Viernes, 1 de Septiembre del 2023

1 Pedro 2:5

                                                                                                                                                            Día 1

1 Pedro 2:5 Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual... 


Las piedras para construir la casa del Señor eran labradas en la misma cantera.


El Apóstol Pedro dice que los cristianos somos semejantes a piedras con las cuales Dios levanta Su Iglesia:

1 Reyes 6:7 Y cuando se edificó la casa, la fabricaron de piedras que traían ya acabadas, de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro.

Todos somos piedras vivas de la casa de Dios.

Asimismo, como esas piedras labradas en la cantera, ninguna es del mismo tamaño ni de la misma forma, ninguno de nosotros es igual a nadie más.

Distintas, pero preparadas para el mismo fin, sed edificados como casa espiritual...

 

Siendo así, ¿no deberíamos relacionarnos Unos con Otros como Hijos del mismo Padre?

A veces las piedras olvidamos que formamos parte de la Iglesia de Cristo en la tierra.

 

Las piedras muchas veces se vuelven críticas y quejosas…

·        A algunas piedras les disgusta que no tengamos la misma forma, la misma medida o, lo que es peor aún, el mismo color. Están convencidos de que todas las piedras tendrían que ser iguales.

·        Otras se molestan de la posición, hay a quienes les parece que están demasiado cerca unas de otras. No quieren que ninguna otra piedra llegue a tocarlos porque, si eso sucede, se sienten incómodos y se vuelven hipersensibles. Prefieren mantener la distancia.

·        Existen las llamativas, creen que se destacan, esas piedras se consideran mejores que el resto.

·        No faltan las insatisfechas, a estas no les gusta el lugar que ocupan en el muro. Hace ya tiempo que son miembros,  pero opinan que merecen un lugar mejor y más importante.

·        Otras se vuelven frágiles, con sólo apoyarles algo, siente presión y se quiebran con la menor tensión.

·        Están las cómodas, están creen que el edificio ya es bastante grande y no ven la necesidad de añadir ninguna más.

·        A algunas piedras  no les gusta el diseño del edificio. Creen que está pasado de moda y se empeñan en ponerlo al día. 

Otras están contentas del lugar que ocupan, son compañeras y solidarias…

·        Está la piedra que esperó su lugar, su forma parecía rara, pero fue la que encastró justo y no reniega de nada, está feliz.

·        Otras colaboran con amabilidad, para que la piedra vecina se sienta cómoda.

·        Existen las que son tan rusticas, pero al observarlas bien, reflejan el brillo de piedras preciosas.

·        No faltan las piedras que sostienes a las que tienes a su lado, haciendo esfuerzo, pero con la convicción que no dejarás que ninguna piedra caiga.

·        Algunas nunca pensaron la utilidad que tendrían, y soportan el peso de muchas piedras encima de ellas y están dichosas de poder ser útiles.

·        No falta la piedra angular, aquella que forma la esquina, y está entre dos paredes, esta sabe mediar cuando hay conflictos entre algunas piedras maduras e inmaduras,

·        Existen las piedras puestas como “vistas”, adornan la edificación, quien la mira dice que embellecen la casa no solo por su belleza, sino por la humildad con que la adornan.

 

Como vemos, hay muchos tipos de piedras.

Podemos  preguntarnos: ¿Qué tipo de piedra debo ser? ¿Qué tipo de piedra es usted? ¿Somos piedras útiles para el Señor? ¿Ocuparemos alegremente nuestro lugar en su Templo?

Es reflexivo porque como “piedras vivas” conformamos la casa espiritual, la Iglesia del Señor.

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Dice vosotros también, como piedras vivas.

Ahora, ¿Cómo somos nosotros piedras vivas?

Pedro 1:23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

El hombre es renacido cuando es convertido a Cristo.

Juan 3:3-5 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Lo que Dios emplea para el renacimiento es una simiente, o semilla, la cual es Su Palabra

Lucas 8:11  Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Nunca ha habido gente convertida en cristianos donde no se ha predicado la Palabra del evangelio.

Y, como piedras vivas, el Apóstol les dijo: sed edificados como casa espiritual.

 

Recordemos cuando El Señor le habló al Apóstol.

Mateo 16:18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

El nombre Pedro significa roca, piedra.

En efecto, el Señor le estaba diciendo que él iba a ser una piedra, pero colocado sobre la Roca, del Fundamento que es Cristo, él iba a edificar Su Iglesia.

1 Corintios 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo

El Señor Jesús es la Piedra Fundamental, y sabemos que Pedro lo entendió de esta manera, porque aquí en su epístola escribió: vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual.

Así como Simón Pedro era una de esas pequeñas piedras, Usted y yo somos, cada uno de nosotros, una piedra, que al unirse sirven para ser edificadas y formar una casa espiritual.

Esto ocurre cuando nacemos espiritualmente de nuevo, recibiendo a Jesús como Salvador,  nos convertimos en Hijos de Dios y somos colocados en el Edificio de Dios.


Si repasamos la epístola a los Efesios, encontraremos que el Apóstol Pablo también usó esta ilustración de un edificio

Efesios 2:19- 22 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Hoy Dios está construyendo un Templo, un Templo Viviente.

Aquellos que hemos venido a Él, como pecadores, nos arrepentimos y fuimos salvados. Así Dios nos convierte en una parte del Templo Viviente que está edificando sobre la Piedra Angular, la Piedra Fundamental, el Fundamento que es Cristo mismo.

 

Por eso debemos ocupar nuestro lugar con dignidad, y disfrutar que cada uno es parte.

Cada piedra es única, irrepetible, especial, así somos cada piedra viva, escogida por Dios.

Por lo tanto, sostengámonos mutuamente, valorémonos tal como somos, y valoremos al otro tal como es, El Señor nos ha escogido para que juntos edifiquemos el Templo de Dios.