Sábado, 7 de Octubre del 2023

2 Corintios 5:7

                                                                                                                                                                          Día 7

2 Corintios 5:7 Por fe andamos, no por vista.

Desde el momento en que nos convertimos al Señor, ingresamos a una escuela de fe en la que nuestro Padre celestial desea enseñarnos a confiar más en Él.

Por lo tanto, para que nuestra relación con Dios crezca es necesario alimentar nuestra fe, fortalecer nuestra confianza en Dios día tras día de nuestro peregrinar en esta tierra, creyendo que Él cumplirá cada una de Sus Promesas que nos ha hecho. 

El Apóstol Pablo nos  recuerda que los creyentes no debemos edificar nuestras vidas sobre una base sin relevancia eterna.

  • En vez de perseguir los mismos objetivos que el mundo, el cristiano debe concentrarse en Jesús y la meta de llegar al Cielo.

Jesús también nos ordenó guardar tesoros en el Cielo y prometió recompensar a todo el que lleva a cabo Su Voluntad y castigar a quienes lo rechazan.

Cuando escribió esto a la Iglesia de Corinto estaba viviendo problemas  en relación con sus miembros.

El Apóstol Pablo los había guiado a la fe  en Cristo, pero cuando Pablo se fue, la Iglesia fue fácilmente influenciada por extraños que se oponían a sus enseñanzas.

En ausencia de Pablo, se derrumbaron y fue fácil para los opositores convencer a la iglesia de que su sufrimiento era una señal de que la fe de Pablo era en realidad una locura.

Para el Apóstol su estilo de vida representaba la fe. ¿De qué otra manera podría alguien sufrir tanto, si no fuera por la expectativa razonable de una ganancia eterna?


La Iglesia de Corinto estaba teniendo una batalla en su fe, y la carta de Pablo sugiere que gran parte del problema era confiar en que el Espíritu Santo obraría en sus vidas y confiar en la Promesa del Cielo. 

·        La fe es confianza. 

Pablo estaba seguro de lo que les enseñaba, y les invitaba a fortalecer su fe.

2 Corintios 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Ese edificio es el cuerpo individual, el Cuerpo de la Iglesia y un Reino real, invisible para nosotros por ahora. 

El Apóstol dice Sabemos”, no dice creemos o imaginamos.

El griego original usa la palabra “eidó”, que significa ser consciente, contemplar, considerar, percibir.

Saber, conocer en este sentido combina el conocimiento con una percepción inteligente de una idea, que no se puede representar físicamente, todavía.

 

Pablo basó su creencia en la Vida Eterna en evidencia sólida y objetiva, así como en su experiencia subjetiva y personal de Cristo.

Para los corintios el sufrimiento del Apóstol  podría haberse convertido en una distracción que opacaba esta verdad.

Pablo enseñaba con su propia vida que su sufrimiento inmediato demostraba su  confianza en lo que no se podía ver y proporcionaba a los corintios una razón para tener esperanza.


·        Como cristianos andamos por fe no por vista

2 Corintios 4:18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

·        No miramos las cosas que se ven sino las que no se ven, porque caminamos por fe no por vista. 


v Andar por fe

Al andar por fe y no por vista, no significa que cierre  sus ojos y camine sin ver a dónde va… significa que en su mente, aunque parezca que las situaciones no tienen solución, que no van a ningún lado, Usted está confiando en que El Señor está en control de todo lo que le pasa.

ü Para ello tenemos que tener nuestro corazón cargado de las Verdades Eternas.

ü Nutrirnos de La Palabra de Dios, para que cuando llega el día de prueba, esa Palabra guardada como un Buen Deposito, sea el Ancla firme de nuestra alma.

ü Porque nuestra fe es por La Palabra de Dios.

ü Oímos y Dios trae fe.

ü Nos disciplinamos en leerla, estudiarla, escucharla diariamente y así alimentamos y fortalecemos nuestra fe.

  • Andar por fe es como si fuéramos privados de la vista y confiamos en un perro guía.

Para comprender las señales que el guía determina para caminar, debe estar sujeto a un arnés,  si se mueve, se avanza; si se detiene, me detengo.

¿Por que el ciego confía en el perro guía?

ü Porque él ve y por lo tanto es consciente de los peligros que hay delante y de dónde se puede caminar seguro.

ü Además ha sido entrenado para asistir al no vidente.

Quizás la comparación parezca  extrema, pero así sucede con nosotros.

ü Andar en  fe en confiar que Quien nos guía conoce el camino y Él puede decirnos por donde ir. 

ü Aunque muchas veces nos enojamos porque nos detiene, Él sabe el peligro o la trampa que hay delante, o cuando queremos ir por otro camino, Él conoce cual es el mejor y el más seguro. 

ü Dios es Quien nos ayuda, nos guía, para andar en fe.

  • Fe es confiar, y debemos confiar plenamente que lo que Dios determina es lo correcto.

Isaías 42:16 Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.

Nuestro Dios Maravilloso sabe de nuestra ignorancia, de nuestro desconocimiento y torpeza… pero si dependemos de Èl, cambiará esa oscuridad que tantas veces nubla nuestra mente y traerá la Luz de Su Palabra para que dócilmente obedezcamos y salgamos del territorio dificultoso, para caminar confiados bajo Su Amparo.

  

v Andar por fe es vivir a la luz de las consecuencias eternas.

Consientes que nos espera un juicio y depende de mí caminar en La Voluntad de Dios, dónde será mi destino eterno.

  • Hay un cielo y un infierno.

Debemos  caminar por esta tierra con la mirada puesta en el Cielo, el resultado de mantener firme nuestra fe, nuestra meta Eterna.

Hebreos 11:26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

  

v Andar por fe es temer a Dios más que al hombre.

Es obedecer las Instrucciones Divinas de La Biblia, aun cuando sean contrarias a las órdenes terrenales.

Las ofertas, los parámetros, los ideales de este mundo, siempre se opondrán a la Verdad de Dios.

Decidimos temerle reverentemente, pues Su Voluntad es lo mejor para nosotros.

Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

 

v Andar por fe es escoger la rectitud y no el pecado.

Es confiar en Dios en toda situación y creer que Él recompensará a quienes lo buscan, aunque el mundo entero asegure lo contrario.

Salmos 119:15-16 En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.16 Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras. 

Salmos 40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.

 

v Andar por fe nos envuelve en una atmosfera sobrenatural

Lea el pasaje de Mateo 14:22-36

Uno de los ejemplos más destacados de andar por fe y no por vista es el breve trayecto que dio Pedro sobre el mar de Galilea caminando sobre el agua.

El Apóstol Pedro se encontraba con varios compañeros en un bote, en una noche oscura, cuando fueron sorprendidos por una tormenta.

Entre los fuertes vientos y el oleaje, estaban a punto de hundirse, cuando, de la nada, vieron a Jesús que caminaba hacia ellos entre las rugientes olas.

Lo primero que experimentaron fue espanto, no podían imaginar otra cosa que un fantasma, pero cuando se acercaba a la barca tuvieron alivio saber que era Jesús.

Imaginar esa situación es comprender que somos desafiados a andar en fe.

Jesús lo primero que les dijo y les aseguró, era que no debían tener miedo.

Señor, si eres Tú, respondió Pedro, haz que camine hacia ti sobre el agua.

Ven, lo animó Jesús.

Pedro se bajó del bote, caminó sobre el agua y se acercó a Jesús.

Algo sorprendente estaba sucediendo, lo sobrenatural estaba invadiendo el lugar, las leyes naturales estaban quebradas, la fe produjo un milagro.

Hasta ahí, todo bien.

Pero Pedro al ver el viento fuerte… fue ese el momento exacto en que cambió fe por vista, sintió temor y empezó a hundirse. Fue vencido por su humanidad.

Entonces gritó: ¡Señor, sálvame! Jesús se acercó de inmediato, extendió Su Mano y lo sostuvo, diciéndole Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

·        Andar es el desafío de cada día, y no andar como nos parece sino por fe.

  • Usted y yo, cada uno individualmente somos responsables de como alimentamos nuestra fe.
  • Entendiendo y sabiendo que esa fe, será probada. Por lo tanto debemos fortalecernos en ella. 

Si miramos el relato con detalle, podemos notar que Pedro salió de la barca al escuchar la Voz de Jesús, sin embargo se detuvo cuando empezó a considerar todo lo que se encontraba a su alrededor, quitó la mirada de Jesús y se olvidó del principio básico: que andamos por fe y no por vista.

·        Uno de los mayores obstáculos de la fe es el mundo que nos rodea.

Al igual que las aguas que se agitaban alrededor del Apóstol Pedro, este mundo agita, mueve, golpea, atemoriza, hace ver “fantasmas”…

Nosotros, polvo de la tierra, sentimos mayor afinidad con nuestro entorno natural.

ü Sentimos dolor al enfermar.

ü Escuchamos las burlas y amenazas de vecinos y familiares.

ü Al quedarnos sin empleo, nos enfrentamos a la dura realidad de ser despedidos y nos preguntamos cómo nos las arreglaremos para pagar las cuentas.

ü Los problemas familiares nos desequilibran.

ü Los informes médicos son reales.

ü También lo son las tentaciones y debilidades de la carne.

·        La fe no es una carrera de velocidad, es una carrera de resistencia.

En esa carrera debemos de abrazar la esperanza y la paciencia, recordando que durante la carrera no vamos solos, Dios siempre nos acompaña.

Pero debemos correr conscientes que nuestros ojos deben estar puestos en Jesús, el Autor y Consumador de la fe.

Hebreos 12:1-2…  y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…

 

Los creyentes podemos resistir las pruebas cuando mantenemos nuestra  confianza en las Promesas de Dios.

Cuando miramos nuestras circunstancias con los lentes de la fe bíblica, vemos la vida con esperanza y recuperamos el vigor para seguir adelante con la tarea que el Señor nos ha encomendado.

A cada uno de nosotros nos corresponde decidir a cada momento, en dependencia del Espíritu Santo, la manera en que veremos nuestras adversidades, pecados y luchas de la vida.

Cuando lo hagamos por fe, no por vista, viviremos conforme a la óptica del Reino de los Cielos.

Por tanto, gozaremos de esperanza en nuestro Dios y honraremos el Propósito por el que nos concedió la fe.

2 Corintios 5:7 Por fe andamos, no por vista.

Vivimos para cumplir la Obra que Él nos encomendó, como Hijos Suyos.