Viernes, 27 de Junio del 2025

2 Crónicas 18:13

Día 27

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

2 Crónicas 18:13 …Lo que mi Dios dijere, eso hablaré…


Cuando alguien quiere complacer o impresionar a una persona es muy tentador mentir para parecer bueno.

Los cuatrocientos “profetas” del rey Acab hicieron justamente eso al decir a Acab, solo lo que él quería escuchar.


Veamos el contexto de nuestro versículo bíblico de hoy:

El capítulo 18 de 2 Crónicas, cuenta la historia de Acab, rey de Israel, y de Josafat, rey de Judá, que decidieron unir fuerzas para luchar contra los asirios, quienes tenían una gran fuerza militar en ese momento.


Pero antes de salir a la batalla, el rey Josafat le pidió a Acab consultar a Jehová si debían ir a dicha guerra. 

Acab llama a sus cuatrocientos “profetas”, quienes les aseguran unánimes que vayan a la batalla porque Dios les daría la victoria.


No conforme con eso, Josafat preguntó si había un Profeta de Dios para consultar.

Acab a regañadientes asintió diciendo que había uno llamado Micaías, pero que no le agradaba porque nunca le profetizaba cosas buenas.

No obstante eso, mandó llamarlo.

En el camino, el mensajero de Acab que fue a buscarlo, trató de persuadir a Micaías para que hable de acuerdo con los cuatrocientos “profetas” de Acab.


Esto podría haber intimidado al profeta de Dios, pero le aseguró simplemente que repetiría lo que Dios le dijo.

Micaías estaba comprometido a decir la verdad sin importar las consecuencias que pudiera sufrir. 

Esto refleja su fidelidad a Dios y su entrega a obedecer Su Voluntad, a sabiendas de que el que lo mandó llamar podría acabar su vida.


  • Como Micaías, debemos comprometernos a hablar solo lo que Dios nos dice y obedecer Sus Mandamientos incluso si va en contra de nuestros pensamiento, ideas, sueños, metas personales, o la de otras personas importantes en nuestras vidas.
  • Como Cristianos, Siervos de Dios nuestro objetivo principal debe ser agradar a Dios en todo lo que hacemos y decimos.

Nuestro deber es buscar y obedecer siempre la Voz de Dios. 

Si queremos conocer la Voluntad de Dios, debemos estar conectados con Él a través de la oración y el estudio frecuente de Su Palabra.

No debemos temer ser diferentes a los demás o ir en contra de la corriente cuando es necesario para seguir los mandamientos de Dios. 

En lugar de buscar la aprobación de los demás, debemos buscar la aprobación de Dios, incluso si eso significa enfrentar dificultades o ser incomprendidos.