2 Tesalonicenses 3:16
Día
6
Devocional
escrito por Roxana Astudillo de Díaz.
2 Tesalonicenses 3:16 Y el mismo Señor de paz os de siempre paz en toda
manera
Cuántas veces hemos dicho, escuchado o hablado de la paz.
Tener paz:
Ø Se
dice de la persona en un estado de tranquilidad, sosiego, calma, serenidad,
reposo, quietud.
Ø También
se refiere a la relación de armonía entre las personas sin enfrentamientos ni conflictos.
·
A
través de La Biblia aprendemos que la paz es fruto del Espíritu Santo.
Gálatas 5:22 Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia
benignidad, bondad, fe...
¡¡¡Cuánto necesitamos de ella!!!
Seguramente te ha pasado como a mí
de sentir y tener todo lo contrario: intranquilidad, nerviosismo, preocupación,
estar en conflicto...
Y tal como nos encontremos, eso es lo que reflejamos, damos e
impartimos.
Me
maravilla como comienza este versículo: “Y el mismo
señor de paz...”
·
Él
refleja, da e imparte a Sus Hijos y a todos los que le busquen.
Hoy como sociedad nuestro país está pasando por una crisis
económica, con pleitos por nuevas leyes, falta de trabajo para muchos, deudas,
enfermedades, falta de medicación, división en las familias...etc.
Tantos conflictos que dañan, lastiman y destruyen, que llega
la desesperación y la bronca, y hace que muchos estén en guerra y cada vez
peor.
Ahora ¿Qué hay de los Hijos de Dios? ¿Cómo nos encontramos?
¿Tenemos paz? Yo me lo pregunto…
La
segunda parte de este texto dice: “...Os de siempre paz
en toda manera”
Un hermoso pedido, oración, deseo y promesa encontramos en
esta palabra.
·
En
cualquier circunstancia el Señor nos da de Su Paz.
San Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os doy como el mundo
la da. No se turbe nuestro corazón, ni tenga miedo.
Nos está diciendo: Ven, toma de ella, te la doy.
Nuestra paz no proviene de lo que podamos obtener, del
bienestar, de la salud, de la armonía, que sin duda está bueno y es parte de la
vida.
La Paz
de Dios nos lleva a confiar y a aferrarnos a Él, aun en medio de la tormenta,
en medio del problema, con el Señor no nos faltará nada.
Bendiciones!