1 Crónicas 28:20
Día 22
Devocional
escrito por Celia Vega
1 Crónicas 28:20 …Anímate y esfuérzate, y manos a la obra…
Al leer este versículo recordaba como las madres preparan con amor la comida para su familia, pero hay otras que no aman tanto cocinar y no se esmeran…
Las
que sí, compran o hacen todo lo necesario para que su mesa este gustosa, porque
lo hacen con amor, que es la base para que lo que hagamos salga excelente y
llegue al corazón.
El rey David tenía una Gran Obra que construir: el Templo de Jehová, pero como Dios no se lo permitió porque había mucha sangre en sus manos, le dijo que lo haría su hijo Salomón.
Igualmente, él se encargó de guardar oro, plata, bronce, hierro, madera, piedras preciosas, ónice, mármol para la construcción y no se desanimó al enterarse de que él no lo haría, todo lo contrario, impulsó y ayudó con lo que tenía a su Hijo, quien con el mismo amor que tenía su padre, construiría la Casa de Dios.
1 Crónicas 29:3 Además de esto, por cuanto tengo mi afecto por la casa
de Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las
cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi
Dios:
En
este versículo hay varias cosas que deben integrarse para que la Obra del Señor
sea levantada:
·
El primer ingrediente es el Amor:
Es
fundamental, necesario, Jesucristo es el Ejemplo Mayúsculo, por Amor hizo una gran
Obra de Redención por la humanidad y por Amor, todos le ponemos pasión a lo que
hacemos.
David y Salomón amaban la Obra del Señor, a tal punto que Dios les preguntó al joven qué deseaba, y él le pidió sabiduría para gobernar la Nación.
2 Crónicas 1:10-12 Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme
delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan
grande? 11 Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto hubo esto en tu corazón,
y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal,
ni pediste muchos días, sino que has pedido para ti sabiduría y ciencia para
gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, 12 sabiduría
y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca
tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después
de ti.
Y
le fue otorgado lo que pidió, y aún recibió más de lo que esperaba.
·
El segundo ingrediente es el Ánimo:
Salomón tenía la motivación de su padre y ánimo del Señor, esto lo ayudaría a enfrentar cualquier circunstancias u obstáculo que se le presente, El Espíritu Santo lo ayudaría a seguir construyendo sin desmayar, y si se cansara, Sus Fuerzas lo levantarían.
Salmos 31:24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome
aliento vuestro corazón.
·
El tercer ingrediente es el Esfuerzo:
Esta
actitud de fuerza, empeño y esmero ayuda a vencer cualquier dificultad.
El
consejo de David a Salomón era que vendría momentos donde se agotaría, pero debía
mantenerse constante y seguro de concretar el trabajo.
Y
para la vida espiritual es lo mismo nosotros somos constructores de la Obra de
Señor, y debemos primeramente amarla, y eso involucra dar lo mejor que tengamos,
no solo lo económico, sino también ponerle ganas y esfuerzo para seguir
construyendo.
Nuestra
mayor obra a realizar es ganar las almas, pero también el Amor por la Casa de Dios.
2 Crónicas 15:7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.
·
El cuarto ingrediente es poner Manos a la obra:
Y
la Obra es todo aquello que el Señor nos llama a levantar, construir y acabar.
Son los dones que nos ha dado, es nuestro tiempo de devoción, es la actitud y
la pasión con que le servimos, es el deseo de darle lo mejor sin medir costo y
esfuerzo.
La
Obra de Dios es Grande y abarca no solo nuestro lugar, donde somos confortados en
la gran Familia Espiritual, hay muchos territorios donde se necesita levantar
una Casa de Oración, un lugar donde las almas lleguen.
La
acción “poner” determina que me comprometo, tomo la responsabilidad y cumplo.
La
Biblia nos enseña que la Obra del Padre necesita obreros.
Mateo 9:37-38 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, pero los obreros son pocos. 38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
Se requiere de valor para hacer la Obra de Dios, porque se levantará el enemigo para hacernos desistir, desanimarnos y detenernos.
No
importa los avatares que se presenten, la seguridad de que Su Presencia está
con nosotros y que estamos haciendo Su voluntad, hará que nuestras manos sigan
trabajando.
2 Timoteo 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio.
Dios nos promete estar con nosotros todos los días y nos anima a que construyamos con fe.
Ø Que nuestro servicio en
Su Casa sea el mejor,
Ø Que nuestro compromiso
y amor no cambien frente a la adversidad
Ø Que la Obra que nos
manda hacer la hagamos con eficiencia.
Al principio comparamos a una ama de casa que necesitaba de los mejores ingredientes para cocinar y dar el mejor sustento a su familia.
También aprendimos que David necesitó elementos espirituales para impulsar a su hijo a continuar la Obra que él había comenzado: preparó y guardó los mejores materiales para edificar La Casa de Dios.
En
ambos, su base fue EL AMOR.
En
David hubo una intención mayor: que su descendencia aprendiera el valor de
servir y honrar al Señor, con esmero y compromiso.
Dios
nos necesita ¿Te animas a poner manos a la Obra?
Su
Ánimo, El Soplo de Su Aliento, Su Poderosa Presencia, nos esforzará para hacerlo.
Que
Dios te bendiga mucho.