2 Reyes 6:16
Día 3
2 Reyes 6:16... No
tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con
ellos.
¿Ha estado alguna vez en desigualdad de condiciones ante alguna circunstancia difícil en su vida?
¿Alguna vez los recursos con los
que contaba eran totalmente insuficientes para afrontar su necesidad?
Seguramente ha afrontado
situaciones en las que sentía que el enemigo estaba rodeando su vida…
Si en este tiempo está pasando por
estas situaciones, Dios nos traerá fe por Su Palabra, aliento para proseguir, aunque el enemigo esté
sitiando nuestras vidas.
En La Biblia tenemos a Eliseo y su
servidor, que pasaron una situación similar, que sin duda nos sirve observar y
tomar consejo.
El Dios de Elías es nuestro Dios, del modo que ayudó a Su Siervo, también puede hacerlo con nosotros hoy.
Le invito a leer el pasaje bíblico, se encuentra en 2 Reyes 6:8-23
Eran tiempos de guerra para el Pueblo
de Israel, el rey sirio Ben-Adad había dispuesto atacarlos desplegando todas
sus fuerzas, el rey sabía que para lograr imponerse debía capturar primeramente
al profeta Eliseo, quien por medio del Poder de Dios estaba frustrando todas
las estrategias enemigas.
Para ello dispone que su ejército
rodee la ciudad de Dotan donde se encontraban Eliseo y su servidor.
Si el rey sirio los capturaba sería
muy difícil librarse de un tremendo castigo.
Es así que al rayar el alba, como era su costumbre, el sirviente de Eliseo se levantó y nota un alboroto en la ciudad. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué están todos corriendo?
Cuando oye las noticias, camina hacia los muros de la ciudad, donde puede ver con sus propios ojos la causa del pánico. Un ejército tremendo está rodeando la ciudad. Reconoce los colores de los baluartes del ejército sirio.
El criado empieza a temblar, sabe lo que esto significa, no ignora que los sirios, como todos los grandes ejércitos, al tomar una ciudad, matan y destruyen todo a su paso.
Estaban ante un gran ejército, armado, poderoso, acorralados...
Entonces corrió a comunicarle a Eliseo. ¡Ay, señor mío! ¡Ay, señor mío! ¿Qué vamos a hacer?, decía desconcertado.
El Profeta de Dios estaba tranquilo, y trataba de
impartir esa tranquilidad a su siervo, al que claramente lo que había visto le provocaba un miedo aterrador.
No difiere mucho de nuestra reacción cuando nos rodean los problemas, queda grabado en nuestra mente lo que estamos pasando, nuestra “visión” solo abarca el problema. Nos paralizamos de terror, no sabemos qué hacer, quizás acudimos al Varón de Dios, nuestros Pastores o Líderes, pero seguimos pensando como el siervo de Eliseo: que no sólo ve que la ciudad está rodeada de soldados sino que, en su temor, el siervo ve los soldados dos, tres veces más grandes de lo que son, hasta los caballos le parecen del tamaño de elefantes.
¿Verdad que nosotros también somos así? Vemos las
cosas fuera de proporción.
Nos
atemorizamos sobremanera de todo lo que pudiera pasar, aunque, muchas veces, no
pase nada de lo que estamos pensando.
Todo sería más fácil si escucháramos al Profeta de Dios… si acudimos al
Siervo del Señor, escuchemos que nos dice de parte de Dios y creámosle.
La respuesta del Profeta Eliseo demuestra que él sabe exactamente lo que está sucediendo, sin haber salido de la casa, sabe más que su sirviente, quien había mirado hacia fuera de la muralla.
Eliseo le dice a su siervo con toda tranquilidad:
2 Reyes 6:16... No
tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con
ellos.
En nuestra vida, muchas veces nos sentimos como si
estuviéramos rodeados de ejércitos enemigos que nos quieren destruir, y nos
atemorizamos.
Rodean nuestra Familia, nuestra economía finanzas, nuestra salud, causando temor al futuro, pánico a la enfermedad, pavor a la pobreza, espanto a la soledad. Miedo que nos quiere paralizar.
La Palabra de Dios siempre traerá fe para descansar
en ella.
Salmos 27:3-14 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá
mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.
Ante el de temor de su sirviente, Eliseo le invita a orar, de aquí tomaremos una valiosa enseñanza:
Eliseo podría haber pedido que el enemigo fuera
hecho pedazos o que desapareciera como humo.
También podría haber orado que cayera sobre ellos
una plaga que los exterminara.
O haber suplicado que cayera fuego del cielo.
En definitiva deshacerse de sus enemigos, es seguro que tanto Usted como yo en su lugar. hubiéramos orado.
Pero Eliseo pide lo que sabe que tiene que pedir: que su siervo pueda
ver.
Aquí es donde esta historia nos habla al corazón:
Cuánta necesidad tenemos de poder ver un poco más
allá de lo que está frente a nuestros ojos.
Seguramente nuestro panorama de la situación
cambiaría.
Quizás aún sin resolverse instantáneamente, el sólo
hecho de cambiar la “visión de estar
rodeados de nuestros enemigos”, por la de “que son más lo que están con nosotros”, hace diferente enfrentar
las situaciones.
También del siervo de Eliseo aprendemos que podemos
estar al lado de un Varón de Dios y no
aprovechar la enseñanza, no aprender de su entrega, no darse cuenta de la comunión con
El Padre y desaprovechar la impartición
que seguramente al caminar a su lado iba cayendo sobre su vida, pero que sin
duda no había advertido, porque claramente
lo vemos cuando no puede percibir lo que el Profeta percibía.
Valoremos esto los que tenemos oportunidad de estar
al lado del Siervo del Dios.
Al tener la oportunidad de estar tan cerca de un
hombre de Dios él tenía mayor preparación y mayores responsabilidades espirituales.
Santiago 3:1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que
recibiremos mayor condenación.
Él debería haber demostrado madurez
espiritual, recordado las enseñanzas.
Salmos 3:6 -8 No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. 7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. 8 La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah
Mientras Eliseo ora, se produce un milagro, el siervo empieza a ver algo impresionante que no había visto antes.
2 Reyes 6:17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus
ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí
que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor
de Eliseo.
El varón de Dios ya los había visto. El Señor le había mostrado a su
siervo que no estaba solo. Por eso oró para que su siervo también lo vea.
Siempre el Siervo del Señor tendrá una revelación
de la situación que se vive, Dios le hará ver Su Respaldo, la estrategia, la
salida. Dios siempre revelará la visión
a Sus Siervos, los profetas.
Amos 3:7-8 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele
su secreto a sus siervos los profetas. 8 Si el león ruge, ¿ quién no temerá? Si habla Jehová el
Señor, ¿ quién no profetizará?
Cuando
Usted esté rodeado de situaciones adversas y busque el consejo de Dios en su Pastor,
Siervo del Señor, confíe que lo que le está diciendo, es lo que Dios en lo
secreto de Su Presencia le ha revelado.
Recordemos a el rey
Ezequías cuando la ciudad estaba rodeada por el ejército enemigo de Senaquerib,
animó al pueblo diciendo
2 Crónicas 32:7 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey
de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros
que con él.
El Varón de Dios, nuestro Pastor, siempre ve, lo que el Pueblo todavía
no ha percibido, pero con el consejo viene la impartición y si podemos creer,
sin duda veremos lo que nos está ministrando de parte de Dios.
Volviendo al relato de 2 Crónicas 6, el enemigo
alistado avanza, se acerca para efectuar su ataque. Allí el Profeta vuelve a ora:
2 Crónicas 6:18 Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a
Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con
ceguera, conforme a la petición de Eliseo.
El enemigo no pudo perpetrar su ataque.
Seguiremos con un resumen del pasaje bíblico :
Eliseo guio milagrosamente a todo ese ejército enemigo, durante
18 kilómetros, hasta llegar a Samaria. Ellos ciegos, seguían la voz del Profeta
hasta su destino. Los alista en la plaza de la plaza de la ciudad.
Ora por ellos para que vuelvan a ver, y los presenta delante
del rey de Israel.
Podrían haberle
quitado la vida, pero Eliseo ordena que le den de comen y regresen con su
señor.
La Biblia relata que el rey preparó un gran banquete, y cuando
comieron y bebieron regresaron.
Quienes se levanten contra nuestras vidas, nunca podrán vencer
a Dios que nos defiende.
Aquellos que estén maquinando contra nosotros, en humillación, podrán palpar
que la Gracia de Dios también puede alcanzarlos.
Dios
siempre da oportunidades.
Imagínese, no solo el siervo de Eliseo aprendió algo poderoso
en esa jornada, los soldados, regresando habrán ido comentando cada incidente
sobrenatural que hubo acontecido y maravillados no podrían negar el auxilio de
Dios a Su Pueblo.
Así sucederá con nosotros, en Dios está nuestra confianza.
Parece imposible que a nuestros enemigos les sirvamos un banquete pero hasta eso nos enseña y demanda el Señor.
Romanos 12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si
tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás
sobre su cabeza.
Así de Terrible es nuestro
Dios con Sus Enseñanzas, la demanda siempre será para nosotros, Sus Hijos.
El que hoy le está
presentado batalla, quizás en su trabajo provocando malos momentos, el que le
difama injustamente, aquel que critica su consagración y servicio al Señor, quienes
han puesto tropiezo en nuestro camino, terminarán avergonzados de su accionar,
cuando vean que nosotros, pudiendo usar “las mismas armas” que ellos emplean,
decidimos confiar en nuestro Señor, que pelea por nosotros.
“ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”, se pondrán colorados de vergüenza,
por querer tocar a un Hijo/a de Dios.
Luego terminaran comiendo del banquete que nos da El Señor en nuestra mesa, alcanzados por la misma Gracia con que Dios nos alcanzó.
Tomemos estas enseñanzas para cuando nos encontremos
rodeados:
·
Aunque parezca que de la situación no podremos
salir, siempre Dios dispondrá otros planes, tiene otros recursos, prepara un
milagro,
·
Él decretó la victoria, ésta se gesta en la noche oscuridad
de nuestra vida.
·
La victoria se aseguró en el inicio de la dificultad, no
durante, Dios ya sabe que si creemos, veremos Su Gloria.
·
Nunca estamos solos, cuando nos atacan o nosotros vamos
a la batalla, el Poderoso Ejército de Dios está con nosotros.
·
Eliseo nos demuestra que Dios, en Su Soberanía, es Quien
dispone de la última palabra sobre nuestras vidas y también de los designios
del enemigo.
·
El rey sirio pudo intimidar, pero no disponer de la
vida de Eliseo ni de su servidor.
·
En el momento de dificultad Dios se manifestó
mostrando Su Provisión, Su Cuidado y Su Poder, haciéndose visible ante los ojos
de Eliseo su servidor.
Cuánta riqueza hay en La Palabra de Dios, Amados Hermanos.
Le invito a pedirle a Dios que abra sus ojos en
esos momentos difíciles, no se limite a ver solamente el problema, haciendo que
eso que está viviendo achique su fe y se sobredimensionen los problemas.
Nuestro Dios es más grande que cualquier dificultad que atravesemos.
Descanse en que el ejército enemigo, por más
numeroso y organizado que parezca, nunca puede compararse con los recursos que
Dios dispone para Sus Hijos.
Quiera el Cielo podamos
mantenernos en fe, confiando que Dios ha alistado a Su Poderos Ejercito, que
siempre están peleando por nosotros.
Gracias Dios por alentar nuestro corazón.