Domingo, 12 de Mayo del 2024

1 Samuel 16:7

Día 12

Devocional escrito por Natalia Zamora

1 Samuel 16:7… Jehová no mira lo que mira el hombre... mira el corazón.

 

Podemos ver como en todas las películas de ciencia ficción, la mayoría de los personajes tienen súper poderes, algunos vuelan, otros congelan a las personas, otros se trepan en todas las superficies, otros vuelven el tiempo atrás, Etc.

Y cuántas veces hemos pensado: “Si tuviera tal súper poder haría tal o cual cosa.”

 

Así como un niño cree en súper poderes (aunque no son reales) y se maravilla de tal manera, lo mismo me sucedió cuando veía tremendas personas ,que rendían sus vidas a Dios, hablarles a otras  de parte del Señor, revelándole asuntos acerca de sus vidas enteras, sin nunca haberse visto antes.

 

Pensaba qué Dios tan grande conocí, qué tremendo ver su PODER actuar en otros.

Cómo Dios sabe todo y está presente, que puede contarle a un desconocido la vida completa de otra persona.

 

Entendí después, que Dios no siempre actúa de la misma manera.

Que habla en momentos específicos a cada uno, y que se lo revela a Sus Escogidos, a quienes tienen temor reverente de Dios, y le sirven con todo su corazón, sabiendo que la Gloria siempre es de Dios.

Ø Y esto me maravilló más, me cautivo Su Amor.


Desde niña recuerdo que siempre hubo personas que querían que le adivinaran la suerte, que les digan que iba a pasar en el futuro, o si esto o lo otro le convenía, o leer horóscopos, lectura de manos y tantas prácticas HUMANAS, que lo único que hacen es traer más confusión y ataduras a las personas.

Porque cada una de esas prácticas  no provienen de Dios, y satanás ha cautivado los corazones de quienes buscan respuesta en lo que no avala La Palabra de Dios.

 

1 Samuel 16:7… Jehová no mira lo que mira el hombre... mira el corazón.

 

Leyendo este versículo bíblico, entendí que

DIOS TIENE TODOS LOS SÙPER PODERES  

que nos podemos imaginar,

ÈL ES TODOPODEROSO,

Es capaz de ver aquello que nosotros no podemos.

 

Aunque Samuel era Profeta , apartado para servirle al Señor, en comunión continua y santidad, no entendía, ni podía ver que Dios no quería más a Saúl como Rey de Israel, y que tenía que ungir a otra persona para sucederle.

 

Cuando se acercó a la casa de Isaí como Dios le ordenó, para buscar quien sería el próximo rey… Samuel vio a su primer hijo y se dejó impresionar por su altura y gran porte.

Humanamente creo que todos hubiéramos pensado así, el Profeta se dejó llevar por lo que veían sus ojos: una persona fuerte, saludable, capaz de reinar, pero Dios sabía que no era la persona elegida.

 

Pasaron todos los hijos de Isaí, hasta que sin respuesta de parte de Dios, preguntó si no tenía más hijos, a lo que Isaí recordó diciendo: Sí, hay uno más, es el menor,  cuidando el rebaño.

 

1 Samuel 16:10-12  E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a estos. 11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son estos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque este es.


Ø Este era David, chico de estatura y de hermoso parecer.

 

Lo que La Biblia dice es que David tenía el corazón conforme al corazón de Dios...y Sí!

Fue eso que le dio la aptitud para ser Rey de Israel, el Escogido de Dios.

 

¿Cuántas veces nos creímos los menos aptos, o los más inmundos para que Dios nos mirara, y tuviera misericordia de nosotros para trabajar en Su Obra?

 

También pudo habernos pasado de creer nosotros que tal cosa o tal persona era para nosotros, y Dios que siempre ve más allá, nos dice NO, y nos encontramos como Samuel, llorando.

 

Así como en el Antiguo Testamento Dios le hablaba a Sus Profetas, después que Jesús volviera al Cielo, dejó la Presencia de Su Espíritu Santo para hablarnos, darnos dirección, abrir nuestros ojos espirituales y ver las cosas como Dios las ve.

 

No pensemos que Dios tiene la obligación de decirnos las cosas, ni tampoco tomemos la Santidad de Dios y Sus Dones como curanderismo, sino que el Señor lo hace para Su Gloria, para que Su Poder sea manifestado y a través de Él todos crean.

Que por Su Manifestación, muchas personas entreguen sus corazones a Dios y se vuelvan de sus malos caminos.

 

Muchas veces nos encontramos en tiempo de oración con Dios, y nos pone en el corazón mandarle tal o cual Palabra a un Hermano o una persona, y éstos al recibirlo nos dicen: ” Es justo lo que necesitaba, lo que me estaba pasando.” 

Eso es la Obra del Espíritu Santo de Dios.


Ø Qué lindo es saber que aunque no hable con nadie de muchas situaciones que me pasan, Dios nuestro Padre, conoce lo que necesitamos y sabe lo que hay dentro de nuestro corazón.

 

Podemos estar tristes, trabajados, turbados y mostrar una sonrisa a nuestro entorno, pero Dios sabe lo que necesitamos y nos hablará por una alabanza, una Palabra, o recibiendo un simple abrazo.

Ø Nunca nos olvidemos Hermanos de ese Gran Poder,

Ø De maravillarnos como niños de Su Poder,

Ø De Su Gran Amor para con nosotros.

 

Anhelemos esos dones para que otros puedan llegar a Dios.

Pero No lo sigamos solo por Su Poder, porque muchas veces

DIOS  NO VA A ACTUAR COMO NOSOTROS QUEREMOS.

Sino sigámosle por Su Amor y Bondad, por Quien es Él.

 

Que podamos aprender a ver con Sus Ojos, que nos de la visión  espiritual  de todas las cosas, y seguramente muchas de ellas dejaran de ser una carga,  una preocupación o un afán por pensar que resultará de esto o aquello.