3 Juan 11
Día 17
Devocional escrito por Guadalupe Infràn de Medina Celis
3 Juan 11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno...
Continúa
este hermoso verso diciendo: El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no
ha visto a Dios.
Acá
podríamos ponerle fin a este devocional, no agregar nada a Su Palabra, pero Dios
siempre quiere hablarnos en profundidad un poquito más...
¿Cómo sabemos que
estamos haciendo lo bueno?
En el pasaje de hoy leemos cosas muy rotundas porque la Palabra sencillamente dice: El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
No
hay una larga explicación del mismo y se usan palabras muy sencillas y directas,
tales palabras que hasta un niño pequeño las puede entender.
·
¿Qué es lo bueno?
Cada
individuo propone y da su idea/ pensamiento, de lo que considera qué es hacer
el bien, y siempre lo hace conforme a como sea su vida, su modelo y su comparación
es uno mismo.
Si
uno hace un cuestionario habría muchas respuestas distintas.
Y
muy posiblemente, habría muchas más respuestas dentro del ambiente de la Iglesia.
En
el mundo, las opiniones posiblemente serian, que hacer el bien consiste en: No hacerle
daño a los demás, ayudar a los pobres, dejar que las personas hagan lo que les
hace felices, hacer lo que dicta el corazón, etc.
Si
la encuesta sería en el ámbito de la Iglesia, podríamos ver estas respuestas:
Vivir
una vida moral, dar amor, o de cumplir los mandamientos, o de ser una persona
buena que ayuda al necesitado, o ir a la iglesia y participar en las actividades,
o de dedicarse a un ministerio, y así sucesivamente.
Y
sí, son respuestas que son certeras, se encuentran dentro de La Biblia, todas
esas cosas son buenas, pero no es necesariamente lo bueno que busca Dios.
·
¿Cómo es eso?
Leemos,
por ejemplo, cuando Jesús habló de que NO todos entrarán en el Reino de los Cielos
Mateo
7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22Muchos
me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu
nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
·
¿Qué es entonces la Voluntad
de Dios? ¿Qué es lo bueno que se debe hacer?
Leamos
este tremendo texto
1 Corintios
13:1-3 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser
como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2 Y si tuviese
profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la
fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3 Y
si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase
mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El
Amor es lo que define lo que tiene valor delante de Dios, lo bueno.
El
Señor finalmente aclara todo:
Marcos 12:
29-30 El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el
Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu
alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal
mandamiento.
Así
que, si entendemos bien lo sencillo de lo que explicó El Señor, entonces entendemos
que lo más importante es el “por qué”,
la razón porque hacemos las cosas, y que eso debe ser lo que genera las
acciones, eso es lo que define si lo que
hacemos es bueno delante de los Ojos de Dios o no.
Así
que, el amar al Señor debe ser la razón y la raíz para todo lo que uno hace, lo
que genera la acción, y que la acción esté fundada en la Voluntad de Dios, en
Su Palabra, y de ahí todo se dirige a nuestras relaciones interpersonales, ya
que, el segundo mandamiento, de amar a nuestro prójimo.
Ahora
bien, ¿Por qué uno debe amar a Dios por
sobre todas las cosas y con todo nuestro ser?
Porque es lo justo. La Biblia nos dice
esto:
1 Juan 4:19
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Y Dios demostró Su Amor
a nosotros de la siguiente forma:
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
Nadie
ha hecho, ni puede hacer, ni podrá hacer lo que Jesús hizo en la Cruz por nosotros.
¿No
piensa Usted que es la injusticia más grande del mundo no devolver ese Amor de
la misma manera? ¿Qué tremendo no?
¡Cuánto debemos
cambiar!
¡Cuántas veces
actuamos por nuestro amor y no por SU AMOR!
Su
Amor es inmerecido, solo lo obtenemos por Su Gracia.
No
existe ningún tipo de obligación. Dios no nos debe nada, ni en lo más mínimo.
Él
es Quien permite que existamos, que vivamos, que respiremos, que podamos hacer
todo lo que hacemos, y tengamos, y aún más importante, es Él, Quien ha abierto
el Camino a la Salvación a través de Jesucristo, para que pudiéramos tener Vida
Eterna.
TODO SE LO DEBEMOS A ÈL.
· ¿Es justo que le demos prioridad a algo o a alguien que ha hecho mucho menos por uno? ¡No!
El
todo de la vida es tratar de ser justo con Dios, y de poder lograr hacerlo a
través de Jesucristo, porque no lo podemos hacer solos.
Si no amamos a Dios, no tenemos nada, no estamos haciendo el bien, NO ESTAMOS IMITANDO EL BIEN.
Apocalipsis 2: 1-5 Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
El Amor al Señor es todo, y es lo que debe ser la razón de nuestro existir y de nuestras acciones.
¿Amamos al Señor? ¿Es
la prioridad de mi vida? ¿Tiene el primer lugar?
Si
no le amas todavía como debieras, entonces esfuérzate para aprender a
amarle, porque es la mejor obra que sí puedes
hacer, y está a nuestro alcance.
Los que hace años conocimos al Señor, creo que también debemos rever nuestro caminar cada día, y también ser renovados todos los días por medio de Su Palabra.
Recordemos que la fe sin obras está muerta
Santiago 2: 14-17 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.
Y el amar a Dios y hacer las cosas solamente por Él es la obra que nos define ante Él.
¡El Señor nos siga ayudando cada día!