2 Tesalonicenses 2:15
Día 31
Devocional escrito
por Cirilo Maciel
2 Tesalonicenses 2:15... Hermanos, estad firmes, y retened la
doctrina que habéis aprendido...
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Así que
hermanos estad firmes
El
versículo del devocional de hoy lo expresa
2 Tesalonicenses
2:15 así que hermanos estad firmes y retened la doctrina que habéis aprendido
sea por palabra, o por carta nuestra.
En
esta carta, el Apóstol Pablo exhorta al Pueblo de Tesalónica a que se mantengan
firmes en su fe y recuerden la doctrina que les había enseñado.
Para
comenzar, la palabra “firme” tiene
por connotación el ser estable, fuerte,
entero y constante.
Mientras
que el término ‘’retener’’ nos lleva
a los significados de conservar,
guardar, fijar y sujetar.
Por
otro lado, cuando hablamos de “doctrina”
hacemos alusión a una enseñanza, instrucción,
ciencia y sabiduría.
2
Tesalonicense 2:2 Pero con respecto a la venida de nuestro señor Jesucristo, y
nuestra reunión con él os rogamos hermanos que no os dejéis mover fácilmente de
vuestro modo de pensar, ni os turbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por
carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del señor está cerca.
El
problema que estaba atravesando el pueblo en ese momento se trataba de que no
habían entendido el Mensaje del Apóstol Pablo a través de sus cartas.
En
una de ellas, él les había hecho llegar sobre la profecía de la Segunda Venida
de nuestro Señor Jesucristo, les dice a los creyentes de Tesalónica que no
deben preocuparse.
Anima
a todos los santos a llevar una vida digna, a recordar siempre que el Salvador volvería a
juzgar a todas las personas, y que estuviesen firmes en las enseñanzas.
Asimismo,
que no se dejarán influenciar por falsas doctrinas.
Efesios
4:14 Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo
viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con
astucia las artimañas del error,
A nosotros, Hermanos, en la actualidad como Iglesia nos insta a estar firmes en el Camino del Evangelio de nuestro Señor.
Y
como creyentes en la fe no debemos desanimarnos en las pruebas y aflicciones
que nos toqué atravesar, porque Él siempre está con nosotros, direccionándonos
por medio de Su Palabra, nos recibe con Sus Brazos abiertos para llenarnos y
renovarnos con Su Espíritu Santo.
1 Tesalonicenses 4:1-2 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús.
En estos tiempos donde hay mucha distorsión y engañosas predicas alrededor del mundo, no nos dejemos confundir por las falsas doctrinas que el enemigo hace llegar a los oídos a través de medios de comunicación, páginas web, radio, televisión, entre tantos ámbitos, así como por falsos predicadores.
Debemos estar con mente y corazones fortalecidos, que seamos Uno, el Cuerpo de Cristo.
Que
podamos seguir creciendo espiritualmente día a día, leyendo la Palabra de Dios,
y podamos ser llenos y renovados por Su Espíritu Santo cada vez que congreguemos
en Su Casa, y así convertirnos en un canal de bendición.
2 Tesalonicenses 2:13-14 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, 14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Este versículo nos
llama a accionar: avanzar en fe, no solo recibiendo la Palabra de Dios, también
afianzándonos en Ella y divulgarla a los demás.
Debemos dar
testimonio con nuestras palabras y acciones a todos aquellos que nos rodean,
para que puedan conocerla, así como nosotros conocimos el Camino del Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo, que otros puedan recibir por Su Gracia y Amor, la Salvación y la Vida Eterna, aguardando con
una vida cristiana, firmes en Sus Promesas.
1
Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo
vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida
de nuestro Señor Jesucristo.
Dios los bendiga.