Viernes, 23 de Febrero del 2024

1 Samuel 2:1

Día 23

Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis

1 Samuel 2:1… Mi corazón se regocija en Jehová…

 

Qué hermosa historia podemos encontrar al leer el capítulo 1 del libro de Samuel.

Un profeta elegido, con un propósito especial de Dios, el cual es la inspiración de estas seis palabras:

“Mi corazón se regocija en Jehová”

Tal vez sea la primera vez que leas acerca de esta preciosa mujer, o la leíste ya, lo importante es saber que Dios quiere bendecir nuestras vidas.

Ana, qué ejemplo de mujer, de la cual podríamos enumerar según la lectura de La Biblia  que era  muy amada por su esposo Elcana, una mujer que tenía su esperanza intacta a pesar de no ver nada.

Ella solo veía pasar el tiempo…  y dice en la narración que subía cada año a la Casa de Jehová y susurraba a su Dios que le conceda lo que sus lágrimas pedían... Y pasaba el tiempo y no podía verlo.

No podía tener hijos, y muchas veces su enemigo la molestaba haciéndola sentir menos, inservible, poca mujer...

 

¿Te ha ocurrido sentirte como Ana? ¿Pedir a Dios algo y no verlo concretado?

Creo que todos en algún momento hemos o estamos en esa vereda y cuántos sentimientos encontrados tenemos en ese tiempo.

 

·        ¿Te pasó preguntarte por qué se demora Dios? ¿Por qué no veo Su Respuesta? ¿Por qué...?

Ana seguro se lo habrá preguntado… pasó tiempo en la Presencia de Dios

1 Samuel 1:7. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.

 

·        ¿Será que Ana pidió mal? ¿Será que vos y yo pedimos mal?

No, por supuesto que no.

Todos podemos responder que no está mal pedir un trabajo, un auto, una pareja, restauración, sanidad, salvación...

Pero dice en

Santiago 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

 

Es así, pedimos para nuestro corazón, para sentirnos auto-complacidos, a veces para jactarnos de lo que hemos logrado o alcanzado y no vemos que en el proceso a recibir lo pedido, nuestra vida es tratada, moldeada, cambiada.

Ana, también tuvo su proceso con Dios, ni su esposo podía entender la amargura que sentía su alma, hasta aborrecer la comida, pero esta hermosa mujer, jamás dejó de creer. Confiaba en ese “algún día lo veré…”


Nuestro corazón puede sentirse desfallecer, pero Dios siempre estará con nosotros, sosteniéndonos, amándonos más fuerte para que podamos ver la luz en medio de ese duro proceso.


No me gusta esperar, en lo personal; pero la paciencia no es un regalo, es una medalla de oro que nuestro Dios nos da. Y es un Fruto, que logramos al ser prensados por Su Amor:

1 Corintios 10: 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

 

·        Y ese fue el momento especial de Ana:

1 Samuel 1:10-11 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.  11  E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

 

Cuando nuestros deseos, son para glorificar a Dios, se cumplen.

En mi trabajo puedo glorificar a Dios, en mi matrimonio, en mis estudios, porque lo que es de Dios permanece y da buenos frutos.

Produce felicidad, plenitud, paz, unidad.

1 Samuel 1: 17-18   Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.   Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

 

Y Dios le respondió, le dio lo que más preciado para ella, a su hijo Samuel que significa: pedido a Dios.

Y Samuel creció hasta que su mamá lo entregó y cumplió con su promesa:

1 Samuel 1:26-28 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.   Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

 

¿Cumplimos las nuestras? Que tremenda enseñanza para nuestra vida!

¿Cómo es tu nombre? Carlos, María, Julia, Mercedes… Pon tu nombre ___________

DIOS TE ESCUCHA PORQUE TE AMA! DIOS PERMITE TODAS LAS COSAS CON EL FIN DE GLORIFICARSE.

Esta sierva de Dios, pasó por el desierto, pero en el mismo recibió fuerzas en Dios y llegó el día en que su alma dejó de sentir amargura y dijo en un cantico:

Mi corazón se regocija en Jehová! 

·        Si lo que deseas no es para que El Señor sea exaltado, estás perdiendo tiempo.  

      Y el tiempo no nos PERMITE VOLVER ATRÁS.

 

DIOS SÌ TIENE OPORTUNIDADES Y MISERICORDIAS.  

VIVIMOS EN UN TIEMPO DE GRACIA, PERO NO LO USEMOS COMO UN RECURSO QUE DILATE MÁS LAS VICTORIAS DE DIOS. 

Te regalo esta hermosa alabanza, que te sea de bendición como lo fue para mí:

https://youtu.be/pKJNL_f-AsA?si=0nY6flN9wwYSKvHI

 Dios te bendiga!