Sábado, 28 de Diciembre del 2024

1 Tesalonicenses 3:11

Día 28

Devocional escrito por Celia Vega

1 Tesalonicenses 3:11… El mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo dirija nuestro camino…

 

Para poder entender este texto, tenemos que ver el contexto del Capítulo 3 de la Primera Carta a los Tesalonicenses, cuando Pablo y Silas llegan a Tesalónica. Pablo, durante varias semanas estuvo argumentando que Jesús, el hijo del carpintero de Nazaret, era el ungido de Dios, el Mesías prometido desde hacía mucho tiempo en Las Escritura y por eso la Fe de los creyentes de Tesalónica llegó a ser ampliamente conocida.

 

El Ministerio de Pablo atrajo la atención de los opositores judíos.

Así que, presentaron acusaciones contra Pablo, por lo cual debieron buscar otro lugar donde ir a predicar.

 

Durante su breve Ministerio en Atenas, el Apóstol se preocupó mucho del estado de la recién nacida Iglesia de Tesalónica.

Varias veces Pablo quiso regresar, pero no pudo debido a la persecución que había hacia él.

Por eso, envió a su hijo espiritual Timoteo a la Iglesia de Tesalónica para investigar sus progresos:

1Tesalonicenses 3:1-2 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas,

2 y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe.

 

Timoteo regresó con un buen informe: la Iglesia perseveraba en la Fe...

Aquí vemos a Pablo orando sin cesar por los Tesalonicenses.

 

En nuestro devocional de hoy, nos encontramos con un Apóstol que espera ser dirigido o encaminado por Dios.

¡Qué importante es ser enseñado por Dios! 

Salmos 25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.

 

David sabía mucho sobre esto; él buscaba siempre la dirección de Dios.

Creo que es primordial buscar la dirección del Señor en cada cosa que hagamos, porque así no fallaremos...

Ejemplo tenemos en Moisés, que no se movía si Dios no iba con él.

Éxodo 33:15 Y Moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

 

Dios le había dado la responsabilidad a Moisés de llevar a Su Pueblo a la Tierra que Él les había prometido: tierra en la que fluye leche y miel.

 

Pero Moisés necesitaba la certeza de la Dirección del Señor y Su Compañía; si Él iba con ellos, tenían la seguridad de que todo saldría bien.

Qué hermoso es tener esa confianza, de saber que en nuestro andar y en nuestro caminar diario tenemos la guía de Su Presencia y la Voluntad de que Él nos dirige!

Esto, sin dudas, es motivo de que veremos Su Plan cumplido en nosotros.

Isaías 48:17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.

 

A veces, no sabemos para dónde ir o qué camino tomar, pero Isaías nos dice que este Dios Grande, que todo lo sabe, que no necesitamos decirle nada, nos enseñará, nos encaminará, y nos guiará por el camino que debemos andar.

 

Muchas veces nos encontramos dudando, sin saber por dónde caminar.

Pero a muchos les ha pasado, por ejemplo: Pastores, Maestros, Hermanos, Siervos, David, Moisés, Abraham, etc...

El Pueblo de Dios, y todos nosotros buscamos la salida en Dios, buscamos que Él nos encamine...

 

Me ha sorprendido una pregunta: ¿Qué pasaría si Dios te dirige para otro lado, no hacia donde estás yendo...? ¿Qué pasaría si Él te cambia los planes? ¿Estarías dispuesto a entregarle todos tus caminos a Él?

 

Isaías 55:8-9 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

 

Lo de Dios siempre es más Grande, más Perfecto...

Dejémonos guiar, dejemos que Él nos lleve a ver lo grande que tiene para nosotros.

Si hasta aquí no vimos lo Grande del Señor, no es porque Él falló, sino porque no estamos dejando que nos lleve dónde Él nos quiere llevar.

 

Pablo esperaba ser dirigido por Él. Vos y yo, ¿Estamos esperando y buscando Su Perfecta Voluntad?

 

Digamos como David: “Enséñame tu camino”, o como Moisés: “Si tu presencia no va conmigo, no me muevas”.

Dejémonos guiar por Su Espíritu Santo, y veremos Su Obra en nosotros.

 

En cada decisión que tengamos que tomar, busquemos la Dirección de Dios, para formar una Familia, un trabajo, una elección, etc..... Busquemos en Él.

 

Cada mañana, cuando nos levantemos, digámosle: “Señor, gracias por tus cuidados; dirige mis pasos en este día. Que todo lo que me permitas hacer exalte tu nombre. Amen”.

¡Dios te bendiga !