1 Samuel 2:1
Día 6
Devocional escrito por Andrea
Villalba
1 Samuel 2:1 …Mi corazón
se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová…
Este capítulo refleja un corazón
agradecido por la Salvación y el Poder Divino, es un cántico de alegría después
del dolor.
Ana exalta al Señor porque cambio
su humillación por victoria.
Recordemos la historia narrada en 1 Samuel capítulo 1:
Ana era la esposa de Elcana, quien la amaba profundamente, pero ella estéril y esto la angustiaba, también recibía burlas de la otra esposa Penina, quien se burlaba maliciosamente.
Durante la visita anual a Silo, Ana oro desesperadamente en el Templo, donde le pidió que le concediera un hijo y le hizo una promesa que ese hijo se lo consagraría.
El sacerdote Elí creyó que estaba
ebria, Ana
le aclaró que no había bebido, sino que estaba desahogando su profunda tristeza
Dios le concedió un hijo a quien
llamo Samuel y Ana cumplió su promesa.
Por lo que expresó un cantico de alabanza al Señor, Él había cambiado su lamento en gozo.
Veamos todo el cántico de 1 Samuel
2 es maravilloso:
1 Samuel 2:1-10 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. 2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. 3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. 4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. 5 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. 6 Jehová mata, y él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir. 7 Jehová empobrece, y él enriquece; Abate y enaltece. 8 Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. 9 Él guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. 10 Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey,
La
primera parte de este versículo dice:
Mi corazón se
regocija en Jehová...
¿En quién se regocijaba Ana? En Jehová, y me gusta esta expresión porque su alegría estaba en Él y no solo en las bendiciones recibidas, su mayor motivo se centraba en lo que representaba el Señor en ella.
Nuestra
verdadera gratitud nace de un corazón agradecido por las bondades obtenidas, pero
aún más por la comunión de estar con El Padre.
Nosotros
tenemos muchas razones para alegrarnos: desde el amanecer hasta al anochecer,
no solo porque Dios nos guarda, provee, protege, sana,
responde
hace milagros etc., sino porque Su Salvación produce gozo.
Salmos 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay
plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
Al
estar en Su Presencia, ella hallaba plenitud y satisfacción.
A
veces no valoramos el hecho de disfrutar una relación con nuestro Padre Celestial
no por lo que puede hacer, sino porque Quien es Él.
Ana en su búsqueda intensa por recibir un milagro, había hallado algo más importante que una respuesta, encontró el placer de saber que quien había visto su dolor estuvo con ella siempre, no la abandonó, la sostuvo y forjo un corazón humilde lleno de vida y alabanza.
Verdaderamente
El Padre cambio su tristeza en baile. El Rey David dijo:
Salmos 30:11-12 Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio,
y me ceñiste de alegría. 12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré
callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
Y creo que es el mismo sentir que tuvo Ana. Ella había sido liberada de todas sus angustias.
En
la segunda parte del texto dice:
… Mi poder
se exalta en Jehová…
Y así lo vivió ella, su fuerza, victoria y dependencia estaba anclada en Dios.
Porque sus adversarios habían sido humillados, porque Él exaltó a la humilde y humilló
a la altiva.
El
Rey David también dijo:
Salmos 147:6 Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta
la tierra.
También
hay una expresión en La Biblia que dice:
Joel 3:10 … Diga el débil: Fuerte soy.
Ella
experimento la debilidad en su máxima expresión, la impotencia por no ser
madre, y el sentimiento de vulnerabilidad ante sus enemigos que destruían su
moral y fragilidad.
Por
estas razones y más, Ana entendía que su empuje venía solo del Señor.
Salmos 37:39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su
fortaleza en el tiempo de la angustia.
Salmos 62.11 …Dos veces he oído esto: Que de Dios es el Poder.
Todo
el capítulo de esta adoración expresa un corazón agradecido, confiado y libre, ella
no dudo en ningún momento en acudir al Único que podía ayudarla y estaba convencida
de que solo con Sus fuerzas alcanzaría la Salvación.
Para
reflexionar ¿Cuántos nos hemos sentido así: impotentes, incapaces, débiles,
vulnerables,
esperando desesperadamente un milagro y sentíamos que el corazón se rompía por
dentro, incapaz de poder actuar, dependiendo solo de la Misericordia Divina?
Seguro que muchos, pero cuando entendemos que no estamos solos, que ninguna lágrima rodará por tierra, y que siempre El Padre Fiel llegará a tiempo nos produce paz.
Y
mientras esperamos en Su Voluntad tenemos la seguridad que Su Gozo será la
fuerza que nos sostendrá y el impulso a no bajar los brazos.
Cuando
las puertas se cierran Dios sigue actuando, cuando te acusan y juzgan tu lucha,
Dios te abraza y levanta, cuando nadie puede escuchar tu grito silencioso y
desgarrador, Dios sí te escucha, y cuando todo parezca perdido, Dios está en el
control.
Nuestra
alegría no debería estar condicionada por las circunstancias, respuestas o
bendiciones, sino por CONFIAR, ESPERAR, DEPENDER Y GOZARSE EN DIOS como lo hizo
Ana.
Su
historia termina con un final feliz consagró a Samuel desde niño a Jehová y
tuvo más hijos, fue favorecida en gran manera, pero valió su dolor porque Dios transformó
su tristeza en un gozo total.
Y
de la misma manera que lo hizo con ella lo puede hacer con nosotros.
No
te desanimes, muchas veces pensé que no podría soportar tanta
angustia,
pero El siempre está y llega a tiempo.
Y
este es mi mayor gozo y allí está mi fuerza: el saber que con Jehová todo lo
puedo. ¡Aleluya!
Filipenses 4.13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Adelante
Amado Hermano, Amigo, con Él todo lo podemos, Dios te bendiga.