2 Timoteo 1:12
Día 26
Devocional
escrito por Yesica Ocaranza de Italiani
2 Timoteo 1:12 …Porque yo
sé en quien he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito
para aquel día.
La Segunda Carta a Timoteo es la
última Epístola del Apóstol Pablo.
Fue escrita desde una prisión en
Roma, en un tiempo de persecución intensa contra los cristianos.
Pablo sabía que su muerte estaba
cerca.
2 Timoteo 4:6 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.
Timoteo, su hijo espiritual, enfrentaba presiones, temores y oposición en el ministerio.
En ese marco, Pablo no escribe desde
la comodidad, sino desde el sufrimiento, transmitiendo una fe firme y sin
vergüenza.
Este versículo nace del dolor, pero
también de una convicción profunda.
2 Timoteo 1:12 Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a
quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para
aquel día.
·
“Por lo cual
asimismo padezco esto…”
Pablo reconoce que seguir a Cristo
tiene costo.
El sufrimiento no es señal de
fracaso espiritual, sino muchas veces consecuencia de la fidelidad.
Ø El Evangelio no promete ausencia de pruebas, sino Presencia de Dios en
medio de ellas.
Padecer por Cristo no es derrota,
es parte del llamado.
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Filipenses 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis
en él, sino también que padezcáis por él,
·
“… Pero no me
avergüenzo…”
A pesar de estar preso, Pablo no
siente vergüenza del evangelio ni de su fe.
El mundo puede señalar, burlarse o
rechazar, pero Pablo afirma su Identidad en
Cristo.
Ø La vergüenza nace cuando olvidamos Quien es Dios y quiénes somos en Él.
Una fe convencida produce una fe
valiente.
Romanos 1:16 Porque no me avergüenzo del
evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al
judío primeramente, y también al griego.
Marcos 8:38 Porque el que se avergonzare de mí y
de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se
avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos
ángeles.
·
“… Porque yo
sé a quién he creído…”
Pablo no dice “sé en qué he
creído”, sino “a quién”.
Su confianza no está en una idea,
sino en una Persona viva.
Ø La fe madura se basa en una relación personal con Cristo.
Cuando conocemos a Dios, la duda
pierde fuerza.
Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te
conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Salmos 9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.
·
“…Y estoy seguro que es poderoso…”
Aquí se expresa una certeza
absoluta, no una esperanza frágil.
Pablo está convencido del Poder de Dios, aun cuando todo alrededor parece contrario.
Ø La seguridad del creyente no depende de las circunstancias.
Dios es Poderoso para sostener,
guardar y cumplir Sus Promesas.
Judas 24-25 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros
sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25 al único y sabio
Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por
todos los siglos. Amén.
Efesios 3:20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en
nosotros,
·
“…Para
guardar mi depósito para aquel día.”
El “depósito” puede entenderse
como:
ü Su vida.
ü Su fe.
ü Su llamado.
ü Su recompensa eterna.
Pablo confía su presente y su futuro a Dios, mirando hacia “aquel día”, el día del encuentro con Cristo.
Ø Vivimos con perspectiva eterna.
Nada entregado a Dios se pierde.
Mateo 6:19-21 No os hagáis
tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni
la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni
hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón.
1 Pedro 1:4-5 para una
herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos
para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la
fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el
tiempo postrero.
Este versículo nos enseña que:
Ø El sufrimiento no anula la fe.
Ø La convicción vence la vergüenza.
Ø Conocer a Cristo produce seguridad eterna.