1 Crónicas 29:3
Día 13
Devocional escrito
por Graciela Alarcón de Chaves
1 Crónicas 29:3...Tengo
mi afecto en la casa de mi Dios...
Este hermoso capítulo
de La Biblia nos deja una de las más valiosas enseñanzas del amor que se le
debe tener a la Casa de Dios.
El
rey David reunió a todos los jefes de Israel y les informó que Dios había
elegido a su hijo Salomón para que construya la Casa de Jehová , no debemos
olvidar que él tenía el propósito de edificar una Casa en la cual reposara el
Arca del Pacto de Jehová, más Dios no se lo permitió:
1 Crónicas
28:2-3 Y levantándose el rey David, puesto en pie dijo: Oídme, hermanos míos, y
pueblo mío. Yo tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara el
arca del pacto de Jehová, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y
había ya preparado todo para edificar. 3 Mas Dios me dijo:
Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has
derramado mucha sangre.
En
el mismo informe les dice que él con sus fuerzas habría preparado todo lo necesario
y en abundancia, porque la obra era grande, porque era para Dios.
Ø Ante nuestro Gran Dios, no hay obra pequeña.
Todo debe hacerse
para la Gloria de Dios:
Colosenses 3:23 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.
Ø Debemos ser como David, tener esa disposición de dar.
Lo que tenemos no es
lo que cuenta delante de Dios, sino nuestro corazón dispuesto:
2 Corintios 2:9 Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo.
Lucas 21:
1-4 Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el
arca de las ofrendas. 2 Vio también a una viuda muy pobre,
que echaba allí dos blancas. 3 Y dijo: En verdad os digo,
que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos
aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas esta, de su
pobreza echó todo el sustento que tenía.
David ofrendó no para
demostrar que el tenia tesoros personales, sino porque su corazón era verdadero, su amor hacia la Casa de Dios era sincero.
Siempre creía que lo
realizaba no era suficiente para agradar a Dios.
Qué importante es
nuestra actitud y nuestro corazón delante de Dios:
Ø DAR CON REGOCIJO, SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.
Dios no quiere que le
des porque alguien te obliga, ya que lo que ofrendamos (no solo
monetariamente), es voluntario.
Ø El Señor no necesita nada de nosotros, es el Dueño de
todo.
Ø Siempre quiere nuestro corazón antes que todas las cosas.
El Pueblo había dado con CORAZON AGRADECIDO Y HUBO UN
GRAN
REGOCIJO.
1 Crónicas
29: 16-18 Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia
que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo
es tuyo. 17 Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los
corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón
voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu
pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 18 Jehová,
Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente
esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.
Salmos 96: 7-8 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder. 8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios.
Tal
vez no tengas los bienes que tuvo el Rey David, pero…
¿Qué
me dices de tu tiempo?
Un
tiempo para hermosear la Casa de Dios, limpiarla, orar, visitar enfermos, llevar
una Palabra de esperanza, de fe a los necesitados.
No
dejar de asistir a las reuniones, colaborar con los Pastores y Líderes.
Ø Estar dispuestos para toda una obra.
2 Timoteo
2:21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento
para honra,
santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.
En estos tiempos
difíciles, más que nunca debemos imitar lo que David tenía en su corazón:
Ø Que era un gran afecto por la Casa de Dios.
Debemos pedirle al
Espíritu Santo que nuestro amor y
compromiso con Él crezca día a día para edificar la Casa de Dios.
Que cada uno de
nosotros considere en su corazón lo que estamos ofrendándole:
Ø Sea nuestro tiempo de servicio, nuestro amor hacia los
demás
Ø NUESTROS DONES Y RIQUEZAS.
ÈL ES FIEL.
Mateo 10:8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Jesús les siga bendiciendo!