Viernes, 18 de Octubre del 2024

1 Corintios 3:8.

Día 18

Devocional escrito  por Cristina Remus de  Medina Celis

1 Corintios 3:8... Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

 

Escudriñemos un poquito de 1 Corintios 3:1-8 para entrar en contexto y entender nuestro texto cabecera.

A través de varios hermanos, el Apóstol Pablo había sido informado que la Iglesia de Corinto estaba pasando por diferentes problemas.

Entre los cuales, “La división” entre ellos, de quien tenían al mejor siervo, al hombre de Dios y a quien pertenecían.

Por lo que el Apóstol escribe esta carta para ayudarlos a corregir dichos problemas.

 

Pablo, los llama niños en la vida cristiana.

1 Corintios 3:1-3-De manera que yo hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como a carnales, como a, niños en cristo. 2 Os di a beber leche y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aun sois carnales, pues habiendo entre vosotros, celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?

 

Aun eran inmaduros espiritualmente, la prueba era que se peleaban como niños permitiendo así que las divisiones los distrajeran.

Ø Los cristianos inmaduros son carnales, controlados por sus propios deseos.

Ø Los creyentes maduros están alineados con los deseos de Dios.

 

¿Cuánta influencia ejercen sus propios deseos en su vida?

Nuestra meta es que los deseos de Dios sean los nuestros.

Ser controlados por sus propios deseos impedirá su crecimiento espiritual.


Pablo continua diciendo:

1 Corintios 3: 4-5 Porque diciendo el uno: yo soy ciertamente de Pablo; y el otro yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por  medio los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió El Señor.

 

Ambos eran servidores de Dios. El Apóstol Pablo había sido el misionero,  que había comenzado la obra cristiana en un nuevo territorio.

Luego llegó Apolos y por medio de reuniones predicó e instruyó a los creyentes, pero los dos servían a Dios y se complementaban el uno al otro.

 

Pablo plantó la semilla del Mensaje del Evangelio en los corazones de las personas.

Fue pionero en la Misión, trajo el Mensaje de Salvación.

El papel de Apolos fue regar: ayudar a los creyentes a crecer más fuerte en la fe.

Pablo fundó la Iglesia en Corinto.

Y Apolos la construyó sobre dicho fundamento.

 

Lamentablemente, los creyentes se habían dividido en grupos identificándose como perteneciendo a diferentes líderes.

1 Corintios 3:6 Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Después que el trabajo de los predicadores ha terminado, Dios, es Quien continúa haciendo crecer a los cristianos.

 

Nuestros líderes ciertamente deben ser respetados, pero nunca debemos ponerlos en pedestales que creen barreras entre los Hermanos o ponerlos como que ellos hacen la obra, en vez de Cristo.

1 Corintios 3:7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento.


Ø La Obra de Dios involucra a muchas personas con una variedad de dones y habilidades. 

No hay superestrellas en esta tarea, solo miembros de equipo que desarrollan sus funciones específicas.

Nos convertimos en miembros útiles del equipo de Dios al poner a un lado el deseo de recibir gloria por lo que hacemos.

La alabanza que viene de la gente es comparativamente sin valor. La que proviene de Dios es la que cuenta.

¿Puede ver que lo importante no es quien es el Maestro, ni el Predicador?

¡Sino solo Dios, Quien recibe y recibirá todos los méritos, toda La Gloria por los resultados!

 

Así que, ¡ A Quien debían dar Gloria y Honor era a Dios!

 1 Corintios 3:8a Y el que planta y el que riega son una misma cosa…

 

El Apóstol Pablo está diciendo; que tanto el que planta como el que riega son igualmente importantes para Dios y para la Obra de Dios.

A pesar de que tienen diferentes roles, trabajan juntos en el mismo objetivo.

No hay nada por lo cual debemos ni exaltarnos a nosotros mismos, ni exaltar a terceros, porque la Palabra es clarita, clarita… “son una misma cosa”.

 

Ahora sí, aquí ya podemos entender nuestro texto cabecera:

 1 Corintios 3:8b… cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

 

Tanto el Uno como el Otro serán recompensados según su labor.

Iglesia, Amados de Dios, estos versículos de la Santa Palabra de Dios nos enseña que nuestro trabajo en Su Reino es con esfuerzo mancomunado y sin competencias ni rivalidades entre Hermanos, sino en Unidad del Espíritu.

En el vínculo del Amor de Dios con el cual somos amados.

Extendiendo nuestras manos para tomar la posta o para entregarla, con humildad, con respeto, sumando y cuidando el trabajo y esfuerzo de nuestros Hermanos.

 

Haciendo nuestro trabajo con excelencia porque es para nuestro Dios, dando todo lo mejor para Él.

Debemos ser referentes a la generación que está emergiendo.

En un mundo que se está desmoronando a pasos agigantados, con unas grietas cada vez más anchas y profundas en los valores morales, levantemos banderas de amor. Exaltemos el Nombre de Cristo.

¡Edifiquemos y sobreedifiquemos hasta que Cristo venga!

DIOS PROMETIO RECOMPENZAS.

NO SE TRATA DE CANTIDAD, SINO, DE CALIDAD.

¡¡¡CRISTO VIENE!!!

Apocalipsis 22:12-13   He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. 13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

¡Dios les Bendiga y Fortalezca!