Domingo, 20 de Agosto del 2023

1 Crónicas 29:3

                                                                                                                                                 Día 20

1 Crónicas 29:3 …Tengo mi afecto en la casa de mi Dios...

David amaba a Dios y la Casa de Dios.

David anuncia al pueblo solemnemente que Salomón su hijo le sucederá en el reino.

1 Crónicas 29:1 Después dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomón mi hijo ha elegido Dios; él es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios

Menciona las cuantiosas riquezas que preparó para la construcción del Templo.

Durante su reinado él había querido edificar el Templo del Señor, y Dios no lo había permitido.

Dios mismo le dijo que sería su hijo quien le edificaría casa.

David entendía que había llegado el tiempo de ese sueño se cumpliera.

Había trabajado silenciosamente para ello, había acumulado materiales necesarios para tan magna obra y sabía que debía depositarlo en las manos de Salomón, quien comenzaba el reinado con este gran desafío.

David menciona las cuantiosas riquezas que preparó para la construcción del Templo.

1 Crónica 29:2 Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de ónice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia.

No obstante, después de enumerar los materiales preciosos que había guardado para esta tarea, señala que además, hará otra ofrenda, de su tesoro particular.

1 Crónicas 29:3 Además de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios. 4tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para cubrir las paredes de las casas; 5 oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artífices. ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?

David amaba a Dios y la Casa de Dios.

Preguntó quien quería participar de la ofrenda, que sería a voluntad...

Su actitud ejemplar movilizaría a todo el Pueblo.

1 Crónicas 29:6-9 Entonces los jefes de familia, y los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente. 7 Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro. 8 Y todo el que tenía piedras preciosas las dio para el tesoro de la casa de Jehová, en mano de Jehiel gersonita. 9 Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.

 Debemos aprender a darle a Dios, no porque lo necesite, Él es el dueño de todo.

Cuando le reconocemos, cuando somos agradecidos, de nuestro corazón sale la mejor ofrenda. David lo hizo, y motivó al Pueblo que también lo hiciera.

 Aprendamos cómo debemos de dar a Dios.

·        Con todas nuestras fuerzas.

1 Crónicas 29:2 Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de ónice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia.

Esto ciertamente era verdad. Cuando consideramos todo lo que David hizo para proporcionar seguridad, una ubicación, la tierra, el dinero, los materiales, el personal de supervisión, los trabajadores, los planos y un equipo organizado para administrar el Templo, es evidente que David le dio al proyecto de esta obra  todas sus fuerzas. Invirtió tiempo y esfuerzo, puso toda su voluntad para que se lleve adelante

Muchos años después en tiempos del Nuevo Testamento Pablo enseñó a los Hermanos y  daba testimonio cómo la Iglesia había comenzado a dar para la Obra del Señor.

2 Corintios 8:3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,

El norte de Grecia era llamado Macedonia. La parte sur era llamada Acaya, y la ciudad de Corinto estaba en esa región . Pablo escribe sobre el ejemplo que vio en las iglesias de Macedonia. Las iglesias de Macedonia estaban en ciudades tales como Filipos, Tesalónica, y Berea.

Pablo nos enseña que los macedonios daban de dos maneras.

Primero, ellos daban conforme a sus fuerzas, lo que da a entender que en total, su ofrenda no era muy grande. No era una gran ofrenda en el sentido de la cantidad de dinero.

Segundo, ya que su corazón daba con agrado, y dieron en proporción a lo poco que tenían, ellos dieron más allá de sus fuerzas.

Pablo no tuvo que rogar por dinero a los cristianos macedonios, seguro no lo hubiera hecho.  Ellos le estaban rogando a él que recibiera la ofrenda. Un maravilloso ejemplo.

·        Generosamente.

1 Crónicas 29:7 Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro. 

La Biblia habla bastante sobre la generosidad y la importancia de que compartamos los recursos que Dios nos provee. La generosidad verdadera brota de un corazón genuino y noble que no busca recibir nada a cambio. Ese es el tipo de corazón que Dios quiere que tengamos. Un corazón generoso que refleje el Suyo

Dios no espera nada que Él no haya estado dispuesto a hacer. Su corazón es el más generoso de todos. Fue por eso que envió a su Hijo, Jesús, a morir en la cruz para que recibamos el perdón de nuestros pecados y la Vida eterna.

Y es por eso que Él se deleita en concedernos cosas buenas.

Debemos comenzar a trabajar en esto, la generosidad es un rasgo Divino que debemos imitar.

2 Corintios 8:2 que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.

La pobreza de los macedonios es confirmada por la historia secular. Los romanos tomaron la mayor parte de su riqueza cuando conquistaron la tierra que era la patria de Alejandro Magno.

Pablo estaba juntando dinero para ayudar a los cristianos en Jerusalén, quienes eran muy pobres. No obstante la Iglesia con gozo dieron muestra de su generosidad, compartiendo con sus hermanos.

Él ya había mencionado este esfuerzo en 1 Corintios 16:1-4.

Aprendamos de estos maravillosos ejemplos, no hay excusas para dar, cuando el corazón es rico, es generoso.

2 Corintios 9:5-6 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. 6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Pablo estaba muy preocupado porque la ofrenda fuera un asunto de generosidad y no un asunto de exigencia. Dios mismo nunca cede a una actitud de exigencia, y tampoco deberíamos nosotros hacerlo. El ser generoso, según la idea bíblica de la palabra, tiene más que ver con la actitud en el dar, que con la cantidad que damos, así que Dios quiere una buena voluntad en aquellos que dan.

La siembra determinara la cosecha, Si un granjero plantara unas pocas semillas debido a que quisiera retener lo mayor posible de las semillas, él tendría más semillas en su granero después del tiempo de la siembra.

Pero en la cosecha, aquel que plantó más semillas tendrá mucho más granos en su granero.

El que generosamente siempre, generosamente cosechará. Ayúdanos Señor a comprenderlo y ponerlo en práctica.

·        Alegremente.

1 Crónicas 29:9 Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.

El Pueblo contribuyó no solo generosamente, sino también con alegría.

Debió ser emocionante para David ver al Pueblo dar con tanto agrado para contribuir a la riqueza y embellecimiento del templo. La entrega de las ofrendas fue un tiempo de gran alegría.

Así quiere Dios quiere que contribuyamos, que cuando demos algo, esa actitud produzca alegría en nuestro corazón.

2 Corintios 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Dios no quiere que nuestra dar sea con tristeza, de mala gana, dar con pesar o con muchas quejas, tampoco por necesidad, o sea, dar porque alguien nos ha obligado o manipulado para que demos.

En lugar de dar con tristeza o por necesidad, Dios quiere que demos de una manera alegre.

La antigua palabra griega para alegre, era  hilaros y es utilizada únicamente aquí en el Nuevo Testamento; es la raíz de la palabra hilarante en español.

Dios quiere que demos de una manera feliz, porque así es como Dios mismo da. 

·        Voluntariamente. 

1 Crónicas 29:5, 6, 9 5 oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artífices. ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?6 Entonces los jefes de familia, y los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente.9Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.

Al pueblo le resultó fácil dar cuando vieron la grandeza y el valor del proyecto y cuando tuvieron buenos ejemplos de dar, aún más, como el del rey David.

La Biblia menciona la importancia de las ofrendas voluntarias para la obra de Dios y cómo éstas deben ser ofrecidas con integridad y alegría.

La característica distintiva era el impulso del corazón de los dadores que se sentían movidos por Su Espíritu.

·        De todo Corazón.

1 Crónicas 29:9 Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente.

Nadie empujaba a nadie, no había necesidad, la voluntad estaba entregada al proyecto por lo tanto, no tenían reparo en darle a Dios.

Además, nos enseña que nuestras ofrendas deben ser proporcionales a nuestras capacidades y que Dios bendice generosamente no solo cuando ofrecemos dinero o cosas materiales para Su Obra, también nuestros dones, gracia, habilidades, talentos, profesiones…recibe Dios para Su Obra, de aquellos Hijos que ofrecen con un corazón agradecido.

·        Espontáneamente.

1 Crónicas 29:17 Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 

Ante la actitud de David, el impulso fue rápido, espontáneo, comenzó un jefe de familia, y le siguió otro y otro… y el impulso del corazón, logró que espontáneamente todo el Pueblo se viera involucrado en la ofrenda para la construcción del Templo.

Dios siempre espera una reacción rápida en Sus Hijos, el impulso de Su Espíritu en nosotros, hace que no claudiquemos y que espontáneamente reaccionemos a Su Demanda.

 

David amaba a Dios y la Casa de Dios.

David nos dejó un ejemplo de lo que realmente significa tener un corazón orientado hacia Dios, y de colocar a Dios primero en nuestras vidas.

Su discurso también delinea varios principios significativos sobre el dar y la generosidad.

David predica con el ejemplo, donando tesoros personales de oro y plata para el templo. el discurso del rey David representa un retrato sincero de dar.

Luego pregunta: . ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?

Esta pregunta subraya la importancia de las ofrendas voluntarias, un elemento vital en la adoración a Dios.

Sugiere que el dar y la generosidad no son obligaciones requeridas ni forzadas, sino expresiones voluntarias de amor y devoción.

Vimos  cómo los líderes de los clanes, los oficiales y todos los hombres respetados donaron voluntariamente para la obra del Templo de Dios.

Su apoyo incondicional resultó en una gran alegría, evidenciando su unidad en el propósito: glorificar a Dios. La magnitud de este júbilo compartido muestra un principio esencial de dar.

Dar para la obra de Dios no debe ser una carga o una fuente de temor, sino un privilegio profundo que trae alegría completa.

David pronunció una poderosa oración de alabanza en respuesta a la generosidad mostrada por el Pueblo hacia la construcción del Templo.

Sus espontaneas ofrendas lo impulsan a proclamar, 

1 Crónicas 29:11 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

Así también como en tiempos del Nuevo Testamento el Apóstol Pablo enseñó a la Iglesia de Macedonia, hoy Dios nos sigue enseñando con los testimonios en Su Palabra.

Debemos imitar su obrar, dejar que El Espíritu de Dios provoque el querer como el hacer por Su Buena Voluntad, estar siempre dispuestos a dar y a darnos por completo para que Su Templo, que somos nosotros sea edificado y a través de nosotros, Su Reino se extienda.

David dijo:

Salmos 26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar de la morada de tu gloria.

Cada creyente, Hijo de Dios ama a Dios y ama Su Casa, el lugar de la morada de Su Gloria