2 Tesalonicenses 3:1
Día 28
Devocional escrito
por Natalia Zamora
2 Tesalonicenses 3:1… Orad… Para que la palabra del Señor corra
y sea glorificada, así como fue entre vosotros.
Si comenzamos a leer el 2 Tesalonicenses 1:1, podemos ver quienes escriben esta carta y a quienes iba dirigida: Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses.
Son
muy enriquecedores los consejos que estos hermanos en la fe, les brindaban a
sus hermanos y miembros de la Iglesia de Tesalónica.
Imagino
la bendición que sería para éstos recibir cartas de estos hombres, referentes
en la fe, tanto por sus testimonios, como por sus obras.
Sin ir más lejos, lo mismo nos sucede a nosotros cuando escuchamos las infinitas historias de fe que nos cuentan nuestros Pastores, muchos de nosotros tuvimos el privilegio de vivirlas junto a ellos, y damos certeza que lo que predican es así.
Lo
mismo cuando invitan a un Hermano Pastor a predicar a nuestra Iglesia y relatan
tremendas maravillas vividas de parte del Cielo, vemos su amor y entrega por la
Obra de Dios, y esto es una inyección de fe y esperanza.
Algo similar les sucedería a estos hermanos.
Pablo
insta a sus hermanos en la fe, a que
oraran por ellos.
Él
no pedía ofrendas, no pedía ropa ni comida, sólo una cosa importantísima:
Ø Que intercedan por su labor, la de predicar el Evangelio.
Podemos ver en estas palabras lo que abundaba en su corazón, lo que realmente quería, era llevar el Reino de Dios a todas las personas.
En sus tantos viajes habrán encontrado de todo: personas receptivas al Mensaje de Jesús, otras recibían pero no cambiaban y otras directamente ni escucharían el Mensaje.
No
es muy diferente al tiempo que vivimos hoy ¿Verdad?
Pero
lo que hace efectivo y poderoso no es la manera en la que habla el Predicador,
si tiene más luces o más micrófonos, lo
que realmente impacta en los corazones es el Espíritu Santo de Dios, Quien convence de pecado y rebate los
argumentos del infierno en las mentes y los corazones.
¿Por qué debemos orar
por quienes llevan el Mensaje de la Cruz de Jesucristo?
2 Tesalonicenses
3:2 y para que seamos librados de
hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.
No sabían en ese momento a donde podían ser alojados, las personas que se presentarían en el camino, quiénes eran o qué intensiones verdaderas tenían para con ellos.
Esto
mismo pasa hoy en día, hay muchos Hermanos de nuestra Iglesia y de otras Congregaciones,
que sirven en diferentes Ministerios: en Geriátricos, Cárceles, Hospitales, Visitación
a enfermos, Escuela Bíblica y tantas áreas más, pareciera que cada labor es
algo cotidiano, pero quienes sirven se pueden encontrar con personas violentas,
padres irrespetuosos, gente contenciosa y tantas situaciones más, que pueden
poner en peligro sus vidas.
Pensamos
también, El Señor les guarda y hasta a veces lo decimos ligeramente, pero:
Ø Los guarda por la intercesión del Pueblo.
¡Mira si no es importante respaldarlos en oración!
Mucho
más a nuestros Pastores y Líderes , ellos tienen
a cargo la responsabilidad de parte de Dios, de ministrar en una Iglesia y
predican a personas que vienen por su voluntad a escuchar La Palabra, pero NO TODAS, vienen con buenas intenciones…
Sólo
Dios conoce las intenciones del corazón, dice Su Palabra, y a nuestro enemigo
no le gusta la idea que se hable la Verdad de Cristo, imagínense que quiere venir
con todo para callar la boca de Sus Siervos.
PERO BENDITO SEA DIOS
Y SU PODER,
que nos libra de todo mal, mediante la oración del Pueblo.
2 Tesalonicenses 3:3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.
Ø Con esta Palabra descansamos en que Dios nos libra de
todo mal, mediante la Intercesión de Su Pueblo.
Oremos Hermanos, no
nos cansemos de pedir a Dios por todos Sus Mensajeros, por los que
están, por los que El Señor está formando, y por los que vendrán.
Oremos por cada
Siervo del Señor, donde Dios lo haya puesto para llevar Su Palabra.