Sábado, 25 de Octubre del 2025

2 Crónicas 14:11

Día 25 

Devocional escrito por Mònica Marchi de Massera

2 Crónicas 14:11 …Ayúdanos , oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos…


El Segundo Libro de Crónicas prosigue la historia comenzada en el Primer Libro de Crónicas: narra los hechos que se sucedieron en los reinados desde Salomón hasta las cautividades.


Se caracteriza por la descripción de una apostasía que va siempre en aumento, y que se interrumpe temporalmente por las reformas establecidas bajo los reinados de Asa, Josafat, Joás, Ezequías y Josías.

El capítulo 14 narra lo sucedido bajo el reinado de Asa sobre Judá.


En el verso 11, el rey Asa ora a Dios:

Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.


Esta oración era para pedir la Ayuda Divina contra un ejército superior, afirmando además la confianza en Dios y Su Poder frente a la fuerza humana.


Analicemos el contexto de la oración de Asa:

  • El ejército etíope y el desafío:

Asa y su ejército de Judá se enfrentaron a un ejército numeroso enviado por Zérah el etíope, que incluía 300 carros de combate.


  • La confianza en Dios:

Ante esta superioridad militar, Asa, en lugar de depender de su propia fuerza, oró a Dios reconociendo Su Soberanía y Su Poder.

 

  • El reconocimiento de la debilidad humana:

La oración enfatiza que no es la fuerza humana la que importa, sino el Poder de Dios, Quien puede ayudar tanto a los fuertes como a los débiles.


  • La fe en el Nombre de Dios:

Asa no solo dependía de Dios, sino que también invocaba Su Nombre al salir al encuentro del ejército enemigo; lo que simbolizaba su total confianza y dependencia de Dios.


  • Victoria Divina:

La oración de Asa es seguida por la intervención de Dios, quien derrota al ejército etíope, permitiendo que Asa y su gente obtengan la victoria y un gran botín de guerra.

Esta tremenda confianza en Dios, esta seguridad tan firme en Su Poder y Su Fuerza las podemos ver en innumerables historias a lo largo de toda La Escritura.


Uno de los ejemplos (quizás) más conocidos y comentados, es el enfrentamiento de David, cuando aún era un jovencito que cuidaba de las ovejas de su padre, con el ejército filisteo y su líder Goliat. 1 Samuel 17


Todo el Capítulo 17 es muy rico en descripciones y detalles del enfrentamiento, pero tal vez los versos más sobresalientes sean del 42 al 47:

Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. 43 Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses. 44 Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo. 45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. 47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos.



Así como David, también encontramos otros ejemplos de confianza ciega a Dios a lo largo de toda La Escritura:

  • Abraham, quien estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo por obediencia a Dios y en

fe a su palabra. Génesis 22

  • Ana, quien oró persistentemente por un hijo y confió en la promesa de Dios. 

1 Samuel 1:11

  • Daniel, que mantuvo su fe a pesar de estar en el foso de los leones. Daniel 6

  • Salmo 23, que nos describe la confianza en Dios como un Pastor que provee y

protege a Sus Ovejas.


Todas estas historias y pasajes (entre otros), nos enseñan cómo la confianza en Dios implica fe, dependencia y esperanza; esperar en Sus Promesas, incluso en medio de la adversidad.


Hoy por hoy, muchas veces nos topamos con situaciones extremas, luchas, pruebas, enfermedades, etc., etc.

Quizás no tengamos que enfrentar a un ejército real, pero seguramente para nosotros, se nos representa como tal.

Y es en medio de estas situaciones delicadas, complicadas, cuando debemos volvernos más a Dios, buscarlo, clamar por Su Ayuda y esperar Su Respuesta.


¡Me agrada la oración de Asa!

Admiro su seguridad y confianza en Dios.

¡Cuán rica es Su Palabra!

¡Y cuánto tenemos que aprender de ella, todos los días!


Como Hijos de Dios no podemos desconocer Su Palabra, pues ella es el alimento diario para no desfallecer cuando vengan los días malos:

Efesios 6:13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.


¡Qué importante es saber utilizar adecuadamente la Armadura de Dios!

Porque no sabemos exactamente cuándo nos va a llegar “el día malo”.

Por eso, Hermanos, aprendamos a vivir confiando plenamente en El Señor, y en El Poder de Su Fuerza.

Su Armadura nos reviste completamente de cualquier ataque del maligno; aprendamos a usarla todos los días, al salir de casa y enfrentar un nuevo día.

¡Dios les Bendiga!