Sábado, 7 de Diciembre del 2024

2 Tesalonicenses 3:13

Día 7

Devocional escrito por Samuel  Alfieri

2 Tesalonicenses 3:13…Hermanos no os canséis de hacer el bien…

 

En esta cortita pero poderosa expresión, el Apóstol Pablo anima a los creyentes a persistir en hacer el bien, incluso cuando la fatiga, la frustración o la ingratitud de otros puedan desalentarnos.

Es un llamado a mantener el compromiso con la bondad y el servicio, aún en medio de circunstancias adversas.

 

  • La importancia de la perseverancia en la Obra de Dios

La palabra “cansarse” en este contexto no se refiere simplemente al agotamiento físico, sino al desánimo o la pérdida de motivación.

Ø Hacer el bien implica trabajar, servir y amar a los demás, a veces sin ver resultados inmediatos o el reconocimiento que uno espera.

Sin embargo, Pablo nos recuerda que no debemos perder el corazón.

La Obra de Dios no siempre es visible a corto plazo, pero tiene un impacto tarde o temprano.

La perseverancia en hacer el bien refleja la Fidelidad y el Carácter de Dios, Quien nunca se cansa de derramar Su Amor sobre nosotros.

 

Hay varios pasajes en la Biblia que refuerzan la importancia de persistir en la bondad:

Gálatas 6:9: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

 Al igual que un agricultor no ve el fruto de su trabajo inmediatamente, el creyente tampoco siempre ve el fruto de sus buenas obras de inmediato.

Sin embargo, Dios promete que si perseveramos, en Su Tiempo cosecharemos una abundante recompensa.

 

1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Este versículo nos asegura que cada acto de servicio y cada sacrificio que hacemos en Nombre del Señor tienen valor.

Nada de lo que hacemos por Dios es inútil, aunque en el momento no veamos los resultados.

 

Hebreos 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.

Esta Promesa nos da consuelo, ya que confirma que Dios observa y aprecia cada esfuerzo.

Él es Justo y no dejará sin recompensa a aquellos que, con un corazón sincero, sirven a otros en Su Nombre.

 

¿Por qué nos cansamos de hacer el bien?

Es natural que a veces nos sintamos desalentados al hacer el bien, especialmente cuando: 

·        No recibimos gratitud:

Puede ser frustrante invertir tiempo y esfuerzo en ayudar a los demás y no recibir un “gracias” o algún tipo de reconocimiento.

Sin embargo, debemos recordar que nuestra motivación principal para hacer el bien es agradar a Dios, no a las personas.

 

·        Enfrentamos oposición o rechazo:

No todos responderán positivamente a nuestras buenas acciones.

Algunos pueden incluso criticarnos o malinterpretar nuestras intenciones.

A pesar de esto, somos llamados a ser fieles y no a depender de las reacciones de los demás.

 

·        No vemos resultados inmediatos:

En una sociedad que quiere todo de inmediato, puede ser difícil seguir trabajando cuando no vemos un cambio tangible.

Sin embargo, la Obra de Dios a menudo se desarrolla en el tiempo, y nuestro papel es sembrar y regar, confiando en que Dios dará el crecimiento.

1 Corintios 3:6-7 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da  el crecimiento.

  

Para no cansarnos de hacer el bien, necesitamos:

·        Mantener nuestra mirada en Jesús.

Hebreos 12:2  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Nos dice que debemos fijar nuestra mirada en Jesús, “el autor y consumador de la fe”, Quien soportó la cruz por el gozo puesto delante de Él.

Recordar Su Sacrificio nos fortalece para seguir adelante.

 

·        Recordar la Recompensa Eterna:

Aunque la motivación para hacer el bien no debería ser solo recibir una recompensa, la Biblia nos anima a tener en cuenta que Dios recompensará a los que son fieles.

Colosenses 3:23-24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Vivir con una perspectiva eterna nos ayuda a soportar las pruebas y a continuar haciendo el bien.

 

·        Buscar el apoyo de la Congregación:

No estamos solos en nuestra jornada. Dios nos ha dado la iglesia para animarnos mutuamente.

Como se menciona en Hebreos:

Hebreos 10:24-25 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; 25no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

 

El aliento de los hermanos puede ser un gran impulso cuando nos sentimos desanimados.

El llamado a no cansarse de hacer el bien es una invitación a participar en la Obra Redentora de Dios en este mundo.

Cada acto de bondad, por más pequeño que sea, tiene el potencial de reflejar el Amor de Cristo y de ser una semilla que puede dar fruto a Su Tiempo.

Nuestro esfuerzo por hacer el bien no siempre será fácil, pero vale la pena.

 

Dios nos da la fuerza para continuar, y Su Espíritu nos impulsa a ser Agentes de Cambio y Luz en un mundo que necesita desesperadamente esperanza.

Por lo tanto, sigamos adelante con la certeza de que nuestro trabajo no es en vano y confiando en que Dios cumplirá Su Propósito a través de nuestras vidas.

 

Amados Hermanos que este devocional sea de aliento, sabiendo que, en el Tiempo Perfecto de Dios, cosecharás el fruto de tu trabajo.

Dios te bendiga.