Viernes, 16 de Mayo del 2025

1 Samuel 3:9


Día 16

Devocional escrito por Cirilo Maciel

1 Samuel 3:9…Habla, Jehová, porque tu siervo oye…


Este Libro nos introduce a la historia de Samuel, un joven que vivía en el Templo, aprendiendo cómo servir a Dios. 

En una ocasión, Dios lo llamó a la medianoche por su nombre, pero él no sabía que era La Voz del Señor. 

Pensando que era el Sacerdote Elí, se despertó y se levantó, preguntándole a él si lo había llamado. 

El sacerdote Elí le dijo que no lo había llamado y que se fuese a acostar.

1 Samuel 3: 6-9 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. 8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. 9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.


En nuestra vida diaria, muchas veces estamos concentrados en cómo emprender nuestro día, en las muchas responsabilidades que tenemos y, a veces, las preocupaciones nos afligen tanto que no podemos distinguir La Voz de Dios. 


Así como Samuel, debemos tener disposición y oídos receptivos para escuchar Su voz, con un corazón obediente a Su Palabra.


Juan 10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. 


1 Samuel 3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel,

Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.


  • Este versículo nos instruye sobre cómo escuchar La Voz de Dios en nuestra vida o cómo podemos buscarlo. 

  • También nos enseña cuán importante es estar atentos a Su voz. 


Cuando Samuel dormía en el Templo, él podía escuchar La Voz de Dios con claridad. 

Si nosotros dedicamos tiempo a la oración y a la lectura de Su Palabra, estaremos en constante comunión con nuestro Creador. 


Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 


Salmos 33:6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.


  • Esto es un llamado a escuchar La Voz de Dios. 


Así como Samuel, nosotros, como creyentes, tenemos que pedirle que Él nos hable. Escuchar a Dios es lo más lindo que nosotros podemos tener. 

Es como un abrazo en ese momento justo. 

Y cuando Dios nos habla, nosotros sabemos que ¡ÉL JAMÁS MIENTE! 

El no nos dice una cosa por otra, porque es SANTO. 

¡En Jesús no hay mentiras!  ¡Qué lindo poder tener a alguien así habitando en nuestro ser…!


¿Cómo podemos escuchar La Voz de Dios? 

Dios nos puede hablar de diversas maneras: 

  • A través de la oración. 

  • A través de sueños.

  • A través de La Biblia. 

  • A través de acontecimientos y procesos. 

  • A través de las personas que nos rodean. 

  • A través de sentimientos apacibles del Espíritu como calidez, paz y

gozo.


Mateo 13:9: El que tenga oídos, que oiga. 


Mateo 13:16: Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 


Éxodo 3:14: Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 


Proverbios 5:7: Ahora pues, hijos, oídme, Y no os apartéis de las razones de mi boca. 


Apocalipsis 3:20: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.


Que este versículo nos inspire a estar atentos a Su Voz, 

a silenciar el ruido del mundo 

y a abrir nuestro corazón con humildad y disposición. 


No importa nuestra edad, nuestra experiencia o nuestras dudas: 

Dios nos llama con Amor y Propósito. 

No es difícil ni imposible, solo es cuestión de ponerlo en práctica, 

así como el profeta Samuel dijo: “Heme aquí”.


Que cada día podamos decir con fe y entrega: 

“Habla, Señor, que tu siervo escucha”

 Y que Su Palabra transforme nuestras vidas.