Lunes, 4 de Diciembre del 2023

1 Pedro 1:14

                                                                                                                                                                          Día 4

1 Pedro 1:14 Como hijos obedientes no  conforméis a los deseos que antes teníais...

 

Antes de conocer a Jesús vivíamos en la “forma” del mundo: deseos desordenados, desenfrenos, vicios, maldad… cargados de pecado, lejos de Dios.

Nuestro concepto de Dios era una tradición familiar, muchos creíamos que con acercarnos de vez en cuando, en fechas puntuales, ya “cumplíamos”, pero teníamos una fe errada y por lo tanto aunque pensábamos que éramos “hijos”, lejos estábamos que Dios sea nuestro Padre y de comportarnos obedientemente a Sus Mandamientos que desconocíamos.

 1 Pedro 1:14 Como hijos obedientes no  conforméis a los deseos que antes teníais...

  • Si queremos obedecer a Dios como Padre, lo primero que debemos ser es hijos.
  • Llegar a ser un hijo de Dios requiere fe en Jesucristo.

Juan 1:12.  Más a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Este versículo explica claramente cómo convertirnos en Hijos de Dios.

Debemos recibir a Jesús, mediante la fe en Él nos da el poder ser hijos de Dios.


¿Qué debemos creer acerca de Jesús?

v El hijo de Dios debe reconocer que Jesús es el Eterno Hijo de Dios Quien se hizo hombre, naciendo por el Poder del Espíritu Santo.

Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa de Adán.

Por esto, Él es llamado el segundo Adán

1 Corintios 15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Mientras que la desobediencia de Adán trajo la maldición del pecado sobre el mundo, la vida perfecta de Jesucristo trae Bendición, Salvación y Vida Eterna.

Nuestra respuesta a esto debe ser el arrepentimiento, reconocer nuestro pecado  y el buscar el perdón en Cristo.

v El hijo de Dios debe tener fe en Jesús como el Salvador.

El Plan de Dios era sacrificar a Su Único Hijo en la cruz,  Jesús Perfecto y sin pecado, ocuparía nuestro lugar, para librarnos del castigo que merecíamos por nuestros pecados: la muerte.

La muerte de Cristo libra del castigo y del poder del pecado a aquellos que lo reciben Romanos 4:25 el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

v El hijo de Dios debe seguir a Jesús como el Señor. 

Después de que Cristo resucitó victorioso sobre el pecado y la muerte, Dios le confirió toda autoridad

Efesios 1:20-23 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; 22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

Jesús guía a aquellos que lo reciben; Él juzgará a todos los que lo rechacen

Hechos 10:42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

Por la Gracia de Dios, tenemos una Vida Nueva como hijos de Dios.

Solo aquellos que reciben a Jesús, no los que apenas saben de Él, sino los que confían en Él para salvación, son hechos hijos de Dios.

 

Es necesario saber esto, sin una comprensión de lo que significa ser Su hijo, será muy difícil ser obediente.

Muchos viven muy distantes, se acercan a Dios cuando están mal, con problemas, esperando que les responda para zafar de la situación y luego volver a su vida, alejándose nuevamente…

Ven a Dios como Quien tiene que responder sus oraciones, pero no como a Alguien a quién le deben honra y respeto.

Otros lo ven como Padre, pero no en su faceta completa, sino como el Padre que tiene el deber de sostener, proveer, asistir…pero cuando viene una orden y  se trata de obedecer, ya no lo ven así.


Somos hijos porque Dios es nuestro Padre,

·     Un Padre Perfecto.

·     Un Padre siempre presente,

·     Un Padre de Amor

A nosotros como hijos nos corresponde una relación de amor, respeto y obediencia.

 

1 Pedro 1:14 Antes, ustedes no entendían y por eso seguían sus malos deseos. Pero ahora, son hijos obedientes de Dios y no deben vivir como antes

Versión Palabra de Dios para todos

Sin entendimiento vivíamos una vida lejos de Dios, sin entendimiento de la Verdad de Su Palabra muchos se dicen hijos, sin saber  cómo llegamos a serlo, y mucho menos sin comprender las demandas que también conlleva ser de la Familia del Señor.


Pero ahora somos hijos, hijos obedientes y ya no vivimos como antes lo hacíamos.

1 Pedro 1:14 Como hijos obedientes no  conforméis a los deseos que antes teníais...

Conforméis: Viene del griego Susjmatìzo, significa dar la misma figura o apariencia que.

La palabra “Conforméis” de esta  versión equivale a la palabra griega traducida como conformado              significa “co-formado”.

Lo que la Palabra nos está diciendo  es: no sean o se vuelvan a la forma, la misma forma, a la misma figura o apariencia, “co-formado”, con este mundo.

ü Somos diferentes.

ü Un hijo de Dios es diferente.

ü No pertenecemos a este mundo.

Aunque vivimos en este mundo y no podemos dejar de escuchar todo lo que sucede: guerras, recesión, inflación, enfermedades y tantas cosas que acontecen y afectan.

No debemos hacer lo que este mundo hace, ni reaccionar como una persona sin fe, reaccionaría.

  • Si pensamos, escuchamos, hablamos y hacemos lo que este mundo piensa, escucha, habla y hace, entonces, estamos “co-formados” con este mundo.
  • Y mientras el mundo, sus preocupaciones y “alegrías” ocupen nuestra vida, debemos tener la seguridad de que no creceremos en Cristo, como hijos de Dios.

Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 

  • En vez de ser conformados a este mundo deberíamos de ser transformados.

Ahora, ser transformado significa cambiar de forma, convertirse en algo diferente, en otra forma.

Entonces, cómo debería ser nuestra nueva forma; la respuesta es simple: la de Cristo.

Gálatas 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros

  • Cristo, el Único Hijo de Dios, Quien vive en nosotros, nuestro Ejemplo, es nuestra nueva forma.

 

Para ser hijos obedientes debemos:

ü Conocer la Voluntad de nuestro Padre, que está en La Biblia,

Efesios 5:17 Así pues, no seáis necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor.

ü Caminar por esta tierra como extranjeros y peregrinos

1 Pedro 1:11-12 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

ü Y vivir con la mirada en el cielos

Colosenses 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

  

El Apóstol Pedro claramente  dice que antes teníamos malos deseos, pero porque éramos ignorantes. 

1 Pedro 1:14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

Ignorantes de todo lo que correspondía a Dios Padre y Su Voluntad para nuestras vidas.

Hoy ya no somos ignorantes.

Dios ha tenido misericordia de nosotros y nos ha permitido saber qué es lo bueno y lo malo.

Ahora está en nosotros tomar buenas decisiones

Hoy conocemos los Planes que Dios tiene para nuestra vida en esta tierra y en la eternidad.

No debemos desconocer las artimañas de nuestro enemigo, que tratará de muchas maneras que volvamos atrás.

Pero El Señor nos ha dado Su Presencia, Su Espíritu Santo que nos ayudará a vencer cuando vengan las tentaciones, obedeciendo lo que dice La Palabra de Dios.

Debemos recordar que aunque los malos deseos vengan a atacarnos, ahora somos hijos de Dios por Jesucristo, Quien venció para que nosotros seamos más que vencedores.

Hoy tenemos identidad, somos hijos. Hijos amados, Dios nos ama con Amor Eterno.

Miremos a Dios como Quien es, nuestro Padre, a Él le debemos respeto y obediencia.