1 Samuel 1:27
Día 5 Devocional escrito por Natalia Zamora 1 Samuel 1:27 … Jehová me dio lo que le pedí. Cuando leemos el capítulo uno entero de 1 Samuel, podemos ver todo el proceso que pasó Ana para poder concebir un hijo. Desde burlas de su alrededor muy cercano, humillaciones, tristeza, frustración y tantas cosas más por no obtener respuesta ante Dios, su corazón anhelaba tener un hijo. ¿Le ha pasado atravesar momentos duros, procesos largos como los de Ana? ¡Lea todo el capítulo que es de gran bendición! Y llega el día en que todo cambia, una oración de lo más profundo de su corazón, movió la Mano de Dios. Finalmente logró quedar embarazada. Al ver su anhelo cumplido, los momentos de llanto y tristezas quedaron atrás. Su vida cambiaría por completo, ella consagró su hijo para el servicio de Dios, en agradecimiento por ser escuchada. El motor de nuestra vida diaria es obtener cosas: El sueldo para poder sobrevivir. La actividad física para tener una mejor salud y verse mejor Estudiar para tener un mejor futuro, etc. Es hermoso y te da aliento de vida tener proyectos y metas, pero qué pasa cuando aquello que deseamos no es conforme a la Voluntad de Dios en nuestras vidas. 1 Crónicas 28:9 Porque el Señor escudriña todos los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos En este versículo podemos ver que Dios es el Único que conoce la intención de nuestros deseos y pensamientos. Puede ser muchas veces que queremos algo para satisfacer nuestro propio deseo, y esos deseos nos desvían de lo GRANDE Y ESPECIAL QUE TIENE DIOS PARA CADA UNO DE NOSOTROS. Santiago 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Muchas veces no tenemos en cuenta que Dios es Nuestro Padre, y sabe lo que nos hará bien. Muchos son padres, y saben que si le damos todos los días dulces a los pequeños, aunque esto les agrade mucho, dañarían su crecimiento. Lo mismo pasa con Dios nuestro Padre, obrando en nuestras vidas. Él ve y piensa más allá de lo que nosotros vemos. Su Palabra dice que fuimos creados para Su Gloria. Y cada cosa que hagamos u obtengamos debe ser para que Su Nombre quede en alto. Para que todos puedan ver que Dios es Fiel y Verdadero. Leyendo sobre la vida de Samuel y Ana, leí testimonios de personas que no tuvieron hijos aunque se lo pidieron a Dios, y relataban que aprendieron a aceptar la Voluntad de Dios para sus vidas. Ellos pudieron entender que a través de ese dolor, serían transformados para bien y la Gloria de Dios se manifestaría. Adoptaron niños, se dedicaron al servicio en áreas referidas a pequeños y Dios formó un ministerio glorioso. Pudieron darle GLORIA A DIOS. Porque Sus Planes fueron Más Altos que los suyos. Ana entregó a su hijo, su milagro, al servicio de Dios. Apenas destetado, lo llevó al Templo de Dios para que allí se formase. ¡Qué tremendo el corazón de Ana!. Pero lo más tremendo es el actuar de Dios: ¡No la dejó sin recompensa, haciendo su generación más numerosa, dándole aún más de lo que ella esperaba y pedía! Recordemos Hermanos, cuando pidamos algo, que sea siempre para darle la Gloria a Dios.