2 Reyes 2:21
Día 27
2 Reyes 2:21…Yo
sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.
Para comprender mejor, tomaremos el contexto del versículo
2 Reyes 2: 19 al 22 Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí,
el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las
aguas son malas, y la tierra es estéril. 20 Entonces él dijo: Traedme una
vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. 21 Y saliendo él a los
manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo
sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. 22 Y fueron sanas las
aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.
Estos son cuatro versículos relatan uno de los milagros que hizo Eliseo.
Aprendemos de esta historia que Dios puede cambiar cualquier situación
por medio de Su Palabra.
Esa es la idea central de este pasaje.
Dios puede cambiar cualquier situación sin importar lo imposible que parezca por medio de Su Palabra.
·
Problemas en que nosotros no podemos hacer nada al
respecto, porque son imposibles de solucionar, aun poniendo todo nuestro esfuerzo.
·
Situaciones que venimos trayendo delante de Dios en
oración ya hace mucho tiempo y todavía esperamos
ver una respuesta.
Dios puede tornar lo imposible en posible.
Dios
es Bueno, y sabe todo sobre nuestra vida, conoce lo que estamos pasando y por eso nos
dejó en Las Escrituras enseñanzas que nos ayudan a encontrar soluciones.
El
Profeta Elías estaba en el ultimo tramo de su vida en esta tierra, le había dicho a Eliseo que le pidiera lo que quisiera, y que lo
cumpliría si permanecía junto a él, antes de que fuese quitado del lugar.
Eliseo
le pidió que una doble porción de su espíritu viniera sobre él. 2
Reyes 2:9-12
Notemos que Eliseo no le pidió el mismo espíritu, sino el doble. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí. V.9
Y así se cumplió, si
miramos las Escrituras, encontraremos que Eliseo hizo el doble de milagros que
hizo Elías.
Dice
La Biblia que inmediatamente que el carro de fuego llevó a Elías a los cielos,
Eliseo recogió el manto que había caído al suelo, y fue y se paró a las orillas
del río Jordán.
Tomando
el manto de Elías, golpeó las aguas, y al instante se abrieron y pudo pasar en
seco; así como lo había hecho Elías anteriormente. 2 Reyes 2:13-14
Luego
llegó a Jericó.
Como
dice el pasaje bíblico, los pobladores tenían un problema, no tenían agua
potable para beber, y la tierra era estéril.
Le
presentaron el problema a Eliseo, sabiendo que el Espíritu de Dios estaba sobre
él. Eliseo les pidió que le trajeran una vasija nueva llena de sal.
·
La sal en la Biblia, es un
símbolo muy importante de sanidad, dado que una de las principales propiedades
de la sal es de preservar la corrupción de las carnes.
·
El
hecho de que la pusieran en una vasija
nueva, fue para que la propiedad sanadora de la sal no se contaminara con
nada.
·
La obediencia de los pobladores en
hacer lo que pidió Eliseo, fue una prueba de fe para quienes iban a ser
beneficiados con el milagro.
Muchas veces le
pedimos a Dios un milagro, pero no obramos con la fe para recibirlo, ni tampoco
obedecemos los mandatos de Dios en nuestra conducta.
Y luego, nos quejamos
diciendo que Dios no contesta nuestra oración.
Dice
la Biblia que Eliseo fue a las fuentes de los manantiales de las aguas, y les
echó la sal, y las aguas fueron sanadas en su origen.
Todos los creyentes
en la fe de Jesucristo, fuimos sanados en nuestro origen.
Dios reformó todo
nuestro ser, regenerando nuestro corazón, que es nuestra fuente de vida.
Eliseo
no hizo el milagro en su propio poder, lo hizo Dios, dando Palabra a Su Siervo.
Luego
de echar la sal, le comunicó al Pueblo, la Voluntad de Dios, de hacer el
milagro:
él
dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá
más en ellas muerte ni enfermedad.
Esta
no fue una sanidad temporal, la Biblia dice: Y
fueron sanas las aguas hasta hoy
Cuando Dios sana, lo hace para siempre.
En Marcos 9:50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz unos con otros.
Jesús
dijo a sus discípulos y a nosotros mismos:
Mateo 5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se
desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser
echada fuera y hollada por los hombres.
·
Recordemos que la sal
que Eliseo echó en las aguas, las purificaron, transformándolas de malas en
buenas.
·
Así Dios busca que nosotros llevemos sanidad y salvación a otros.
·
“Vosotros sois la sal
de la tierra”.
Por
eso Jesús dice que no debemos permitir que nosotros nos volvamos insípidos, sin
sabor ni Poder de Dios para detener la corrupción.
Como
Hijos e Hijas de Dios somos sal con todos los atributos sanadores, en la medida
que conservemos intactas las propiedades sanadoras.
Llevamos
el mensaje que soluciona todas las situaciones.
Presentamos
a Dios, El Único capaz de transformar lo que para el hombre es imposible.
A
través de nuestras vidas Dios alcanzará a aquellos que buscan y esperan un
milagro.