Amos 9:15
Día 25 Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani Amos 9:15… Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová … Este versículo habla del compromiso de Dios, de conceder al Pueblo de Israel la Promesa de poseer Su Tierra. ¿Cómo podemos aplicar este versículo, esta Promesa a nuestras vidas? De muchas formas y claro que esto depende de la comunión que tengamos con El Padre y también cual sea Su Voluntad para nuestras vidas. Hebreos 11:1 la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Debemos lograr que no solo sea una motivación o emoción, sino la plena confianza que sucederá... Que Dios nunca nos deja solos. Podemos tomar de ejemplo al Pueblo ante toda la dificultad que les tocaba atravesar, pero nunca dejaron de confiar en aquella Promesa de Dios. Esto quiere decir que sin duda hay tiempos difíciles, sí, y el tiempo malo vendrá… Seguramente hemos pasado por situaciones tristes, dolorosos momentos de inseguridad, desesperación, desánimo, incertidumbre o duda, quizá sentimientos que se interponen a la fe en Dios y cuesta mantenerse firme ¿Verdad? A lo largo de la historia El Pueblo ha pasado por momentos como estos también, pero nunca han dejado de creer. Este versículo es la clave de la Fidelidad de Dios, atesoremos Sus Promesas y apliquémoslas en cualquier área y situación de nuestras vidas. Porque nuestro Dios es Fiel, Él no es hombre para mentir...y sí, nada es de un día para el otro, o si así Dios lo determinara, si...pero no depende de nosotros, Su Tiempo no es el nuestro. Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Números 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Aunque te toque pasar por momentos de desiertos te aliento a que te aferres a Sus Promesas para tu vida, porque las va a cumplir. Salmos 23.4 Aunque ande en valles de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Recuerda que Dios no es ajeno a tus necesidades y tampoco hace oídos sordos El conoce las cicatrices, las heridas y cada circunstancia por la que estás pasando, has pasado o pasarás. Lo que hoy quizá vemos roto, Él lo ve hermoso y perfecto. Dios sabe dónde va cada pieza, y cuando ponemos nuestra confianza en Él, nos reconstruye y nos deja aún mejor que antes. Los procesos son duros, sí, pero necesarios para llegar a esa Tierra Prometida de la que nunca más nos sacarán. Él te perfecciona y equipa para poseer la Tierra Prometida, la Heredad que te prometió. Posiciónate en tu lugar como Hijo/a de Dios con Identidad y Convicciones Firmes.