Sábado, 1 de Agosto del 2026

1 Corintios 6:17

Día 1

Devocional escrito por Pastor Osvaldo Alfieri

1 Corintios 6:17 …El que se une al Señor, un espíritu es con él.

 

Como creyentes, estamos unidos al Señor en un solo espíritu.

¿Podrá usted explicar cómo es que somos un solo espíritu con El Señor? No se puede explicar, pero sí se puede experimentar.

¡Qué maravilla que nosotros los redimidos podamos ser un solo espíritu con el Señor!

 

Cuanto más pensamos en esto, más tomamos conciencia de lo maravilloso que es.

Ø El Apóstol Pablo afirma claramente que somos un solo espíritu con el Señor. 


No obstante, somos pocos los que hemos prestado la debida atención a esta verdad.

Deberíamos dedicar más tiempo al estudio del versículo 17 y explorarlo en nuestra vivencia. 

Ø Debemos experimentar y aprender cómo ser un solo espíritu con El Señor en toda nuestra manera de vivir, en nuestro hablar, en lo que pensamos y en todo lo que hagamos.

Ø Cuando actuamos, debemos evaluarnos si somos un solo espíritu con El Señor.

 

Estar en la Presencia de Dios y ser un solo espíritu con el Señor son dos cosas muy diferentes.

Presentarnos ante Dios solo en "momentos", (muchas veces anteponemos otras cosas a buscarle en oración), tener “visitas esporádicas” en las Congregaciones, o "acordarnos" de Él solo "situaciones desesperantes", para que solucione nuestros problemas… muestra un corazón que solo se acerca para saciar sus necesidades…

  

Ø Ir a la Presencia de Dios para buscar su Rostro es necesario en la vida del creyente para hallar fortaleza, dirección, respuesta, Unción.

Salmos 27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová

Salmo 145:18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.


Ø Ser un solo espíritu, es vivir unido al Señor, sea cual sea el momento que vivimos, es dependencia, sumisión, dejar que Dios, Su Santidad, nos ayude a vivir y andar en el Espíritu, para avanzar en El Camino a la Perfección.

Gálatas 5:16 Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 


Gálatas 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 


Hebreos 6:1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,


Filipenses 3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús

 

Ø Es ponerlo a Dios en el primer lugar siempre, con el anhelo de cumplir Sus Demandas.

Éxodo 20:3 No tendrás otros dioses delante de mí.


Hemos visto que en  1 Corintios 6 Pablo abarca tres puntos vitales:

·        Nuestros cuerpos son miembros de Cristo,

·        Somos un solo espíritu con el Señor

·        Y nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo.


1 Corintios 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.

 

La Biblia enseña que, desde el momento de nuestra conversión, nuestra vida completa es unida a la de Cristo, no solo nuestras almas, sino también nuestros cuerpos, y esto debe ser comprendido y aplicado para guardarnos de la inmoralidad sexual.

1 Corintios 6:16-17 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.

 

La Palabra de Dios presenta a las relaciones sexuales como algo bueno y sagrado, siempre y cuando ocurran en el contexto del compromiso que adquieren los esposos.

Génesis 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

 

Es una unión de fidelidad y respeto, un voto de vivir el uno para el otro por el resto de sus vidas.

Hebreos 13:4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

 

¿Qué ocurre cuando un cristiano se una a otra persona fuera del matrimonio?

Está profanando a Cristo, con el cual está unido. 

Ø Si una persona une su cuerpo con otra persona que no es su esposo/a, está cometiendo un pecado de inmoralidad, no importa si esa persona es cristiana o no.

Ø Pero cuando se trata de un cristiano, el pecado es peor, porque está faltando el respeto, deshonrando la unión que tiene con Cristo.

 

1 Corintios 6:18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

El Apóstol hace énfasis en su advertencia: Huid de la fornicación.

Ø No nos dice que debemos evitar ese pecado, sino que debemos salir corriendo de cualquier situación que pueda llevarnos a pecar.

 

No es el momento de ponerse a razonar, es el momento de huir.

Ø Lo que Pablo está diciendo es que el pecado de inmoralidad no solo se comete con el cuerpo, sino en su contra.

 

Dios nos ha dado un cuerpo, que a través de la Obra de Su Espíritu Santo ha separado del sistema de este mundo perverso, trabajando cada día a través de Su Palabra para perfeccionar Su Obra.

 

Basta que quebrantemos o desobedezcamos la Voluntad de Dios para que pequemos “con” nuestro cuerpo, “santo”, separado para El Señor.

 

Si nosotros decidimos sumarle “rebeldía”, “insensibilidad” a la Voz de Dios, y pecamos deliberadamente, es como llenarlo de la basura inmoral que abunda en el mundo.

De este modo estamos pecando “contra” el cuerpo, porque estamos ensuciando y dañando, lo que Dios ha considerado valioso, y que, con Su Presencia anhela santificar cada día.

Ø Esto es exactamente lo que ocurre cuando un creyente cae en el pecado de la inmoralidad, está llenando de basura un cuerpo que pertenece al Señor.

Ø También se está provocando un daño enorme a sí mismo.

 

Nadie puede estar viviendo en la inmoralidad sexual y, al mismo tiempo, servir a Cristo.

Desgraciadamente, la opinión pública generalmente acepta a personas que viven en la inmoralidad, pero Dios No las acepta.

Inclusive algunos jóvenes piensan que pueden vivir juntos sin haberse casado, pero Dios no aprueba esa práctica.

Ø Nuestros cuerpos son Templos del Espíritu Santo.

Ø Como nuestros cuerpos le pertenecen a Dios, no pueden implicarse de ninguna manera en la inmoralidad sexual.

 

1 Corintios 6:19-20 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Ø Nuestro cuerpo le pertenece al Señor, porque Él lo compró con el precio de Su Sangre.

 

Este es el cuerpo, que Dios nos ha dado, a cada uno, para que habitemos en él hasta el día de nuestra muerte, y es el mismo que tendremos en la Gloria, solo que glorificado.

Ø Pero, aunque así sea, yo no puedo hacer con mi cuerpo lo que me venga en gana porque, a final de cuentas, No soy su propietario absoluto.

Ø Dios ha decidido convertir mi cuerpo en un Templo donde habita El Espíritu Santo.

 

Y la palabra que Pablo usa allí es la que aparece en otros pasajes de La Biblia para referirse a la parte más Sagrada del Templo, donde estaban el Lugar Santo y El Lugar Santísimo.

Cristo nos compró a un precio sumamente alto para libertarnos de la esclavitud del pecado y convertirnos en un Templo.


¿Para qué son los Templos? Para adorar a Dios.

Ø Si Dios ha convertido nuestro cuerpo en un Templo es para que vivamos de tal manera que Él pueda ser honrado en todo lo que hacemos con nuestro cuerpo.


Necesitamos ver urgentemente que nuestros cuerpos son miembros de Cristo,

que somos un solo espíritu con El Señor

y que nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo.

 

Sabemos que los malos hábitos pueden ser dañinos, éstos nos alejan de Dios, de Su Propósito y Voluntad.

Pero gracias al Poder de Su Espíritu y Su Palabra podemos cambiar esos malos hábitos.

Debemos cada día buscar el Rostro de Dios y Su Perfecta Voluntad para nuestras vidas.

Mateo 22:36-38 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento.

 

Ø Cuando hablamos de estar unidos con Dios estamos hablando de amarle, viviendo una vida conectada a Su Presencia y Su Palabra.

Ø Todo nuestro entorno gira alrededor de Él.

Ø Fuera de Su Presencia y de Su Palabra es imposible tener Su Espíritu en nosotros.


Jesús confirmó que el primero y más importante de los mandamientos es amar a Dios, describiendo cómo debemos amarlo: con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todo nuestro ser. 

Ø Cuando amamos a Dios, Él llega a ser lo más importante:

…El que se une al Señor, un espíritu es con él.