Sábado, 5 de Abril del 2025

2 Crónicas 15:7

Día 5

Devocional escrito por Lucas Italiani

2 Crónicas 15:7 … Hay recompensa para vuestra obra.


En la Obra del Señor los desalientos y el cansancio en las batallas pueden venir muy frecuentemente. 

Esto pudo ser lo que se le había presentado al rey Asa y al Pueblo en Jerusalén para que hayan recibido una motivación de parte de Dios por medio de Azarías (vs. 1, 2 y 7).


El rey Asa había buscado a Dios de todo corazón tratando de traer avivamiento espiritual para su reino, el reino de Judá. 


Destruyó los ídolos que había y actuó con firmeza en contra del pecado de la homosexualidad, incluso había reprendido a su madre por la idolatría de ella (1 Reyes 15:9-15) 


También ordenó: 

2 Crónicas 14:4 mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.


Todo marchaba bien, pero al volver de esta batalla Dios envía a Su Mensajero Azarías para decirle a este aguerrido rey: 

Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, 

pues hay recompensa para vuestra obra.


Algo tuvo que desalentar a Asa para que Dios lo tenga que motivar nuevamente, para que continúe Su Obra, lo que así hizo (v. 8).


En el arduo, pero precioso trabajo del Señor, los desalientos y el cansancio siempre estarán presentes. 

Después de una buena batalla espiritual, parecería que el trabajo que demanda ese gran esfuerzo nos cansa y bajamos por un rato las manos para descansar.


Para aquellos que trabajan en la Obra como Pastores o Misioneros, el trabajo en la Iglesia parece que nunca termina, y definitivamente nunca terminará. 


Hoy podemos estar predicando a una persona, mañana es discipulado, y después de un tiempo estará madurando y creciendo, pero luego llegará otra persona más que necesitará del mismo proceso.


En la Iglesia los ministerios se levantan y funcionan con el Propósito de Edificar al Cuerpo de Cristo, (1 Corintios 12:12-27) 

En las Familias de la Iglesia ocurren conflictos que necesitan ser resueltos: un pecado fuerte dentro de la Congregación tiene que ser tratado bíblicamente, y aun en la misma casa del Siervo de Dios, los Hijos pueden traer inconvenientes en el hogar. 

Y así podremos mencionar muchas más cosas. 

Con todo esto parecería que en la Obra del Señor nunca hay tranquilidad, pues no lo habrá...


Es ahí donde Dios tiene que venir a motivarnos, es ahí donde La Palabra de Dios tiene que darnos nuevamente las fuerzas para continuar sin descansar, e ir en pos de la Obra que nos ha encargado. 

Isaías 40:30-31 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. 


En el Reino de Dios el trabajo será constante, no nos dará descanso, pues cada día traerá una nueva batalla. 

Una gran victoria no debe ser motivo para bajar los brazos, pues hay más por hacer.

Sigamos luchando, Dios estará siempre a nuestro lado. 


El Señor, al igual que con Asa, estará junto a nosotros para que retomemos valor y esfuerzo para continuar. 

Deuteronomio 31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.


Si ayer Usted y yo obtuvimos una gran victoria, hagamos lo que el Apóstol Pablo hizo, proseguía a la meta.

Filipenses 3:12-14 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 


Una victoria es grandiosa, pero la guerra continúa, el pecado sigue afectando en algún lugar de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra iglesia. 

Hoy tal vez El Señor nos está diciendo:

Esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, 

pues hay recompensa para vuestra obra. 


Así que sigamos adelante, no desmayemos, pues hay recompensa siempre con nuestro Dios.

Y la recompensa más importante es estar en la Eternidad con nuestro Gran Dios, cuando venga a buscar a Sus Hijos.


1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Señor, ayúdame, dame fuerzas y obra en mí con El  Poder de Tu Espíritu Santo, para poder servirte con valor y fidelidad hasta el final.