2 Samuel 24:24
Día 29
Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis
2 Samuel 24:24 …No ofreceré a Jehová mi Dios holocausto que no me
cuesten nada…
La Biblia está llena de historias
que contienen valiosas lecciones y enseñanzas.
Uno de los relatos más interesantes
se encuentra en nuestro devocional.
Narra la historia de David y su pecado
de censar al Pueblo de Israel.
Tras la furia de Dios, David decide
ofrecer un sacrificio para expiar su culpa.
Sin embargo, lo que sucede a continuación con Arauna y la compra de la era y los bueyes, es una muestra de la sabiduría del rey, y su entendimiento sobre lo que realmente significaba ofrecerle un sacrificio a Dios.
Mi Papá siempre me decía que todo lo que uno quiera lograr, sería con el sudor de la frente, con sacrificio.
Que en
la vida uno debe trabajar, para obtener las cosas.
Y sus consejos fueron validos porque
fue un hombre que trabajó de sol a sol, enfermo, sintiéndose bien, triste, y
hasta los últimos momentos de su vida, fue un ejemplo.
Hoy,
ese modelo de premiar por el mérito, está completamente quebrado.
Esperar a recibir “de arriba” (como decimos aquí en
Argentina, algo que nos dan, sin que nos cueste), a veces se confunde con la Provisión
de Dios, o Su Bendición.
Veamos
a través de La Palabra
2 Tesalonicenses 3; 10-13… Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. 11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. 12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. 13 Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
1 Timoteo 5:18… El obrero es digno de su salario.
Aquí
podemos ver claros ejemplos con respecto a lo material, económico.
Y
hay una realidad: Dios siempre va a ser nuestro Proveedor.
Salmos 23: 1-3 Jehová es mi pastor; nada me faltará. 2 En lugares de
delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. 3
Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Muchas
veces; Él también, permite que pasemos necesidades para que dependamos de Su
Provisión, y nos esforcemos más y más y busquemos Su Bendición.
Marcos 6: 41-43 Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y
levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus
discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre
todos. 42 Y comieron todos, y se saciaron. 43 Y recogieron
de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces.
Desde
los tiempos del Antiguo Testamento, se hacían sacrificios de animales para
expiar los pecados y honrar a Dios.
Sin embargo, como vemos en 2 Samuel 24:24, el sacrificio verdadero no es necesariamente aquel que involucra la muerte de un animal, sino aquel que proviene de un corazón sincero y dispuesto.
La
postura de David al momento de ofrecer su sacrificio, tenía sus razones.
Aunque
Arauna le ofrece los bueyes como regalo, David se niega a aceptarlos de forma
gratuita.
El verdadero
sacrificio a Dios no es aquel que viene sin ningún costo, sino aquel que cuesta
algo.
Al leer esto, me
preguntaba ¿Qué es lo que nos cuesta darle a Dios?
Ø Deseos, tiempo, oración, cuestiones económicas,
congregarnos, cambiar, menguar, entregar nuestra voluntad, y…¡Creo que hay
más!
Ø A TODOS, nos cuesta entregar algo.
Pero David, usó esto, para
enseñarnos que lo fácil, no es un sacrificio, que hay que entregar el corazón a
Dios.
Entregar nuestro pecado, nuestros pensamientos, darle a Dios el timón de nuestro barco.
¡Nos cuesta, un montón! Pero Gracias al Señor que Su Misericordia se renueva, y así cada día…
¡Debemos dejar que El Señor tome Su Lugar!
¿Estamos dispuestos a ofrecerle un verdadero sacrificio que proviene de un corazón sincero y dispuesto?
¿O simplemente
hacemos lo que está de moda o lo que se espera de nosotros?
Debemos recordar que Dios no está
interesado en nuestro sacrificio únicamente porque está establecido en Su
Palabra, sino porque le importamos y quiere Lo Mejor para nosotros.
Dios, Ayúdanos a mudar nuestros pensamientos,
y a aprender qué te agrada.
¡Que aquello que hagamos, lo hagamos de corazón y en verdad!
Para bendición de mi vida espiritual y la de mi prójimo.
¡Gracias Señor!
Mateo 26: 6-13 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7 vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.
¡Dios les bendiga!