1 Corintios 3:8.
Día 18
Devocional escrito por Cristina
Remus de Medina Celis
1 Corintios
3:8... Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
Escudriñemos
un poquito de 1
Corintios 3:1-8 para entrar en
contexto y entender nuestro texto cabecera.
A
través de varios hermanos, el Apóstol Pablo había sido informado que la Iglesia
de Corinto estaba pasando por diferentes problemas.
Entre
los cuales, “La división” entre ellos,
de quien tenían al mejor siervo, al hombre de Dios y a quien pertenecían.
Por lo que el Apóstol
escribe esta carta para ayudarlos a corregir dichos problemas.
Pablo, los llama
niños en la vida cristiana.
1 Corintios
3:1-3-De manera que yo hermanos, no pude hablaros como espirituales, sino como
a carnales, como a, niños en cristo. 2 Os di a beber leche y no
vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3
porque aun sois carnales, pues habiendo entre vosotros, celos, contiendas y
disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Aun eran inmaduros espiritualmente, la prueba era que se peleaban como niños permitiendo así que las divisiones los distrajeran.
Ø Los cristianos inmaduros son carnales, controlados por sus
propios deseos.
Ø Los creyentes maduros están alineados con los deseos de Dios.
¿Cuánta influencia ejercen
sus propios deseos en su vida?
Nuestra meta es que
los deseos de Dios sean los nuestros.
Ser controlados por
sus propios deseos impedirá su crecimiento espiritual.
Pablo continua
diciendo:
1 Corintios 3: 4-5 Porque diciendo el uno: yo soy ciertamente de Pablo; y el otro yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió El Señor.
Ambos
eran servidores de Dios. El Apóstol Pablo había sido el misionero, que había
comenzado la obra cristiana en un nuevo territorio.
Luego
llegó Apolos y por medio de reuniones predicó e instruyó a los creyentes, pero
los dos servían a Dios y se complementaban el uno al otro.
Pablo plantó la semilla
del Mensaje del Evangelio en los corazones de las personas.
Fue pionero en la Misión,
trajo el Mensaje de Salvación.
El papel de Apolos
fue regar: ayudar a los creyentes a crecer más fuerte en la fe.
Pablo fundó la
Iglesia en Corinto.
Y Apolos la construyó
sobre dicho fundamento.
Lamentablemente,
los creyentes se habían dividido en grupos identificándose como perteneciendo a
diferentes líderes.
1 Corintios 3:6 Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios.
Después
que el trabajo de los predicadores ha terminado, Dios, es Quien continúa haciendo crecer a los cristianos.
Nuestros líderes ciertamente deben ser respetados, pero nunca debemos ponerlos en pedestales que creen barreras entre los Hermanos o ponerlos como que ellos hacen la obra, en vez de Cristo.
1 Corintios 3:7Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el crecimiento.
Ø La Obra de Dios involucra a muchas personas con una variedad de dones y habilidades.
No
hay superestrellas en esta tarea, solo miembros de equipo que desarrollan sus
funciones específicas.
Nos
convertimos en miembros útiles del equipo de Dios al poner a un lado el deseo
de recibir gloria por lo que hacemos.
La alabanza que viene de la gente es comparativamente sin valor. La que proviene de Dios es la que cuenta.
¿Puede
ver que lo importante no es quien es el Maestro, ni el Predicador?
¡Sino solo Dios, Quien
recibe y recibirá todos los méritos, toda La Gloria por los resultados!
Así
que, ¡ A Quien debían dar Gloria y Honor era a Dios!
1 Corintios 3:8a Y el que planta y el que riega son una misma cosa…
El
Apóstol Pablo está diciendo; que tanto el que planta como el que riega son igualmente
importantes para Dios y para la Obra de Dios.
A pesar de que tienen
diferentes roles, trabajan juntos en el mismo objetivo.
No
hay nada por lo cual debemos ni exaltarnos a nosotros mismos, ni exaltar a
terceros, porque la Palabra es clarita, clarita… “son una misma cosa”.
Ahora
sí, aquí ya podemos entender nuestro texto cabecera:
1 Corintios 3:8b… cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
Tanto el Uno como el Otro
serán recompensados según su labor.
Iglesia, Amados de
Dios, estos versículos de la Santa Palabra de Dios nos enseña que nuestro
trabajo en Su Reino es con esfuerzo mancomunado y sin competencias ni
rivalidades entre Hermanos, sino en Unidad del Espíritu.
En el vínculo del
Amor de Dios con el cual somos amados.
Extendiendo nuestras
manos para tomar la posta o para entregarla, con humildad, con respeto, sumando
y cuidando el trabajo y esfuerzo de nuestros Hermanos.
Haciendo
nuestro trabajo con excelencia porque es para nuestro Dios, dando todo lo mejor
para Él.
Debemos
ser referentes a la generación que está emergiendo.
En un mundo que se está desmoronando a pasos agigantados, con unas grietas cada vez más anchas y profundas en los valores morales, levantemos banderas de amor. Exaltemos el Nombre de Cristo.
¡Edifiquemos
y sobreedifiquemos hasta que Cristo venga!
DIOS PROMETIO RECOMPENZAS.
NO SE TRATA DE CANTIDAD, SINO, DE CALIDAD.
¡¡¡CRISTO VIENE!!!
Apocalipsis
22:12-13 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón
conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. 13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el
fin, el primero y el último.
¡Dios les Bendiga y Fortalezca!