1 Juan 5:4
Día 28
Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri
1 Juan 5:4… Esta es la victoria que ha vencido al mundo,
nuestra fe.
Al
juzgar por las situaciones que nos toca afrontar, muchos de los que nos
observan se preguntan ¿Cómo este hombre o esta mujer pueden soportar tanto?
Quienes
viven sin fe y sin esperanza están sumergidos en quejas, inculpando e
inculpándose, en un laberinto de reproches, en que sólo la Gracia del Señor
puede sacarles.
Podemos
hablar de esto, porque de allí hemos rescatados.
Ø Hoy nuestra alma en medio de los problemas sabe a dónde
recurrir: a Jesucristo.
Quien nos salvó de la condenación eterna y nos salva de todas las situaciones que tenemos que enfrentar, Él es nuestra garantía de victoria.
Hace
muchos años cantábamos en las congregaciones
un coro que decía:
Garantiza victoria.
Yo fui comprado por
un precio muy, muy grande
Y ese precio fue La
Sangre, derramada allí en la cruz.
Ø Nuestros corazones explotan de gratitud, ante Jesucristo,
por creer en Él, tenemos victoria.
En muchos años de transitar este Camino de fe,
hemos pasado por diferentes terrenos: arenales, desiertos, valles, pantanos,
subiendo cumbres empinadas y hasta hemos desbarrancado algunas veces… si nos
detuviéramos a contar cómo hemos logrado atravesar cada terreno, hablaríamos
del Poder de Dios que nos ha ayudarnos, la Presencia Gloriosa del Espíritu
Santo que nos ha asistido, la Palabra de Dios que se ha cumplido, porque Él prometió
no dejarnos, ni desampararnos.
Ø Jesús nos sacó en victoria,
1 Juan 5:5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo
de Dios?
Ø Por creer en Él, Somos más que
vencedores.
Romanos 8:37 Antes, en todas
estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Así como son de reales las pruebas, los problemas, las
dificultades, por las que muchos debemos de pasar.
Ø Más real es el Poder de Dios en nuestra
vida.
Ø Así de real es Su Misericordia,
Ø Así de real es Su Gracia,
Ø Así de real es Su Provisión,
Ø Así de real es Su Bendición.
Más quisiera el enemigo de nuestras almas
convencernos, para desanimarnos, para hacernos dudar o para que volvamos atrás,
para atormentarnos.
Pero Gloria a Dios que Cristo le ha vencido, y en
cada embate que tiene, vuelve a derrotarlo.
Satanás se disfraza de dulces tentaciones que
ofrece el sistema de este mundo inmoral.
Busca con sus innumerables ofertas que algún
creyente débil caiga bajo sus propuestas.
Es imperioso que alimentemos nuestra fe diariamente, el ser fortalecidos.
Efesios 6:10-11 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el
Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis
estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Ø
Siempre armados para la batalla, vestidos con la Armadura que
Dios nos brindado.
Aunque los conflictos a menudo sean fuertes, y el creyente
puede ser echado por tierra, sin embargo, él se levantará y renovará su combate
con la firme resolución de que tendrá victoria.
.
Ø La fe en Jesucristo es la causa de su
victoria.
Ø El medio, el instrumento, la armadura
espiritual, en que estamos revestidos.
Ø En fe y por la fe es que nos aferremos a
Cristo.
Ø En el desprecio del pecado y en
oposición a lo que el mundo ofrece.
Ø La fe santifica el corazón, y lo
purifica de los deseos sensuales del mundo.
- Debemos estar atentos a los enemigos de la fe
Como Hijos de Dios tenemos enemigos, el Apóstol Juan dijo:
1 Juan 2:15-16 No améis al mundo, ni las
cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está
en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los
deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo.
Debemos enfocarnos y cuidarnos de aquello que
batalla contra el Espíritu, y nos aparta de Dios.
Practicando más la oración que es intimidad con
nuestro Padre.
Ayunar para doblegar nuestra carne, nuestra
humanidad.
El estudio y lectura de La Palabra de Dios,
donde hallamos la Voluntad Divina.
El congregarnos, para pertenecer ordenadamente
a un rebaño, donde podamos ser pastoreados.
Esforzarnos en las disciplinas espirituales que
sostendrán nuestra armadura firme, para las batallas que la vida nos presente.
- Cómo se sustenta nuestra Fe
Nuestra fe está sustentada en el hecho de que
Jesucristo es el Ungido de Dios, Su Enviado, El Mesías, Quien se hizo hombre y vivió para cumplir la Voluntad
Divina.
Todo aquel que cree en Su Testimonio ha nacido de Dios, y como ha nacido de Dios percibe Su Amor y con ese mismo Amor se ama
así mismo, a su familia y a todo lo que le rodea.
1 Juan 5:4 Porque todo lo que es nacido
de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra
fe.
La fe ayuda a hacer de lo espiritual una realidad,
nos hace comprender la Obra Redentora de Cristo.
Y es por ella que creemos que Jesús es el Hijo de
Dios, y que La Biblia es La Voluntad de Dios Escrita para Su Pueblo.
La fe surge desde el interior como una certeza, cuando
el tentador viene con su oferta destructora, la fe desde el alma rebate todo
argumento de maldad.
Ø
Y así el verdadero
cristiano vence al mundo por la fe
Ø
Esa es la victoria que vence al mundo y a su sistema.
Por eso no debe llamar la atención que el que le observe se
pregunte ¿cómo este hombre o esta mujer puede soportar y afrontar tantos inconvenientes en la vida?
Ø
Porque Usted ha creído en Cristo, tiene victoria
garantizada.
Ø
El mundo no puede atraerle nuevamente, tiene una esperanza
mayor, en Gloria.
1 Juan 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Recuerdo otro viejo himno:
No
puede el mundo ser mi hogar,
En
Gloria tengo mi mansión,
No
puede el mundo ser mi hogar!
La fe en Cristo nos prometió que somos más que vencedores y entregó una victoria que llega hasta la eternidad.
De nosotros depende, si perseveramos en el creer, firmes sin
fluctuar.
Hebreos 10:23 Mantengamos firme, sin
fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió
Todos los creyentes somos advertidos, debemos seguir el Ejemplo
de Cristo, para vencer al mundo, o de lo
contrario, sus ofertas destructivas nos van a cautivar para nuestra ruina.