1Timoteo 4:16
Día 15
1Timoteo 4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en
ello...
El Apóstol Pablo claramente demuestra que el hombre de Dios no sólo debe ser un fiel expositor y predicador de Las Escrituras.
Sino que él mismo tiene que analizar su vida
espiritual y debe cuidarse de sí mismo.
El versículo comienza ten cuidado, estas palabras demuestran una advertencia importante a las cual debemos prestar
atención.
·
La palabra griega que Pablo utiliza al decir “ten cuidado” (ἔπεχε – epechō) transmite la idea de prestar atención u observar algo con mucho cuidado.
·
Pablo quiere que Timoteo continúe observando con detenimiento y cuidado su propia vida y
carácter.
·
Esto implica que cada uno de nosotros debe analizar
precavidamente su caminar con Cristo.
·
Pablo no le está dando una opción a Timoteo, ni
mucho menos una sugerencia. Sino que da un mandato directo para que Timoteo
continuara practicando algo que ya estaba haciendo.
· Pablo sabía con certeza que Timoteo estaba viviendo piadosamente y él sabía de su fe en Jesucristo, 1 Timoteo 4:14; Hechos 16:1-3. Sin embargo, a pesar de esto, el Apóstol deseaba que Timoteo continuara perseverando en la fe y prestando atención a su carácter.
·
Pablo
no sólo manda a que Timoteo prestara atención a su propia vida, sino también a
la sana doctrina.
·
La
palabra que Pablo utiliza al decir “sana
doctrina” (διδασκαλίᾳ – didaskalia) es un tanto genérica. Literalmente
Pablo dice “enseñanza” o “instrucción.”
· El Apóstol utiliza esta palabra en referencia a la Sana Doctrina, las Instrucciones, las Enseñanzas de Cristo y la Verdad del Consejo de Dios.
Analicemos el versículo completo
1Timoteo 4:16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues
haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
è Ten cuidado de ti
mismo…
El primer punto del consejo que el Apóstol
Pablo brinda a Timoteo es cuídate.
El mismo consejo es para todos los cristianos
que conformamos el Pueblo de Dios, y más aun, aquellos que hemos tomados
responsabilidad de liderazgo y servicio.
El Apóstol consideraba que para ser un
buen ministro de nuestro Señor Jesucristo, debíamos cuidarnos.
Somos responsables no sólo cuidar y aprender la
sana doctrina, sino también de cuidar y analizar nuestra relación con Cristo.
La mejor forma de demostrar la madurez
es siendo responsable con nuestras propias decisiones, especialmente con
aquellas que tienen que ver con el desarrollo de nuestro carácter.
Si
queremos cuidarnos, necesitamos
primeramente auto examinarnos para determinar basándonos en la Palabra de Dios,
si estamos haciendo algo incorrecto o no.
La
Biblia contiene varios fundamentos al respecto.
En Lamentaciones 3:40,
se nos insta a escudriñar nuestro camino para saber si estamos verdaderamente
en el camino correcto, y en caso de habernos desviado un poco, busquemos Su
dirección, y volvamos al Camino de Dios.
En numerosas ocasiones hemos escuchado la triste
noticia de algunos hombres que en algún momento predicaron y defendieron la Palabra
de Dios, pero que han caído, que han dejado el ministerio, volviéndose al
pecado.
Algunos han abandonado la fe, demostrando que nunca fueron realmente salvos,1 Juan 2:19.
Cuídate, hoy nos lo recuerda el Espíritu de Dios. En muchas ocasiones, nosotros somos nuestro peor enemigo. Sentimientos
que no son buenos pueden alojarse en nuestro corazón si se lo permitimos.
Debemos cuidar
nuestro corazón como aconseja Proverbios 4:23.
Es una excelente forma de cuidarnos de nosotros mismos, entendiendo que Dios nos ha delegado
esa responsabilidad a cada uno, y Él no lo hará por nosotros.
Jesús dijo que lo que nos contamina es lo que hay dentro de nuestro corazón, Mateo 15:19-20.
Debemos cuidar
nuestro corazón, estando atentos de
qué es lo que permitimos que se aloje en él, teniendo especial dedicación en
que sea lleno de La Palabra, para que cuando nos llegue el momento de actuar,
nuestras acciones sean respaldadas por nuestras palabras, y que cada una de
ellas estén fundamentadas en el Consejo de Dios.
è …Y de la doctrina…
En tiempos como estos, donde abundan filosofías,
falsas doctrinas, creencias y diversas religiones,
se hace absolutamente necesario hacer lo que el Apóstol Pablo le recomendaba a
Timoteo: cuidar la doctrina.
En tiempos de Pablo y Timoteo, comenzaron a
levantarse doctrinas de error, que era urgente corregir, llamar la atención.
Pero eso no ha sido erradicado totalmente, pues con
el paso del tiempo, se han inmiscuido en la Iglesia, enseñanzas extrañas, que no
están de acuerdo con lo que dice la Palabra de Dios, por lo cual no debemos adoptarlas como doctrina.
La Biblia es la Palabra de Dios, y es la Voluntad
de Dios escrita que debemos aprender,
vivir, enseñar y predicar.
2 Pedro 1:19-21Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
El Apóstol Pablo le habla a Timoteo en su segunda carta acerca de la inspiración Divina de La Escritura y el objetivo, la utilidad para los Hijos de Dios, 2 Timoteo 3:16-17.
La verdad es esta: nuestra doctrina viene del Cielo
y es para aplicarla en esta tierra.
Muchas veces predicamos y hablamos lo que Dios dice
en Su Palabra, sin realmente analizar si nosotros mismos vivimos lo que
proclamamos y enseñamos.
Estamos llamados a tener celo de la sana doctrina, la
cual vivimos y enseñamos, al cuidarla nuestra vida espiritual es firme
delante de Dios y de impacto a nuestro prójimo.
Es tal la importancia de la Palabra de Dios, al ser el vehículo por el cual obtenemos fe al
oírla, que se nos insta a que contendamos ardientemente por nuestra fe, Judas 3.
Si en algún momento escuchamos algo que no está conforme a lo que enseñan Las Escrituras, es menester levantar el alto la Verdad, es nuestra responsabilidad ayudar a esas personas equivocadas, e indicarles cuál es el camino correcto, y darles luz, diciéndoles qué es lo que dice La Biblia al respecto.
è …Persiste en ello…
Cuán importante es persistir, es una actitud que
Dios valora en Sus Hijos.
Si ante los desafíos de la vida Dios pretende que
insistamos y perseveremos, imagine cuanto más cuando se refiere a nuestra
caminar en la fe, a nuestro desarrollo espiritual.
Es de gran importancia que seamos persistentes al
momento de cuidarnos, y de cuidar la doctrina en la que hemos sido enseñados, y
que por Gracia hoy nos toca enseñar. Recordemos que el enemigo anda constante mente
buscando algún lugar por el cual escabullirse.
El Apóstol Pedro en su primera carta, recomienda
ser sobrios y velar porque nuestro adversario, el diablo, está buscando a quien
devorar. 1 Pedro
5:8.
Al reflexionar en esto, entendemos que el cuidado hacia nosotros mismos debe ser
persistente, porque nuestro enemigo no descansa.
Y hay que estar atentos porque puede suceder que el exceso de confianza en nosotros mismos, pueda llevarnos a una situación en la que el enemigo pueda dañarnos.
Nuestra confianza está en Dios, de Él dependemos,
sabiendo que Su Espíritu siempre nos auxiliará, sin importar la situación, revelándonos
La Voluntad del Padre y dándonos victoria contra el enemigo.
El ser persistente, y mantenernos atentos, es la
única forma de seguir el camino de Dios sin desviarnos a derecha ni a
izquierda, sin que ningún viento de doctrina extraña nos haga perder el rumbo, Efesios 4:14.
è …Pues haciendo esto, te
salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
El Apóstol Pablo concluía sus instrucciones a Timoteo,
exhortándole a cuidar de sí mismo, de la doctrina, y persistir en esa tarea
porque al hacerlo no solo se salvaría él, sino que se salvarían todos aquellos
que le escucharan.
Muchas veces no lo pensamos, pero nuestro
testimonio tiene un valor extraordinario a la hora de hablar o enseñarle a
alguien sobre Jesús.
Nuestro Pastor siempre nos ha hablado de que “nuestras espaldas hablan”, de que “predicamos con la espalda”, y es verdad
porque sobre nuestras espaldas está nuestro testimonio, que basta que pasemos
delante de alguien, para que de sólo vernos caminar, noten que hay un cuerpo que
habla, que vive, lo que predica, eso es tener testimonio.
¿Cómo podríamos confiar en alguien que no vive lo
que predica? Necesitamos ser coherentes con lo que enseñamos, y con lo que
vivimos.
Esta es la mejor manera de ser un buen Hijo de Dios y un buen siervo de Jesucristo.