Lunes, 26 de Junio del 2023

2 Samuel 22:29

                                                                                                                        Día 26

2 Samuel 22:29  Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

David compuso una alabanza de adoración y gratitud por haber sido liberado de Saúl y de todos sus enemigos.

Setenta y tres salmos llevan el nombre de David como su autor.

David exalta la Grandeza y Majestuosidad de Dios; reconoce que lo protegió de la muerte en varias ocasiones.

El Salmo 18 es una réplica de este cántico.

Recordemos siempre que Dios escucha las oraciones de Sus Hijos y que tiene Poder para librarnos de los enemigos.

 

La palabra lámpara en este versículo simboliza La Luz y la Guía que Dios proporciona a Su Pueblo.

La Luz es un símbolo recurrente en La Biblia, y se utiliza para representar la Verdad, la Justicia y la Sabiduría.

·        En este versículo, el Salmista está pidiendo a Dios que ilumine su camino y lo guíe en la oscuridad.

La expresión alumbrar mis tinieblas puede ser interpretada como una petición de ayuda en momentos de incertidumbre y dificultad.

·        El salmista está pidiendo a Dios que lo ayude a superar las dificultades y a encontrar la Luz en medio de las tinieblas.

El versículo nos enseña la importancia de buscar la guía de Dios en momentos de oscuridad, recordándonos que Dios es nuestra Luz y nuestra Guía en todas las circunstancias.

Así de sencilla y practica es la interpretación del versículo, ahora debemos cada uno de nosotros hacerlo nuestro y vivirlo.

Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas. 

El Salmista declara que "Dios alumbrará mis tinieblas", y es que cada vez que nos acercamos a la Luz del Señor, ya sea orando o leyendo Su Palabra,  Dios ilumina nuestro vida, mostrando en lo externo o interno què está trayendo oscuridad, confusión y miedo.

Todo queda en evidencia ante la Luz de Dios

Cuando Cristo llegó a nuestras vidas echó fuera al hombre fuerte que nos tenía oprimidos, frustrados, atados al pecado y a la muerte.

La Luz no acepta convivencia con las tinieblas, al hacerse presente las disipa.

La Luz siempre prevalece.

David enteramente entregado a la Voluntad Divina, anhelaba ver como Dios iluminaba esas tinieblas.

Así cada uno de nosotros debe pedirle a Dios cada día en oración y procurar ante el resplandor de Su Presencia, que aquello que oscurece, sea vencido por Su Luz.

Dios es Quien ilumina nuestra vida, la casa donde Él quiere ser Dueño y morar.

Es aquí donde el Hijo de Dios debe tener cuidado, estar advertido y ser precavido.

La oscuridad siempre va a  querer entrar en nuestra casa nuevamente, recordándonos la vieja vida, los placeres y deleites de nuestra pasada manera de vivir…los viejos pasos que nos llevaron a pecar reiteradas veces.

Debemos ser llenos del Espíritu Santo para resistir.

Muchos creyentes débiles, peleando en sus fuerzas y no en las del Espíritu, han hecho concesiones con el enemigo, permitiéndole de vez en cuando hacer alguna desobediencia, trayendo nuevamente tinieblas a sus vidas y levantado muros de separación entre El Padre y Sus Hijos.

Ante  la flaqueza y la debilidad, necesitamos la disciplina de buscar a Dios todos los días, para que Su Luz, nos permita ver los ataques del enemigo y discernir por El Espíritu, cuando las tinieblas quieren volver a tomar nuestra la casa.

2 Samuel 22:30 Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros.

Es revelador que el salmista diga Contigo desbarataré ejércitos y con mi Dios asaltaré muros, pues es él quien los debía desbaratar y asaltar,  no Dios por él, Dios le mostraría lo que estaba ocurriendo, lo asistiría y acompañaría, eso es seguro, pero era David quien  debía actuar.

Somos nosotros los  que tenemos que vencer, con el Favor y la Fuerza del Señor en nuestras vidas.

Decirlo es muy fácil pero para lograrlo no lo es, por eso el Salmista se refiere a estas situaciones, como un ejército y que está armado, es fuerte, que tiene estrategia de guerra, por eso es tan fuerte y duro de vencer.

Hay algunas cosas que están arraigadas en las vidas, como puede ser una costumbre familiar, un hábito diario, pecados inconfesos, ocultos, zonas oscuras que no se han consagrado al Señor, que se han constituido en un ejército que hay que derrotar. 

Tantas cosas que sólo con la Luz Admirable del Señor Jesucristo podemos ver en nuestro corazón. oremos y confiemos: Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

Necesitamos que Dios traiga Luz en nuestras zonas de tinieblas.

Los muros representan esas estructuras y formas de pensar que no podemos  quitar de nuestro ser, sólo el Señor con su Inmenso Amor nos ayudará a asaltarlos y echarlos de nosotros.

Seamos valientes y logremos conquistar esas fortalezas en nuestras vidas, derribando lo que se ha  levantado y obstaculiza nuestro crecimiento en Cristo.

Cuando le permitimos al Señor ser Lámpara, es para que ilumine esas tinieblas.

A su vez al hacerlo, la Luz  dejará al descubierto aquello que debemos derribar, los ejércitos que quebrantaremos y los muros que vamos a asaltar, sólo lo podremos lograr cuando Dios ilumine todo nuestro ser, sin dejar nada oculto.

 

David escribió este salmo cuando terminó de vencer a sus enemigos, porque tuvo la experiencia de que Dios iluminara su vida y lo facultara para vencer a sus adversarios.

Tú eres mi lámpara, oh Jehová;

Mi Luz y mi Guía es Dios

Mi Dios alumbrará mis tinieblas.

Dios ilumina nuestro vida, mostrando lo externo o interno que está trayendo oscuridad, confusión y miedo.

Contigo desbarataré ejércitos,

Desbaratar Deshacer o arruinar algo. Malograr un plan, un proyecto, etc., impidiendo con ello que se realice determinada cosa. Deshacer, estropear o desordenar determinada cosa.

No hay ejército que con ayuda de Dios, no podremos deshacer y arruinar.

Y con mi Dios asaltaré muros.

Asaltar Acometer repentinamente y por sorpresa. Arremeter.

El enemigo será sorprendido repentinamente, caerá derribado, sin importar cuan altas sean las murallas, con Dios las asaltaremos y caerán.

  • En épocas de continuos ataques del enemigo debemos pedir a Dios que ilumine la situación, lo que perturbe, aflija y agobie, quedará en sus propias sombras porque la Luz de Dios mostrará como vencerlas.
  • Cuando los problemas se pongan en fila como un ejército en batalla, nunca olvidemos que contamos con un Dios Poderoso, con Él podremos deshacer las obras de las tinieblas.
  • Cuando las dificultades se agiganten, y se paren delante como fuertes murallas, tengamos presente que con Él podremos arremeter violentamente, derribándoles por confiar en Su Poder.

Nosotros también podemos escribir un bello salmo con nuestra vida, honrando a Dios que nos da victoria, al Dios que nos prepara cada día para salir a la batalla, pero que jamás nos envía solos, Él va delante como Jehová de los Ejércitos, el Poderoso en Batalla.