Jueves, 11 de Septiembre del 2025

1 Samuel 12:23

Día 11

Devocional escrito por Alejandro Chaves

1 Samuel 12:23 …Lejos sea de mí que peque yo contra Jehová…


El Libro de 1 Samuel está lleno de lecciones para la vida cristiana.

En el capítulo 12, el Profeta Samuel reconoce que ha llegado a su fin como Líder de Israel y se despide con un gran discurso a la Nación.


Y uno de los puntos sobresalientes que tocaremos hoy, en base al versículo detallado en nuestro devocional, destaca la importancia de la Oración.


Leámoslo completo:

1 Samuel 12:23 Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto.

Acá nos enseña Samuel que el no orar, es pecar contra Jehová, pareciera muy drástico, pero es real.


Vamos a ver algunas Verdades Bíblicas donde aprenderemos por quienes debemos orar:

  • Por las Autoridades que nos gobiernan. 

1 Timoteo 2:1-2 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 


Es muy normal que en una rueda de mates o almuerzo tratemos de arreglar el país, todos nos creemos Presidentes o Ministros, y usamos la famosa frase: “Si  yo tuviera el poder, las cosas cambiarían…”

Y no nos damos cuenta que Dios nos entregó el arma más importante y poderosa, que puede cambiar todo,  y se llama: Oración.


Él nos hizo ministros, sí, pero del Nuevo Pacto. 

2 Corintios 3:6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 

No nos olvidemos que nuestra lucha no es con personas terrenales, a través de discusiones que no llevan a ningún lado...

Pero sí por medio de la Oración, podemos sujetar todo aquello que está provocando confusión y destrucción.


Recordemos que este mundo está sometido bajo las garras del enemigo. 

1 Juan 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. 


Por tal motivo debemos destruir todas las obras del mal y eso se logra de rodillas.

2 Corintios 10:3-5 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,  


2 Timoteo 2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 


  • Dios también nos llama a orar por nuestros enemigos.

Oramos por ellos porque el corazón de Dios es Misericordioso y  por que en Cristo, hemos sido reconciliados con Él. 

Romanos 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? 


Efesios 2:12-13 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 


No nos olvidemos que antes éramos enemigos de Dios, estábamos separados, lejos de las bendiciones y sin esperanza. Cristo nos acercó al Padre, nos hizo Hijos.

Debemos desear esa misma  Misericordia para los demás, incluso para nuestros enemigos.


Traigamos a memoria que Dios desea que todas las personas sean salvas. 

1 Timoteo 2:1-4 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.


Y Él mismo tiene poder para salvarlas.

Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

No es religión sino es Poder de Dios y ese Poder debe cautivarnos para que nuestra Oración sea genuina y sincera.


Jesús es el Mejor Ejemplo de Amor por los enemigos, aun en camino a la cruz, cuando era golpeado, maltratado, injuriado, no abrió su boca dejando que lo lleven al madero… 

Allí, colgado de la cruz, crucificado… solamente con palabras de Amor, expresó una  Oración llena de compasión:

Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…



¿Respondió Dios a esa oración? La Palabra testifica que sí, después de la muerte de Jesús, uno de los soldados romanos que presenció su muerte,  reconoció que era El Hijo de Dios. 

Marcos 15:39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.


  • Orar por nuestros Pastores, Líderes, Maestros, Colaboradores en la Obra del Señor.

Es fundamental que tengamos una vida de oración hacia ellos, que aunque son personas comunes y corrientes, han sido llamadas por Dios.

Llevando una carga pesada, pero comprometidos para no fallarle al Señor.

Nuestra responsabilidad es cuidarles e interceder a favor de sus ministerios, por tal motivo nunca dejemos de levantar una voz de clamor a favor de sus vidas. 

2 Tesalonicenses 3:1-5 Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, 2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. 3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. 5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.


Hebreos 13:7 Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.


  • Orar por nuestra Familia

Por cada integrante de nuestro Hogar, cuando salen a trabajar o a estudiar, cubrirlos con La Sangre de Jesús para que nada les ocurra.

Nunca debemos permitir que comencemos un día sin pedir el Cuidado y la Protección  de Dios.

Salmos 91:1-11   El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3  Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

Este Salmo parece un texto tan trillado, pero es tan efectivo, pongámoslo sobre cada integrante del grupo familiar, de esa manera nada ni nadie, podrá tocar sus vidas, ni su morada.


Conclusión: 

Dios ayúdanos a comprender que no podemos vivir sin la Oración y que por medio de ella las cosas que parecen imposibles pueden cambiar, tanto sea en nuestra Nación, la Familia y el Ministerio.

Santiago 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.