1 Samuel 2:9
Día 19 Devocional escrito por Natalia Zamora 1 Samuel 2:9 …Nadie será fuerte por su propia fuerza. Al leer desde el comienzo el Primer Libro de Samuel, podemos ver que él fue respuesta de Dios materializada, hacia la vida de su madre Ana. Relata la historia que Elcana tenía dos esposas, una llamada Penina y otra Ana. Penina tenía hijos de Elcana, pero Ana no tenía ni uno. Esto producía en ella mucha angustia, y el deseo se hacía cada vez más grande. Es así que Penina se gozaba y burlaba porque ella tenía hijos y Ana no. Cuenta La Biblia que todos los años Elcana subía a Silo a entregar ofrendas a Jehová, pero ese año en particular, Ana no quería saber nada de ir, a causa de la gran angustia que le producía no tener su más anhelado deseo cumplido. A eso sumado los dichos dolorosos de Penina hacia su situación. Elcana se molestó con ella, diciéndole si no era suficiente el tenerlo a él como esposo. Lo que él no entendía era que ella quería tener un hijo de su amado. Finalmente, accedió a ir a entregar sacrificios y ofrendas a Dios, pero esta vez iba a ser diferente. ANA DERRAMÒ SU CORAZÒN ANTE DIOS, EXPONIÈNDOLE TODA SU AMARGURA. LE EXPRESÓ A DIOS EN UNA ORACIÓN, COMPLETAMENTE TODO LO QUE LE SUCEDÍA, Tanto fue lo que habló con Dios, que el sacerdote del lugar, Elí, pensó que ella estaba borracha. Ella le comentó lo que le sucedía, Elí entendió y le dijo que Dios le dè lo que su corazón esperaba. Cuando leemos semejante historia que Dios inspiró que se escriba en La Biblia, es para que hoy en día, en este tiempo, nosotros al leerla reflexionemos. No podemos dejar de movilizarnos y ver que Dios tuvo Respuesta en ese tiempo y también lo puede hacer ahora. Pero … ¿Qué pasa muchas veces, que no podemos ver las Respuestas de Dios en nuestras vidas? ¿Acaso Dios hace acepción de personas? ¿Será que Dios solo escucha a ciertas personas? ¿Dios no me escucha? ¿Será que este deseo era mío y no nació en la Voluntad de Dios? Y tantas preguntas más… ¿ Nunca pasó eso por tu mente? Déjame decirte que si alguna vez se te cruzó por la cabeza, y hasta muchas veces esos pensamientos vinieron a debilitar tu fe, el versículo del día de hoy, nos dice …Nadie será fuerte por su propia fuerza. Nadie es fuerte en su propia fuerza. Vamos a ver la diferencia entre la fuerza humana y la fuerza Divina. La fuerza humana depende de las circunstancias Mientras que la Fuerza Divina es Constante e Inmutable. Fuerza humana: Depende de la comida, el sueño, el ejercicio, el agua, el sol, entre otros. Fluctúa según el entorno, las emociones y la condición física. Es la capacidad de generar tensión frente a una resistencia, ya sea estática o en movimiento. Fuerza Divina: No depende de las circunstancias. La Fuerza de Dios, es continua, no cambia. La Fuerza de Dios es capaz de brindar Salvación y Misericordia a los creyentes. La Fuerza de Dios es responsable de Crear y Sustentar el universo. Al ver estas definiciones podríamos decir, ¡QUÈ LIMITADAS SON NUESTRAS FUERZAS!. Pero ¡QUÉ PODEROSOS SOMOS CUANDO DEJAMOS TODO EN LAS MANOS DE NUESTRO DIOS! Muchos somos creyentes desde hace muchos años, otros comenzaron sus pasos en la fe hace muy poco. Pero todos hemos pasado o pasaremos circunstancias en la que Dios “parece” no tener respuestas a nuestra petición. El fundamento del caminar con Dios es nuestra FE. ES LA QUE NOS HACE FUERTES EN DEBILIDAD. LA QUE NOS HACER VER LAS COSAS QUE NO ESTÁN , COMO SI YA ESTUVIERAN. LA QUE NOS HACE VALIENTES EN LAS GUERRAS. Hebreos 11:33-34 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Pero hay una realidad que tenemos que tener muy presente, nuestro adversario el diablo, siempre está dispuesto a querer robar, matar y destruir nuestra fe. Para que no alcancemos lo prometido por Dios. Muchos desisten, se vuelven atrás, por inmadurez, porque fue más fuerte la aflicción… Otros siguen consagrándose, pero no viviendo en la plenitud del creer, hasta son escépticos viendo el Obrar de Dios en otros, por que no lo pueden ver manifiesto en sus vidas. Eso es lo que planea el infierno, ver un Pueblo sin Poder de Dios, atado a la incredulidad, por no ver la Respuesta de Dios en alguna situación que enfrentan. Ana no era diferente a nosotros, ella no era la privilegiada de Dios, es más, por muchos años esperó esa respuesta, hasta ese año no iba a subir a ofrecer sacrificios a Dios. Muchas veces entramos a una reunión o a nuestro cuarto en oración, hablamos como loros, o lloramos a los gritos, pero no dejamos que Dios nos consuele. O no esperamos Su Respuesta, agarramos otra vez la situación nosotros, queremos llevar las riendas, y limitamos El Poder de Dios. No somos peores creyentes por esto, no, somos débiles, somos humanos, con sentimientos. Las malas experiencias o el no comprender los “no” de Dios, levantaron en nuestra mente y en nuestro corazón un muro de incredulidad, del creer que lo de Dios es todo “no”… que Él no nos ama… Y esto nos lleva a depender de nuestras fuerzas. Muchas veces fueron en situaciones de enfermedad de algún familiar, o de algún suceso inesperado, en los que sentimos que la Protección de Dios no estuvo, que nos desamparó… O simplemente fue un deseo humano, un capricho nuestro, del cual Dios nos guardó al decirnos que no. Y… ¿Cómo me doy cuenta si es capricho mío o Voluntad de Dios? Al tener una comunión con Dios, Él nos puede hablar de diferentes maneras, poniéndonos un deseo de estudiar alguna carrera, acompañado de paz, o simplemente por medio de algún Hermano nos habla esa Palabra al corazón, y está ahí el desafío de perseverar en la Respuesta. HERMANOS, NO ES DIFÍCIL EL CAMINAR CON DIOS. NO ES COMPLICADO ESCUCHAR SU VOZ Y SUS DIRECTIVAS Y CUMPLIRLAS. EL TEMA ES QUE LA MAYORÍA DE LAS VECES NO QUEREMOS MORIR A NUESTROS DESEOS. Y NUESTRO HOMBRE NATURAL, CARNAL, PIENSA EN QUÈ ES LO MEJOR PARA UNO. Va a llegar un punto en nuestro caminar que tenemos que elegir entre volvernos atrás o lanzarnos sin cuestionar las cosas a los Brazos de nuestro Dios. Nuevamente recordemos, el enemigo NO quiere que venzamos, nos pone miles de cuestiones en nuestra mente, pero lo vencemos pasando tiempo en la Presencia de Dios. Pero bendita es la Palabra de Dios que nos promete: QUE EL NO NOS DEJARÁ NI NOS DESAMPARARÁ. Deuteronomio 31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. LE INVOCAREMOS Y ÈL NOS RESPONDERÁ. Salmos 91:15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. NINGÚN ARMA FORJADA CONTRA NOSOTROS PROSPERARÁ. Isaías 54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. Dios ayúdanos mediante la fe, a depender de Tus Fuerzas. Dios les siga bendiciendo.