Martes, 8 de Septiembre del 2026

1 Crónicas 29:3

Día 8

Devocional escrito por Yesica Ocartanza de Italiani

1 Crónicas 29:3 …Tengo mi afecto en la casa de mi Dios…

 

En este versículo podemos encontrar muchas enseñanzas, al menos en lo personal a través de este versículo fui confrontada.

Ø Nos anima a reflexionar sobre un amor genuino que busca edificar algo más grande que algo material, incluso que nosotros mismos.

 

Al igual que David, todos enfrentamos momentos en los que podemos elegir lo fácil y lo que resuena en nuestros corazones.

 Acá podemos ver el verdadero corazón de David, ese del que habla la Palabra:

Un corazón conforme al corazón de Dios.

 

David, por muchos años, tenía el anhelo y plan de la edificación del Templo.

Sin embargo, Dios no fue a él a quien eligió, sino a su hijo Salomón.

Él entendió la Voluntad de Dios, pero no se quedó con eso: se despojó de todo aquello que era valioso, lo material, plata, oro, bronce, etc... de los suyo, para la edificación del Templo de Dios.

 

Pudo haber dicho: “Que se ocupe quien fue elegido”, con un corazón egoísta y hasta celoso, pero No.

 

David no solo dio material: aceptó la Voluntad de Dios, apoyó y dio su tiempo por años.

Y esto nos habla de no escatimar en nada, tanto lo material como el tiempo.

 

David entendió, de hecho, lo dice versículos más adelante, que todo es de y para Dios.

1 Crónicas 29:11-16 Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13 Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 14 Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 15 Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. 16 Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.

  

Comprendió que tanto el lugar como lo... material fue dado por Dios.

Ø Este versículo habla de un amor desinteresado y de un verdadero compromiso hacia Dios.

 

Así como David dio sus tesoros para Dios.

Hoy nos habla El Señor y no solo habla de lo material, el tiempo... sino también esa Gracia que Dios te ha dado.

 

También eso que tienes atesorado en tu corazón y quizá No es de bendición, No te edifica sino te lastima, pero aun así lo atesoras, lo guardas como algo valioso.

Hoy te animo a que aquello que has guardado por años lo presentes delante de Dios.

 

Demos lo mejor de nosotros y no necesariamente quiere decir que debo ocupar un lugar solo en la Iglesia, está bien servir, ser y sentirte útil, colaborar, etc...

Pero lo más valioso que tenemos es Su Palabra y lo más simple: podemos compartir ese mayor tesoro en el barrio, lugar de compras, de estudio o trabajo. Aún con nuestras acciones compartimos el Amor de Dios.

 

Al ver el sacrificio de David al dar su tesoro personal… ¿Cuánto damos nosotros?

¿Estaríamos dispuestos a dar nuestros bienes, por ejemplo?

Y podemos darnos cuenta que la verdadera generosidad no se basa o mide en lo material, sino en la intención y el amor detrás de cada acto, vale preguntarnos: ¿Por quién lo hago? ¿Con qué fin?

 

Hoy al igual que él, cada uno de nosotros tiene la oportunidad de dar lo mejor de nosotros.

Vuelvo y repito: sea tiempo, esfuerzo o tan solo una sonrisa a quien lo necesita, ahí reflejamos el Amor de Dios.

1 Juan 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

 

1 Corintios 13:1-3 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.