1 Timoteo 1:12
Día 16
Devocional escrito
por Osvaldo Alfieri Hijo
1 Timoteo
1:12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor...
Estas
son palabras del Apóstol Pablo a Timoteo, su discípulo.
Las
epístolas o cartas fueron eso mismo, en su sentido literal.
En
estas épocas ya no utilizamos la carta como medio de comunicación habitual,
pero podríamos compararlo con que escribamos un mail o un amplio mensaje de Whats
App dirigido a un amigo verdadero.
Las
cartas a Timoteo muestran enseñanzas, consejos, relatos de vida, desafíos,
ejemplos y más herramientas que le serán útiles mientras desarrolle su labor en
la misión, donde predicaba El Evangelio en la Iglesia de Éfeso.
Éfeso
era una ciudad portuaria muy importante (en la actualidad forma parte de
Turquía) y allí Timoteo tenía la gran responsabilidad de anunciar las Verdades
del Evangelio y la Obra de Jesucristo.
Es así que Pablo
comienza el relato en el versículo 1 con un afectuoso
saludo donde considera a Timoteo como un “verdadero hijo en la fe”.
Luego
entre los versos
3 y 11 le recuerda a Timoteo la
importancia de permanecer en Éfeso enseñando la Verdadera Doctrina.
Así
mismo le enumera diferentes mandamientos e interpretaciones, mostrando por qué
Dios nos revela Su Voluntad y que ésta es para Sus Hijos.
Que
debe mantenerse en la Verdad y no confundirse con falsas doctrinas.
Ya
en el segundo párrafo de esta carta comenzamos con el versículo de nuestro
devocional:
“Doy gracias a quien me fortaleció, a Cristo
Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio...”
En primera instancia Pablo habla de la FORTALEZA.
Y de Quién proviene esa fuerza: de Cristo Jesús.
Esa
fortaleza le permitió perseverar, ser de ejemplo, enseñar y aun a pesar de las
dificultades, permanecer en la fe.
Segundo,
declara que Cristo es su Señor.
De
ese modo confiesa la Autoridad de Dios en su corazón y en forma de alabanza
pone a Cristo en primer lugar, siendo Él Sostén y Cimiento del Ministerio de
Pablo.
Por
ultimo agradece el lugar que Dios le concedió en el Perfecto Propósito de
convertirlo en un Seguidor de Cristo y de servirle siendo parte del Ministerio.
Para
los cristianos, los que seguimos a Jesús o quienes participamos en las labores
de nuestra Iglesia, es bueno recordar que Dios
es nuestra fortaleza.
Que
a pesar de las dificultades o cualquier impedimento, Dios tiene Propósitos Gloriosos con nosotros.
Ø Incluso es muy bueno recordar la Misericordia que Dios
tuvo al fijarse en nosotros haciéndonos parte del Ministerio.
Ø Esta palabra nos alienta, nos conforta, es de estímulo.
Lo
interesante del Ministerio de Pablo es que además de toda la sabiduría que él
podía impartir y su función de discipular a muchos cristianos que seguirían la
misión de la predicación, es que el Ministerio del Apóstol era testificar,
anunciar, reflejar a Cristo.
Él fue siempre un
ejemplo de la Obra de Transformación:
Versículo
13:
“habiendo
sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a
misericordia...
Versículo
14:
“... la
gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo
Jesús.”
Versículo
15:
“... Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el
primero.”
Podemos continuar todo el capítulo, pero aquellos que se animaron a leer este devocional y aun no son parte de la Iglesia, aquellos que en busca de una palabra que imparta fortaleza y esperanza, ingresaron a este blog ,puedo decirles que Jesucristo sigue siendo:
Ø El Salvador,
Ø La Única Verdad,
Ø El Único Camino.
Ø Él es la Vida,
Ø Es una Nueva Oportunidad.
Ø La Fortaleza,
Ø La Libertad,
Ø El Renuevo,
Ø Todo lo Bueno.
Lo que necesitamos y
nos hace realmente bien podemos hallarlo en Cristo.
Solo tienes que abrir
tu corazón y creer, así como lo hizo el Apóstol Pablo y la misma experiencia de
transformación ocurrirá en todo tu ser.
Que Dios te bendiga.