Lunes, 28 de Octubre del 2024

1 Timoteo 4:4

Día 28

Devocional escrito  por Mónica Marchi de Massera

1 Timoteo 4:4 Con sabiduría se edifica la casa, y con prudencia se afirmará;

 

¡Qué tremendo texto nos regala el Señor en el día de hoy!

La primera reflexión que viene a mi mente es que “todo lo creado por Dios es bueno”.

 

Génesis 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera…

 

El Apóstol Pablo escribe esta primera carta a su hijo espiritual Timoteo, debido al aumento considerable de Iglesias que iban fundando en cada viaje misionero, y debido a que se le hacía imposible estar físicamente en cada una de ellas.

 

Por lo tanto, encomienda diversas directivas y recomendaciones para que sean compartidas con los Hermanos.

 

La frase clave de esta epístola es: “Para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios.”

Así es como Pablo se ocupaba y se preocupaba de las congregaciones de las Iglesias que fundó.

 

En esta primera carta a Timoteo, Pablo le recuerda en el capítulo 4 cómo debe ser la conducta del “buen ministro” de Jesucristo.

O sea, cómo se debe comportar un Verdadero Hijo de Dios.

 

Veamos el contexto:

1Timoteo 4:1-5Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; 2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, 3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. 4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; 5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

 

Dentro del contexto de la carta, esta evaluación positiva de la creación se usa para combatir a los falsos maestros que prohíben ciertas cosas (el matrimonio, algunos alimentos, etc.)

 

Pablo se opone a sus enseñanzas afirmando que estás cosas se deben recibir con acciones de gracias (vs 3-4).

Los alimentos, y cualquier otra cosa de la creación de Dios, son “santificados” por La Palabra de Dios y por la oración (vv5).

 

Esto no significa que La Palabra de Dios y la oración “hacen” que todo lo creado por Dios sea bueno cuando no lo es, sino que, al reconocer con gratitud a Dios como El Creador y Proveedor de todas las cosas, los cristianos apartamos esas cosas, como los alimentos, para un Propósito Santo y que honre a Dios.

 

Pero tengamos muy en cuenta un punto fundamental que nos dice Pablo: “nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias…”

 

¡Ojo con esto! Si me ofrecen drogas, por ejemplo, yo no voy a decir: "¡Si, gracias! Señor bendice está droga", y la voy a consumir...

¿Verdad que no? Por supuesto, debemos tener en cuenta que todo lo creado por Dios es bueno, pero no todo me conviene o me edifica.

 

1Corintios 10:23 Todo me es lícito, pero no todo me conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

 

Tengamos mucho cuidado en cómo tomamos La Palabra de Dios.

Siempre debemos utilizar el criterio, el discernimiento, el buen juicio…

Y esto solamente lo obtenemos orando y consultando a Dios.

Volvamos al comienzo del capítulo 4 (vs1) “…el Espíritu dice claramente…”

 

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

 

Cada vez que ahondemos en La Escritura, debemos hacerlo “en el Espíritu “; o sea, pidiendo la Dirección y la Guía del Espíritu Santo de Dios.

 

Porque de lo contrario, cada uno (en su carne) puede interpretar lo que mejor le convenga. Y ahí sí estaríamos cayendo en manos de esos falsos maestros y engañadores de los que nos advierte Pablo.

 

“...algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios “(vs 1)

 

2 Timoteo 4: 3-4 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

 

Tengamos mucho cuidado, Hermanos, porque los tiempos son malos y todo esto que nos advierte Pablo ya está aconteciendo.


Ahora, traslademos este texto a las relaciones humanas: todo lo que creó Dios es bueno; sí, es cierto. Pero no todas las personas son “buenas” en esencia.

Jeremías 15: 19-20 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a tú, y tú no te conviertas a ellos. 20 Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.

 

Dios nos puso en esta tierra con una Misión: llevar y predicar Su Palabra a todos aquellos que no le conocen (o se han apartado de Su Camino).

Es nuestra tarea acercarnos al que está en oscuridad y llevarle la Luz de Cristo.

¡Pero no por ello, nos vamos a dejar engañar o seducir con sus artimañas!

 

¡Somos ese muro fortificado de bronce que puede resistir cualquier embate y ataque del enemigo!

¡Pero, ojo!

“Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás...”

Para poder acercarnos al que está en oscuridad, nuestra luz debe ser tan potente que no pueda ser dominada por sus tinieblas.

 

Por lo tanto, Hermanos, recibamos todo lo que hizo Dios como bueno (porque sí es bueno); pero siempre antes de tomar contacto con algo o alguien, pongámonos en la Presencia de Dios y santifiquémoslo con Su Palabra y con Oración.

 

Ofrezcamos Acción de Gracias por cada cosa que llegue a nuestra vida o a nuestro cuerpo.

Sea un alimento, un objeto, una persona, o lo que sea.

Siempre santifiquémoslo delante del Señor.

Porque de esto le hablaba Pablo a Timoteo cuando se refería a cómo debe ser la conducta de un “ministro” de Jesucristo.

Dios nos puso como sus Ministros; ¡nunca lo olvidemos!!!

¡Dios les Bendiga!!!