Viernes, 8 de Mayo del 2026

1 Corintios 3:17

Día 8

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

1 Corintios 3:17 …El templo de Dios, el cual sois vosotros santo es.

 

Esta Iglesia se encontraba en Corinto, una ciudad griega cosmopolita, y la joven congregación se había desviado un poco del Camino.

Discutían sobre su liderazgo y sus preferencias.

Habían dejado que los criterios mundanos, la lógica de lo que es importante, dominaran sus mentes.

Querían líderes más imponentes, y se comenzaba a notar los celos por el servicio. Querían lo que el mundo quería.

En resumen, querían precisamente aquello que Dios no valoró al elegir salvar a

los creyentes de Corinto. 

Ø Dios los había elegido, no por ser maravillosos e impresionantes, sino porque su propia pobreza demostraba la riqueza de Su Misericordia.

Ø Su propia incapacidad demostraba la Capacidad de Dios para Salvar.

 

En el capítulo 3, Pablo aborda específicamente las divisiones dentro de la Iglesia. Recordándoles qué es la Iglesia, quiénes son sus líderes y Quién es Dios.

Ø Los líderes son simples agricultores que deben sembrar y regar con fidelidad, pero solo Dios puede dar el Crecimiento. 

Ø Son constructores, pero no el Fundamento.

 

 

En nuestro devocional, la Iglesia de Dios es el nuevo Templo.

…El templo de Dios, el cual sois vosotros santo es

 

Usted y yo, somos ese Templo al cual el Apóstol Pablo hace referencia.

Hace una comparación como un arquitecto: es decir, la de un edificio cuyo

Fundamento es Jesús, a un ejemplo más específico para la Iglesia:

La Iglesia es el nuevo Templo de Dios.

1 Corintios 3: 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

 

Esta pregunta confronta a los miembros de la Iglesia de Corintio, ellos deberían saber por su propia naturaleza y da por sentado que ya deberían saberlo, que son Templo de Dios y que no actuaban de acuerdo con su condición de Templo de Dios.

 

¿Cómo es actuar conforme a ello? Qué pregunta, ¿no?

Pero acá sin duda, Su Palabra nos llama a reflexionar.

Cuando hay celos en los Ministerios, celos entre Hermanos, divisiones en la Iglesia, influencias que no provienen de Dios, hacer obras para agradar a los humanos y no a Dios en primer lugar, etc.

Son cuestiones que uno va madurando espiritualmente y con el tiempo, a todos nos pasó, pero Gloria a Dios que luego uno comprende que a Quien servimos, a Dios, y que Él es Quién nos recompensa.

 

La Iglesia de Corintos estaba pasando por un tiempo de inmadurez.

Y Pablo hablaba a la Iglesia, en general, pero para que vieran que el problema, era individual.

 

Para comprender el argumento de Pablo y sobre todo para quienes son nuevos en El Evangelio o desconocen el Antiguo Testamento, Dios había ordenado previamente que Su Pueblo se relacionara con Él, y lo adorara mediante un Plan muy especial.

 

Mientras el Pueblo de Dios vagaba por el desierto durante décadas, Dios se reunía con ellos en un Tabernáculo, una tienda muy ornamentada.

Más tarde, cuando el Pueblo de Dios fue llevado por Dios a la tierra que Él les había prometido, a la tierra de Canaán, aquel Tabernáculo fue reemplazado por una estructura permanente que a menudo se conoce como el Templo de Salomón.

 

Este templo fue construido durante el reinado del rey Salomón aproximadamente mil años antes de Cristo.

Pero este Primer y Glorioso Templo fue destruido posteriormente por los invasores

babilonios en el año 586 A. C.

Posteriormente, los judíos exiliados que regresaban de su cautiverio en Babilonia construyeron un Segundo Templo.

Este Segundo Templo se mantuvo en pie desde aproximadamente el año 515 A. C. hasta que los romanos lo destruyeron en el año 70 D. C.

 

Más tarde, después de que Salomón consagrara el Templo recién construido, se vuelve a usar la metáfora de la nube. 

1 Reyes 8, léalo por favor, nos dice que el sacerdote de Dios colocó el Arca del Pacto en la parte Santísima del Templo, y cuando salieron del Lugar Santo, el texto dice que

1 Reyes 8:10-11   Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

 

Ø Dios llena el Templo con Su Presencia Especial.

 

Claro que no se limita al Templo solamente, Dios es Espíritu y está en todas partes, enseña La Escritura.

Pero promete revelarse de una manera especial en Su Templo.

El Templo es el lugar de la Presencia Especial de Dios revelada.

Ø El templo es sinónimo de la Presencia de Dios.

Ø Y donde está la presencia de Dios, Él requiere Santidad.

 

En un momento me vino una expresión: “Cuando asistimos a la Iglesia, tratamos de usar ropa acorde, la más linda, y estamos prolijos, pero cuando llegamos a nuestro hogar, nos ponemos cómodos, ropa más de “entrecasa.”

Por lo menos en mi caso, lo hago así…

Ahora ¿Qué pasaría si me sacara la Presencia de Dios? QUEDARIA UN HOMBRE PECADOR.

 

Ø Donde hay pecado no hay Santidad.

Dios desea que, como individuos, pertenecientes a una Congregación, dejemos los pensamientos vanos, la competencia entre hermanos, la humanidad, nuestra carnalidad.

Porque muchas veces el enemigo se mete, y hace estragos en la Casa de

Dios.

Trae división, y si no estamos fuertes en Cristo, nos lleva a la frialdad espiritual.

 

Tú y yo nacemos en este mundo con un problema:

ü Estamos contaminados por el pecado.

ü Somos impuros.

ü Estamos corrompidos.

ü Nos hemos alejado de buscar a Dios y de hacer todas las cosas para su gloria.

ü Queremos hacer las cosas a nuestra manera.

ü Queremos imponer nuestras propias preferencias.

ü Eso fue lo que sucedió en Corinto, y dividió a la Iglesia.

 

No seamos quienes ponen en peligro la Unidad y la Pureza del Templo de Dios, introduciendo el pecado de la división y la discordia, ni ninguna otra impureza.

¡DIOS ES JUSTO!

 

No dividamos nuestro corazón con pecado, busquemos la Santidad de Dios en lo individual, para ser de provecho al prójimo.

¡Dios nos ayuda por medio de Su Palabra!

¡Es Su Gracia y Su Misericordia que nos advierte y nos da Luz para cambiar!

¡Gracias Señor!