1 Juan 2:20 PARTE 1
Día
1
Devocional escrito por Pastor Osvaldo Alfieri
1 Juan 2:20 Pero vosotros tenéis la unción del
Santo, y conocéis todas las cosas.
Parte 1
En este versículo, el Apóstol Juan
está hablando a los creyentes, asegurándoles de que tienen la Unción del
Espíritu Santo.
Ø La Unción representa la Presencia y el Poder del Espíritu Santo de Dios en
la vida de un creyente.
Ø Es a través de esta Unción que los creyentes son capacitados para
conocer y comprender la Verdad de Dios.
Ø La Unción nos enseña todas las cosas…
1 Juan 2:27 Pero la unción que vosotros
recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os
enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y
no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.
La Unción mencionada aquí, es un
concepto esencial en la teología cristiana.
Significa que los creyentes estamos
equipados con el Espíritu Santo,
Ø Quien nos
guía,
Ø Nos da
sabiduría y entendimiento espiritual.
Ø Esta Unción
no se limita a un grupo selecto de personas.
Ø Es una experiencia disponible para todos los creyentes de Jesucristo.
Para
entender mejor el versículo de nuestro devocional, es importante tener en
cuenta el contexto en el que fue escrito.
El Apóstol
Juan estaba escribiendo a una comunidad cristiana que estaba enfrentando
desafíos y pruebas en su fe.
1 Juan 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido
de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se
manifestara que no todos son de nosotros.
Esta expresión debió parecer una declaración
dura, incluso cruel, pero resultó ser una afirmación veraz y real.
Había muchos que en su momento hicieron una profesión de su fe cristiana, cumplían exteriormente las formalidades del culto cristiano, pero no eran realmente creyentes y, tarde o temprano, se ponían en evidencia.
Ø El Apóstol Juan hizo una declaración solemne y grave, que bien podría
dirigirse a nosotros hoy.
Pues hoy vemos Iglesias llenas, muchos que como en aquellos tiempos, exteriormente parecían verdaderos Hijos de Dios, pero realmente no lo eran, y la verdadera prueba de esto era y es, por supuesto, lo manifiesto en La Palabra de Dios.
El Señor Jesús le dijo a un hombre muy religioso llamado Nicodemo, que tendría que renacer, es decir, nacer de nuevo espiritualmente. Aquello noche en que Nicodemo fue a verle le dijo:
Juan 3:3 el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios
Este Palabra cobra actualidad, pues cada
cristiano, debería preguntarse:
Ø "¿He hecho frente a mis pecados,
arrepintiéndome, confesando mi culpa y reconociendo mi maldad, ante Jesucristo?".
Ø “¿Me he hecho cargo de mi alejamiento
de Dios?”.
Ø “¿Me he entregado completamente a Él,
para recibir mi Salvación?”.
Ø “¿Estoy mostrado evidencias de ser un
alma regenerada por Dios?”
Ø “¿Estoy en una continua búsqueda de
conocer la Voluntad de Dios a través de Su Palabra?”
Ø “¿Me he alejado de malas influencias,
malos hábitos, lugares que no debo frecuentar porque son insanos para mi vida
espiritual?”
Ø “¿He adquirido el amor a la comunidad
de fe, asistiendo regularmente a los cultos, amando la Hermandad, tal como la
ama Cristo?”
Ø “Estoy comprometido con la
propagación del Evangelio en predicación y testimonio?”
Estas son cosas que necesitamos considerar, y plantearnos estas preguntas con seriedad, pues:
Ø El Verdadero Hijo de Dios, debe anhelar estar siempre cerca, delante de
la Presencia del Señor.
Ø Un Verdadero Cristiano, quiere imitar Sus Pasos, por lo tanto, detesta
el pecado, tiene victoria contra el mal.
Ø El Verdadero Creyente, ama el Sabio Consejo de Dios, que lo alejará de
la maldad y el error.
Es la Unción, la Presencia de Dios, Quien le asistirá, ayudando a lograr la santificación.
La
ligereza con la que actualmente se considera al pecado, no está de acuerdo con
las Sagradas Escrituras.
Muchos
dan por sentado que son Hijos de Dios porque han hecho una profesión de fe y
nada más, otros se jactan de su fe y se congregan de vez en cuando, otros están
muy activos en sus congregaciones, pero desgraciadamente, sus acciones no
condicen con lo que dicen creer.
Ø Este es el “tipo de seguidor de Jesús” que nunca está cerca, y por lo tanto no puede manifestar cambios en su manera de vivir.
Cabe aclarar que “estar cerca”, no es solo
decirse creyente o asistir a una Iglesia.
Es tener una vida de intimidad, comunión, basado
en el respeto de saber Quién es Dios, entendiendo cómo la Gracia nos alcanzó en
Jesucristo, y a través de Su Perdón, sostener un Amor reciproco, que se
alimenta en una dependencia que ayuda a transitar Su Camino, tratando de no
cometer errores.
¡Claro que nos equivocaremos, porque nadie está terminado!
Pero caminamos, avanzamos y Dios trabaja...
"... Vamos adelante a la perfección...” Hebreos 6:1
Ø Pero con todo nuestro corazón pedimos auxilio cada día a la Presencia
del Espíritu Santo para no volver a pecar, y esa misma Unción nos amonesta
cuando lo hacemos.
Ø A pesar del hecho de que seamos Hijos débiles, imperfectos, frágiles y
propensos a fallar, aun así, podemos tener una relación seria, responsable y en
Temor reverente con Él, porque la Sangre que Jesucristo, el Hijo de Dios,
derramó en la cruz, continúa limpiándonos de todo pecado.
Ø Tenemos un Abogado ante Dios el Padre, y Él está de nuestra parte, está
a favor nuestro.