1 Juan 5:11
Día
16
Devocional
escrito por Mónica Marchi de Massera
1 Juan 5:11 Y este es el testimonio que Dios nos ha dado vida eterna; y
esta vida está en su Hijo.
Esta
primer Epístola del Apóstol San Juan es una carta de tono familiar, dirigida
por un padre a sus “hijitos” que están diseminados por la tierra.
- Tiene
un carácter profundamente íntimo, personal.
Aquí
se considera al “mundo” como algo que es ajeno a la Familia de Dios.
El
pecado del creyente se trata como la ofensa de un Hijo contra su Padre; como un
asunto de carácter puramente familiar.
- Por medio de esta carta, el Apóstol Juan nos introduce en la casa del Padre; nos hace sentir que allí estamos en nuestro propio Hogar.
La palabra TEKNIA, traducida “hijitos”, está impregnada de especial ternura, y literalmente significa “los que han nacido”, o “niñitos”.
- En
su carta, el Apóstol Juan, está interesado especialmente en la íntima relación
espiritual que tenemos con el Padre en nuestra condición de Hijos nacidos de
Él.
El capítulo 5, justamente, trata de vivir en la Fe y cómo esa Fe es el principio que tenemos en nuestras manos para vencer al mundo.
Veamos
el contexto:
1 Juan 5: 7-12 Porque tres son los que dan testimonio
en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu,
el agua y la sangre; y estos tres concuerdan. 9 Si
recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque
este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí
mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el
testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. 11 Y
este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su
Hijo. 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida;
el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
El verso que hoy nos ocupa (vv11) nos
deja muy en claro esto: muchos creen que al morir irán al cielo porque trataron
de vivir haciendo lo correcto, pero la única manera de pasar la Eternidad con
Dios es recibir el regalo de la Salvación de Jesucristo.
- Quien rechaza este regalo estará separado de Él por toda la Eternidad.
- Juan nos recuerda a nosotros, sus “hijitos”, que tenemos la Vida Eterna otorgada gratuitamente (por medio de la Fe) por Dios.
No nos llama a recibirla. Más bien nos refresca la memoria a los
creyentes que ya la hemos recibido a Cristo en nuestro corazón.
- También nos recuerda cuál es la Fuente de esa Vida: Dios. Y esta vida está únicamente en Su Hijo, Jesucristo.
Este testimonio es la base de la Fe de los que creemos en Jesús, el Hijo
de Dios.
Como cristianos, no debemos dudar ni apartarnos ni un milímetro de esta Verdad contundente.
Analicemos el texto:
·
El testimonio de Dios:
Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. (vv11)
·
El Hijo es la Fuente de Vida:
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (vv12)
·
Propósito para los creyentes:
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. (vv13)
Nuestro Padre Amado nos recuerda en innumerables pasajes bíblicos este testimonio:
Ø Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo
unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida
eterna.
Ø Juan 6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida
eterna.
Ø Juan 10:27-29 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28
y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi
mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede
arrebatar de la mano de mi Padre.
Ø Juan 14:2-3 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera,
yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me
fuere y preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que
donde yo estoy, vosotros también estéis.
Como vemos, el Apóstol Juan escribió mucho sobre este tema.
- Por eso, Hermanos, sigamos caminando confiadamente El Camino del Señor.
-
Con la mirada y la esperanza puestas en esa Promesa de Vida Eterna que nos
espera al lado de nuestro Señor Jesús, en La Casa de nuestro Padre.
No claudiquemos, ni desmayemos, pues si Jesús lo prometió, Él lo
cumplirá:
¡Nos espera una eternidad en Su Presencia!
¡¡¡Dios les Bendiga!!!