Sábado, 22 de Agosto del 2026

1 Samuel 3:9

Día 22

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

1 Samuel 3:9 …Habla Jehová, porque tu siervo oye…

 

En el día de hoy, nuestro devocional nos lleva a un tiempo muy particular en la historia del Pueblo de Israel.

En el primer versículo del Capítulo 3  nos dice de cómo era la relación de Dios con el hombre, no porque Dios no quisiera tener una cercanía, sino porque Su Pueblo cerró sus oídos olvidando Su Palabra.

 

1 Samuel 3:1 el joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

 

Para entender este versículo, debemos tener en cuenta de quiénes eran estos hombres y qué papel cumplían en el Pueblo.

Primeramente, vemos a Samuel, un joven que cumplía diferentes tareas en el Templo.

Y segundo, a Elí el Sacerdote, quien era responsable de llevar el Mensaje de Dios al Pueblo.

 

Pero este hombre lamentablemente fue quien cerró sus oídos, así que, sin Palabra, sin guía, sin señales, ni visiones, era como que alguien quedara en el medio del océano sin ver tierra firme y sin señal en su GPS.

 

¿Qué harías si tendrías un mensaje importante para alguien, y esa persona cerraría sus oídos para no escucharte?

Seguramente harías como yo, dejaría todo como está y que aprenda a los golpes, pero Dios es completamente distinto a nosotros, una de sus virtudes es de ser Misericordioso, lo dice en:

Lamentaciones 3:22-23 por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana.

 

Dios en Su Amor ha decidido llamar al joven Samuel, quien en su juventud era inexperto, y aun sus oídos no habían escuchado a Jehová.

 El relato nos sigue diciendo:

1 Samuel 3:2-8 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. 6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. 8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

 

Elí, quien había perdido la sensibilidad de escuchar a Dios, se había percatado de que esa Voz que escuchaba Samuel, no era otra Persona que El Creador mismo llamándolo por su nombre.

Y así llegamos al versículo de nuestro devocional, Samuel respondiendo a la Voz de Dios:

1 Samuel 3:9 y vino jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! entonces Samuel dijo: habla, porque tu siervo oye.

 

Podríamos seguir con esta historia, pero es bueno meditar en algo que es fundamental para nuestras vidas.

En este tiempo, donde vemos que la gente va corriendo ciegamente sin rumbo:

Ø ¿Qué voces escuchamos?

Ø ¿A quién prestamos atención?

Ø ¿Qué consejo tomamos?

Ø ¿Crees que Dios no te habla?

Ø ¿Estamos tan preocupados en satisfacer las necesidades de nuestra vida?

Y esos afanes nos desvían de lo que verdaderamente es fundamental para lo cotidiano.

 

Así, como Dios llamó a Samuel, de la misma manera nos llama en este día, tal vez en diferentes áreas, para diferentes tareas, pero a todos por igual.

 

Nos llama a meditar sobre nuestros caminos y contestar con sinceridad estas preguntas:

¿Cómo me ve Dios? Conforme Su Palabra

¿Qué tan imitador de Cristo soy?

 

Podemos ser los mejores en nuestras carreras, dar lo mejor o, como algunos dicen “Ser la mejor versión de ti mismo”, sin embargo, La Biblia nos dice todo lo contrario y nos llama a seguir los ejemplos que Jesús dejó:

Juan 13:15 porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

 

Jesús mismo, dice la Palabra, que oraba constantemente a Dios y nunca hacia su voluntad, sino la de Su Padre.

 

Hoy somos llamados a escuchar la Voz de Dios en Su Palabra.

 

Una vez escuche a un Pastor haciéndole esta pregunta a la Iglesia: “¿Quieres escuchar la Voz de Dios?”

A lo que las personas respondieron: “Sí.”

Entonces el Pastor respondió: “Lee tu Biblia en voz alta, ahí escucharás la Voz de Dios.”

¡Cuánta verdad! La Palabra de Dios escrita, Su Voluntad para nuestro bien.

 

Amigo, así como Dios me animó con esta Palabra, oro para que nuestros corazones la reciban, la atesoren y la pongamos por obra.

 

Dios habla todos los días, no cerremos nuestros oídos, no seamos como Elí…

Tengamos un oído sensible como Samuel.

Dispuesto a decir: “HABLA JEHOVÀ, PORQUE TU SIERVO OYE”

 

¡Dios te siga bendiciendo!