Lunes, 8 de Enero del 2024

1 Corintios 6:17

                                                                                                                                                                          Día 8

Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis


1 Corintios 6:17… El que se une al Señor, un espíritu es con él.

Unir, unión, unidad… Parecen lo mismo, pero no es así.

Veamos un poco lo qué dice el diccionario: 

Ø Unir: Hacer que una cosa esté al lado de la otra, o en contacto con ella formando un todo.

Ø Unión: Es la acción de unir: juntar, combinar, atar o acercar. Etc.

Ø Unidad: Propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere.

 

Cuando entendemos la diferencia entre estas palabras, queda más claro lo que el Apóstol Pablo quería enseñar a la Iglesia.

Cuando él habla a la Iglesia de Corintos, Pablo lo hace de una manera directa y clara.

Si uno comienza a leer del Capítulo 6; Pablo habla de doctrina, de cómo conducirnos con nuestro prójimo, y lo hace más profundamente entre los miembros de la Iglesia.

Habla de no ser nosotros quienes juzgamos; habla de falsedad, de peleas, de hipocresía, nos alerta a tener cuidado.

 

Es más, ahonda citando de no dejarse engañar!!!

En la Sociedad en la cual vivimos vemos que la moneda corriente es el engaño.

Si, el diablo vino para engañarnos, es una realidad; pero qué pasa cuando nosotros somos esos “engañadores” o “nos dejamos engañar”.

Si bien el Apóstol Pablo hace referencia al engaño en una relación marital, la enseñanza nos habla a todos.

 

Como seres individuales aceptamos en nuestra vida, y aún tomamos formas de vida que no son las que agradan a Dios.

En los labios de muchos se escucha esta premisa: “no es tan así”, que abren la puerta a adoptar formas de conducirnos, de hablar, decisiones que no agradan a nuestro Padre.

Y nos convertimos en esos cristianos livianos. ¿Por qué?

PORQUE NO ESTAMOS UNIDOS A NUESTRO PADRE REALMENTE.

 

Podemos decir que también estamos en una época que enfatiza los derechos de las personas, puede ser sorprendente darse cuenta de que, como creyentes en Cristo, le pertenecemos cuerpo, alma y espíritu a Él, no a nosotros mismos.

·        Esto significa que no somos libres de hacer lo que nos plazca, sino que estamos llamados a vivir en obediencia a Aquel que nos redimió con Su Sangre Preciosa.

·        El Nuevo Testamento usa muchas palabras que hablan de Cristo como nuestro Dueño.

De hecho, Pablo se llamó a sí mismo un “siervo de Cristo”:

Gálatas 1: 10: Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Lo que literalmente significa esclavo del Señor.

 

El camino hacia la unión con Dios es la RECTITUD:

Y cómo se logra? Es posible que nos apresuremos a creer esto intelectualmente, porque pertenecer a Cristo es una idea reconfortante.

Pero ¿Cómo se aplica en la práctica? Nuestros cuerpos son regalos maravillosos de Dios que nos permiten interactuar con nuestro mundo, y unos con otros, pero también son Templos de Su Espíritu Santo.

Esto significa que nuestra mente, voluntad, deseos, afectos, relaciones y posesiones son medios por los cuales honramos o deshonramos a nuestro Salvador.

Necesitamos cambiar nuestra manera de pensar.

Nuestra tendencia natural es hacer lo que queremos en cualquier situación dada.

Pero lo mejor que podemos hacer es considerar cómo glorificar a Dios.

 

Cuando nos unimos a Dios, en nosotros debe estar el deseo de agradarle.

Provocar tener contento Su Corazón.

Como esa mamá que prepara la comida para su esposo, como ese varón que trabaja para llevar el plato de alimento a su casa, como el niño que rinde bien en la escuela. 

Ø Cuanto más nosotros como HIJOS de Dios! 

Agradar Su Corazón es ser BUEN HIJO, BUEN ESPOSO/A, BUEN ESTUDIANTE, BUEN EMPLEADO.

Y NO para jactarse uno mismo, sino para que se cumpla La Palabra que si me uno a Él, soy UNO CON EL.

1 Corintios 6:17… El que se une al Señor, un espíritu es con él. 

Porque si digo estar con Dios, en mi vida no puede haber cosas impuras.

Porque nuestro Señor Jesús no habita en lo oculto, Él  no mora en tinieblas, en Él NO HAY PECADO. ÈL NO MIENTE.

Ø Siempre Dios nos da una oportunidad… Hoy hay una nueva para mí y para vos…

Te animo a hacer esta simple oración, y creer que cosas nuevas el Espíritu Santo de Dios puede hacer en tu vida:

-      Señor, si hay mixtura en mí, si llevo una mala vida, si el “mundo” prevalece en mí, en mi hogar, AYUDAME, PARA QUE SEA UN ESPIRITU CON VOS.

Dios te bendiga!!!