espíritu Santo es Quien nos guía a toda Verdad 

Juan 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la

verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que

oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 

Ø Es el Sello de nuestra identidad como Hijos de Dios 

Efesios 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa

 

En 1Corintios 2:10, Pablo explica que Dios nos revela Sus Verdades “por medio de su Espíritu”, porque El Espíritu Santo “escudriña aun lo profundo de Dios”.

1 Corintios 2:10  Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Esto significa que solo a través del Espíritu Santo podemos comprender plenamente lo que Dios nos ha concedido.

Esta verdad nos lleva a una vida de dependencia continua en el Espíritu, sabiendo que no podemos caminar en nuestras propias fuerzas ni entender los Propósitos de Dios sin Su Guía.

 

·        ¿Qué nos ha concedido Dios?

El Espíritu Santo no sólo nos revela Verdades Profundas, sino que nos ayuda a entender “lo que Dios nos ha concedido”.


Estas son solo algunas de las Bendiciones, Promesas y Dones espirituales que Dios nos ha dado en Cristo:

Ø Salvación: La Obra Redentora de Cristo en la Cruz nos ha reconciliado con Dios, dándonos Vida Eterna.

Efesios 2:8-9.

Ø Identidad como Hijos de Dios: Por medio de Cristo, hemos sido adoptados en la familia de Dios.

Romanos 8:15-16.

Ø El acceso a la Presencia de Dios: Podemos acercarnos con confianza al Trono de la Gracia para recibir ayuda en el momento oportuno. Hebreos 4:16.

Ø La paz que sobrepasa todo entendimiento: No importa las circunstancias, el Espíritu nos da una paz que el mundo no nos puede ofrecer. Filipenses 4:7.

Ø La dirección y guía de Dios: El Espíritu nos Guía, Aconseja y Enseña cómo vivir de acuerdo con la Voluntad de Dios. Juan 14:26.

 

·        La Sabiduría de Dios frente a la sabiduría del mundo.

Uno de los temas recurrentes en la carta a los corintios es el contraste entre la Sabiduría de Dios y la sabiduría del mundo. Pablo deja claro que la sabiduría de este mundo es “locura” delante de Dios (1 Corintios 3:19).

Mientras que el mundo busca respuestas en el razonamiento humano, la lógica y la ciencia, los creyentes sabemos que las Verdades Espirituales no se pueden discernir con la mente natural.

Pablo lo expresa: 

1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Aquí, el Apóstol nos recuerda que el mundo no puede comprender las Verdades Espirituales, porque estas requieren la intervención del Espíritu Santo.

Solo aquellos que han recibido el Espíritu de Dios pueden discernir lo que es verdaderamente valioso a los Ojos de Dios.

 

·        Dependiendo del Espíritu de Dios.

El desafío para nosotros como creyentes es aprender a depender completamente del Espíritu Santo.

Esto no solo implica una vida de oración, sino una vida en la que continuamente busquemos la Dirección y Guía del Espíritu en todas nuestras decisiones.

Proverbios 3:5-6 Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.

 

Esta dependencia en El Espíritu Santo es lo que nos distingue del mundo.

No vivimos basándonos en lo que el mundo considera sabio o exitoso, sino en lo que Dios considera valioso.

Esto nos llevará, muchas veces, a actuar de manera contraria a las expectativas del mundo, pero con la confianza de que estamos en el Camino Correcto según el Propósito de Dios.

 

Hemos recibido el Espíritu de Dios para comprender plenamente lo que Él nos ha concedido.

Este Espíritu nos permite vivir una vida diferente, basada en las Verdades Eternas de Dios y no en las cosas pasajeras del mundo.

A través del Espíritu Santo, podemos discernir lo que es verdaderamente valioso, vivir en la Plenitud de las Bendiciones de Dios, y caminar en comunión con Él.