2 Timoteo 2:4
Día 1
2 Timoteo
2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a
aquel que lo tomó por soldado.
Soldado: Persona que forma parte de un ejército, especialmente la que
pertenece a la tropa.
Un soldado, en una persona que se ha enlistado en el ejército. En muchos países como el nuestro no es obligación ni siquiera el servicio militar.
En otros no, por
lo tanto hay personas que voluntariamente acceden en cumplimiento de un
servicio militar obligado.
El soldado cuando su país está en una etapa de guerra, sale a la batalla en defensa de su nación,
Un soldado es un combatiente.
Los
soldados están dispuestos a servir a su país, entregando hasta su vida con tal
de defender y luchar por los ideales y valores de su nación.
El
Apóstol Pablo uso varias veces la ilustración del soldado, incluso en sus
prisiones, observando cada día a los soldados romanos que le custodiaban, fue inspirado
por el Espíritu Santo para hablarnos de la Armadura de Dios para el Ejército del Señor. Efesios 6:10-18
Nosotros
los creyentes, también somos soldados, pero nuestras batallas nos son
humanas, ni carnales, por lo tanto nuestras armas no son las convencionales.
2 Corintios 10.4-5 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
Los soldados de Jesucristo, están dispuestos a sufrir penalidades a causa de Su Nombre, somos parte de Su Milicia y al igual que un soldado de un país, estamos para servir, defender y luchar por los ideales y valores que La Biblia enseña.
2 Timoteo 2:1-13 lleva por título Un Buen Soldado de
Jesucristo.
En
este párrafo hay enseñanzas valiosísimas para quien pretenda ser parte del Ejército
del Señor.
Pablo llama a su discípulo a “pelear la buena
batalla de la fe”.
1 Timoteo 6.12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual
asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos
testigos.
Al igual que antes, los creyentes de hoy tenemos un triple frente de batalla:
·
Contra la carne,
·
El mundo
·
y Satanás.
El apóstol puntualizó las acciones de un soldado,
como un recordatorio para librar la batalla espiritual diaria.
v El buen soldado es fuerte en Cristo.
Pablo sabía que el Señor estaba a su lado,
fortaleciéndolo en las pruebas
2 Timoteo 4:17 Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que
por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui
librado de la boca del león.
El Espíritu Santo nos da el valor y las fuerzas
para obedecer a Dios, y para confiar en que Su Poder.
El Señor ha vencido y siempre nos dará la
victoria contra cualquier enemigo.
Romanos 8:37
Antes, en todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó.
Somos
más que vencedores en Cristo.
v El buen soldado está dispuesto a sufrir.
Las privaciones son parte del combate y, por tanto, parte de
la experiencia cristiana.
Los creyentes sufriremos adversidades y seremos llamados a
hacer sacrificios.
No es de extrañar, entonces, que Pablo le recuerde a Timoteo
que se mantenga fuerte en el Señor y que prepare a otros.
2 Timoteo 2:1-2 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
El comandante sabio da a sus soldados un grito de guerra que les anima el corazón y fortalece sus pasos.
Pablo tenía también el suyo:
2 Timoteo 2:8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio,
Siempre debemos recordar que servimos a un Dios Todopoderoso.
Él es Jehová de los Ejércitos, el Poderoso en batalla,
siempre ha vencido!!!
Salmos 24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el
poderoso en batalla.
Él está a nuestro lado, nos alienta, nos sostiene firmemente en todas
nuestras batallas
2 Timoteo
2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a
aquel que lo tomó por soldado.
Este versículo nos muestra que, como parte de su milicia
ü No debemos enredarnos
en los negocios de la vida,
ü Que no debemos hacer
cosas que nos aparten de nuestra comunión con Dios,
ü Cosas que nos llevan
al pecado, desordenes, distracciones, afanes, entretenimientos, que nos
desenfocan de la labor de milicia, que tenemos en la tierra, como soldados de
Jesucristo.
Un buen soldado es aquel que no se limita a hacer lo mínimo por su comandante, sino más bien es el que le sirve con todo lo que es y tiene.
Como
cristianos, eso es lo que estamos llamados a ser.
Las
palabras del Apóstol Pablo a Timoteo son sus órdenes de marcha al esforzarse en
ser un buen soldado de Jesucristo.
v
No se enreda en los negocios de la vida
Un buen
soldado se caracteriza por su separación de la vida "normal".
Un
soldado activo no tiene un trabajo de 9 a 17, o una semana de trabajo de 40 o
más horas de trabajo.
Un
soldado activo es un soldado que sirve las 24 horas del día, todos los días del
año. Su cuerpo, su salud, sus conocimientos, su tiempo, todo lo que él es le
pertenece a las fuerzas armadas.
Incluso
cuando está de vacaciones debe recordar que en cualquier momento, sin
previo aviso y por cualquier motivo, le pueden llamar y él debe responder.
Y
cuando es ordenado a llevar acabo su deber, aunque el tal sea peligroso, se
espera que esté dispuesto a poner su propia vida en la línea de ataque, sin dudar ni
vacilar.
De
la misma manera un soldado de Cristo está separado de su entorno habitual, pues
está llamado a no "enredarse en los negocios de la vida."
Pablo
no está hablando de cosas que necesariamente son malas en sí mismas.
No
está diciendo que usted, como cristiano, no puede tener ningún contacto en
absoluto con sus antiguos amigos y entorno.
ü Lo que está diciendo
es que nunca se debe encontrar atrapado y enredado en ellos.
ü
Nunca
debe permitir que asuntos terrenales le obstaculicen en el cumplimiento de su
deber para con el Señor.
ü Preocupaciones y
actividades temporales, aunque inocentes en sí mismas, han neutralizado la
efectividad de muchos pastores, ministerios e iglesias.
A
pesar de que una vez trabajaron fielmente en el objetivo principal de servir a
Jesucristo para avanzar su reino contra las fuerzas de las tinieblas,
muchos han abandonado el campo de batalla por “enredarse en negocios de la
vida" temporales.
Así como
el soldado obediente pone voluntariamente su vida en la línea al servicio de su
comandante, también usted, como cristiano fiel, debe negarse a sí mismo,
tomar su cruz y seguir a Cristo
Lucas 9:23 decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Si
lo hace, usted se encontrará haciendo eco a las palabras de Pablo:
Hechos
20:24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo,
con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del
Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
v Busca agradar a aquel que lo tomó por soldado
La nota
final de un buen soldado es un deseo genuino de "agradar a aquel que lo tomó por
soldado."
El
Señor merece nuestro afecto, respeto y obediencia por todo lo que ha hecho por nosotros.
El valor
de Jesús en el campo de batalla es sin igual; se humilló hasta morir en la cruz
con tal de ganar nuestra libertad y vida eterna, y ahora busca que le sirvamos lealmente
en Su Ejército.
El
mayor deseo del cristiano es agradar a Cristo, y su mayor esperanza es ser
recompensado por su servicio fiel y escuchar a su Señor decirle:
Mateo 25:21
Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu señor.
Y
con esa misma esperanza en su mente, sea animado hacia adelante por amor a
Jesucristo. Y al igual que Pablo poder decir:
2 Corintios
5:9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
- A cada creyente se le presenta su propia batalla cotidiana,
- Todos los creyentes somos soldados que debemos estar atentos a los ataques,
- Recordando cada lección de
adiestramiento, enfocados en cumplir la misión que Dios nos ha encomendado.
Debemos
sacrificarnos y ser fieles en lo que hacemos, esto implica que cada cosa que
hagamos, debe ser para agradar Aquel que nos tomó por soldado, que es
Jesucristo.
En
el lugar que nos encontremos, sea en nuestro trabajo, ahí es donde Usted es un soldado, ahí es donde debe defender los
principios y valores que La Biblia enseña.
De
igual forma los jóvenes que estudian, en sus colegios o en la universidad, en reunión con sus amigos,
entorno o su familia, deben ser dignos Soldados del Señor.
En cada circunstancia que nos toque vivir, sobre los ataques que vengan sobre cada área de nuestra vida, debemos recordar que somos parte de la milicia, que somos soldados de Jesucristo, que tenemos puesto el uniforme, que le representamos y por lo cual debemos defender Su nombre.
Debemos
honrar el Nombre de Dios en nuestro diario vivir, con acciones sencillas, cotidianas, siendo honestos, responsables, fieles, diligentes, de buen
testimonio.
Todos los cristianos somos parte de Su Milicia, todos portamos ese uniforme, la pregunta a hacernos es
¿Está Usted siendo un buen soldado, está defendiendo el Nombre
de Dios? ¿Está agradando a Aquel que le tomó por soldado?
Si
lo estamos siendo, tengamos por seguro que Dios nos recompensará, sino, es un buen
momento para que reflexionemos y tomemos la decisión de ser un buen soldado, de esa forma, agradaremos a Jesús, que nos tomó para serlo.