Viernes, 30 de Agosto del 2024

1 Juan 4:8

Día 30

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

1 Juan 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

 

Qué hermoso texto nos regala hoy el Señor, ¿Verdad?

¡Nada más y nada menos que recordarnos que Él es Amor! 

Yo recuerdo, hace muchos años, aún antes de conocer al Señor, que había publicidades por todos lados que decían: “Dios es Amor” y “Sonríe, Dios te ama.”

¿Las recuerdan? 

¡Nos inundaban con estas frases! Incluso había stickers y calcos que la gente pegaba en sus vehículos, y nosotros las pegábamos en las carpetas de la Escuela y en cualquier superficie que se nos cruzaba...

¡Todo esto para recordarnos del Amor de Dios! 

Y es que es así. Es cierto: Dios es Amor. 

 

El Amor es Su Esencia, Él no puede ser otra cosa.

Es el atributo que lo caracteriza. 

Ahora bien, analicemos este versículo, en él dice que:

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

 

¿Qué quiere decir esto? ¿Será que hay mucha gente que dice ser cristiano y no tiene amor? ¿Será que muchos se llenan la boca hablando de amor y en realidad no es así?  

 

Veamos: en el 1 Juan 4: 7-21,  habla de que DIOS ES AMOR 

 

7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

 

 

Destaquemos algunos puntos importantes: 

Quien ama es nacido de Dios y conoce a Dios.  

·         Dios nos amó primero, por lo cual  envió a su Hijo. 

·         Debemos amarnos los unos a los otros, como Él nos amó.  

·         El amor de Dios permanece y se perfecciona en nosotros. 

·         En el amor no hay temor, porque su perfecto amor echa afuera el temor. 

·         No podemos decir que amamos a Dios si no amamos a nuestro hermano. 

·         Si amamos a Dios, debemos amar a nuestros hermanos. 

 

Está bien clarito ¿Verdad? 

Por eso, hermanos, pidámosle al Señor que nos derrame de Su Amor.

Porque ese es el Amor Perfecto; no el amor humano, que es imperfecto, fallido, a veces fingido o mentiroso.... 

Jeremías 31:3  con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.  

 

¡El Amor de Dios es desde siempre y por siempre! 

Roguemos que Su Amor esté siempre en nosotros.

Que nos inunde, que nos llene, que nos colme de tal manera que tengamos siempre un gesto de Amor, una palabra de Amor, una sonrisa en Amor para dar a los demás.  

¡Gracias, Señor, por Tu Amor! 

 

¡Intentémoslo! ¡Dios les Bendiga! 

 

 

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