Sábado, 24 de Mayo del 2025

2 Samuel 15:20

Día 24 

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

2 Samuel 15:20 … Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.


¡¡¡Qué hermoso texto!!! ¡¡¡Qué hermosa Palabra del Señor para nuestras vidas!!!

¡¡¡Qué hermoso poder recibir y también poder dar esta Palabra a los demás!!!


En el capítulo 15 del segundo Libro de Samuel se habla sobre cómo Absalón fue ganándose el apoyo del Pueblo con el fin de destronar al Rey David.

Cuando David se enteró de esto, supuso que era un castigo de Dios por lo que había hecho.


Absalón, efectivamente, llevó a cabo su plan y se auto proclamó Rey, destronando así a su propio padre David.

Este, entonces, se vio obligado a huir de Jerusalén junto a todos sus siervos.


2 Samuel 15:13-15 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón. 14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mar sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada. 15 Y los siervos del rey dijeron al Rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.


David partió de inmediato con toda su corte. 

Entre ellos había varios extranjeros que se habían unido al Rey recientemente.

Uno de ellos era Itai geteo, quien se había sumado a los que acompañaban a David en su huida.

Y es en este contexto que se da este diálogo del cual tomamos el texto del devocional de hoy.

2 Samuel 15:19-22 Y dijo el Rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar. 20 Ayer viniste, ¿y he de hacer que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a dónde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad. 21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi Señor el Rey estuviere, allí estará también tu siervo. 22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.


Notemos en este pasaje varias acciones muy importantes:

  1. El amor y la fidelidad de Itai, que no le importó nada, ni tuvo temor alguno para sumarse a las filas del Rey con tal de servirle, seguirle adonde David vaya.

  2. La misericordia y el amor del Rey David con este extranjero que recién se sumaba a su servicio.

Este gesto nos muestra el enorme corazón de David.


  • Esta escena entre David e Itai me hace recordar el Enorme Amor que nos tuvo Dios a cada uno de nosotros que, aunque siendo extranjeros, y sin pertenecer a Su Pueblo, nos aceptó, nos adoptó y nos recibió como Pueblo Suyo.


Cuando David pretende despedir a Itai para que continúe su camino y no sufra la persecución de Absalón, lo hace con el ánimo de preservar su vida y la de su familia.

Al despedirlo, lo hace con la bendición y el deseo de bienaventuranza.

(v 20) Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En

cuanto a mí, yo iré a dónde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y

Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.


Es la insistencia de Itai y su fidelidad al Rey lo que hace que David lo reciba y lo acepte entre los suyos.

(vv 21-22) Y respondió Itai al Rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi Señor el Rey, que o para muerte o para vida, donde mi Señor el Rey estuviere, allí estará también tu

siervo. Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.


Este diálogo me hace acordar al que mantuvieron Rut y su suegra Noemí.

Rut 1:8-18 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. 9 Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, 10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. 11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, 13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. 14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.


Tanto David como Noemí actuaron con amor y misericordia; el mismo Amor y la misma Misericordia que nos tiene Dios a cada uno de nosotros cuando nos acercamos a Él y le juramos fidelidad, que nunca nos apartaremos de Su Lado.


Por eso, Hermanos, roguemos al Señor que nuestra actitud sea siempre como la de Itai y Rut:

Anhelamos siempre estar al lado de nuestro Dios.

Sin dudas, recibiremos con gozo Su Amor Perpetuo y Su Misericordia Eterna.

¡¡¡Dios les bendiga!!!