Jueves, 24 de Octubre del 2024

Apocalipsis 3:3

Día 24

Devocional escrito  por Santiago Medina Celis

Apocalipsis 3:3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo,

 

Apocalipsis es uno de los libros de La Biblia que más temor se le tiene.

Grandes estudiosos de La Palabra dicen que es el que  los cristianos menos quieren leer, y que es difícil de interpretar, pero es uno de los más ricos.

Es plena advertencia a los que conocemos a Cristo.

Y es LUZ para aquellos que lo lean por primera vez.

¡SU PALABRA ES LUZ, TODO SU CONTENIDO NOS VA A FORTALECER Y ALENTAR SIEMPRE!

 

Este Capítulo en Apocalipsis está escrito para la Iglesia de Sardis (ciudad)…

Veamos un poquito en profundidad: Más de seiscientos años antes de que se escribiera esta Carta, Sardis había sido la capital del reino de Lidia, siendo una de las mayores ciudades del mundo antiguo.

Además, la estratégica posición que ocupaba le había convertido en una activa ciudad comercial.

A lo que hay que añadir las enormes cantidades de oro que se extraían del cercano río Pactolos.

Su riqueza era exuberante, y desde los tiempos de Creso, su más famoso gobernante, se había acuñado la frase “tan rico como Creso”.

Sin embargo, en el momento de escribirse Apocalipsis, de aquella gloria del pasado, sólo quedaba el recuerdo, ya que el estancamiento y la decadencia se habían apoderado de ella.

El contraste entre lo que había sido y lo que era no podía ser mayor.

Pareciera que la facilidad con la que Sardis podía enriquecerse era la razón de su debilidad .

Otro detalle interesante es que la ciudad estaba edificada sobre una colina tan pendiente que sus defensas parecían inexpugnables( que no se dejaba convencer ni vender) ¡Qué tremendo!

Sin embargo, fue capturada por Ciro el persa (549 a.C.) y por Antíoco (218 a.C.).

Curiosamente en ambas ocasiones esto fue posible porque sus pobladores fueron sorprendidos por sus enemigos al estar excesivamente confiados en la resistencia de su fortaleza.

El hecho de que una ciudad que parecía tan poderosa fuera conquistada tan fácilmente, la había convertido en objeto de burla.

En cuanto a su religión, en Sardis se daba culto a Artemisa, una diosa pagana asociada con la fertilidad y la caza.

 

Qué parecido a tantas ciudades y sociedades en la actualidad, volcadas a la idolatría, y dando la espalda a Dios.

Y qué GRANDE LA MISERICORDIA DE NUESTRO PADRE, que por más que dejó detallado en Su Palabra, seguimos obstinados en nuestros caminos.

A medida que leí estos versos desde el 1, le decía a Dios, que el desnuda mi corazón.

Somos tan inconstantes. Nos creemos autosuficientes, independientes, pero cuando leemos Su Palabra, Su Amor nos confronta para cambiarnos.

Cuando leemos un simple versículo, debemos querer cambiar.

 

  • El Señor le dice a la Iglesia de Sardis que está muerta.

Seguramente por esto El Señor se presenta como “El que tiene los siete espíritus de Dios...”

Esta expresión describe los infinitos recursos espirituales que tiene el Señor, y que eran precisamente los que ésta Iglesia necesitaba para volver a la vida.

Esto nos recuerda que ni nosotros como creyentes, ni tampoco la Iglesia en su conjunto, podemos mantener nuestra vida espiritual por nosotros mismos, necesitamos el Poder del Señor Jesucristo, que nos viene por Su Espíritu Santo.

 

A la Iglesia de Sardis le ocurría lo mismo que a la ciudad: vivían de sus recuerdos del pasado, de lo que habían sido en algún momento de su historia, pero todo eso había quedado atrás y no se correspondía con su momento presente.

Quizás era una Iglesia que gozaba de una buena reputación en medio de la sociedad, pero eso al Señor no le importaba.

  • Al fin y al cabo, la Iglesia no existe para agradar a los hombres, sino a Dios.

 

Tampoco tenemos razones para dudar de que sus cultos fueran ordenados, estuvieran llenos, la música sonara con ánimo, tuvieran un buen número de programas, e incluso sus líderes ocuparan posiciones prominentes dentro de la vida social de Sardis.

Pero todo esto no sirve de nada si falta lo más importante, la vida del Espíritu.

Al final, lo único que realmente tenían era el “nombre” de Iglesia del Señor.

 

  • ¿Qué terrible, no? Tener fama de estar vivo pero que El Señor nos diga: “Estás muerto!”

La Iglesia en Sardis era lo que conocemos como “Cristianos Nominales”.

Y es triste decirlo, pero cada vez es más fácil encontrarse en las Iglesias con evangélicos nominales, que rara vez piensan en El Señor Jesucristo y que, sin embargo, suponen que están en el Camino al Cielo.

Señor, yo soy Miembro de una Iglesia, la que considero MI CASA: “Saca de mí, el pensamiento de Sardis.”

 

Otro ejemplo de este cristianismo nominal lo encontramos en otras Iglesias, de otras denominaciones; que con el tiempo fueron degenerando su esencia y el amor por la Palabra y la vida en santidad.

En muchos casos, la asistencia a los servicios religiosos, se reduce a una cuestión social: bodas, entierros y fiestas locales.

Por eso no es difícil escuchar decir a sus participantes: “Yo conozco a Dios, pero no me pidan compromiso.”

 

Pensemos en algunos síntomas de una iglesia o un creyente moribundo:

·        Estar satisfechos y descansar en los logros del pasado.

·        Estar más preocupados en las formas, que en la realidad espiritual.

·        Estar más centrados en solucionar problemas sociales que en atender las necesidades espirituales de las personas por medio de la predicación del Evangelio de Jesucristo.

·        Tener más interés por las cosas materiales que en las espirituales.

·        Estar más atentos a lo que los hombres piensan de nosotros que a lo que Dios dice.

·        Que los cultos sean “perfectos”, pero vacíos de Palabra.

·        Que se exponga pensamientos “personales” o “sentimentales”, a estar sellados por la Presencia de Dios.

·        Perder la convicción de que cada Palabra de La Biblia es Palabra de Dios.

 

El Apóstol Pablo podía aconsejar a su Hijo espiritual

2 Timoteo 4: 2- 5 Tú anuncia el mensaje de Dios en todo momento. Anúncialo, aunque ese momento no parezca ser el mejor. Muéstrale a la gente sus errores, corrígela y anímala; instrúyela con mucha paciencia.  3  Porque llegará el día en que la gente no querrá escuchar la buena enseñanza. Al contrario, querrá oír enseñanzas diferentes. Por eso buscará maestros que le digan lo que quiere oír.  4  La gente no escuchará la verdadera enseñanza, sino que prestará atención a toda clase de cuentos.  5  Pero tú, Timoteo, mantén la calma en todo momento, soporta los sufrimientos y anuncia siempre la buena noticia. Haz bien tu trabajo.

Traducción Lenguaje Actual

 

La Iglesia de Sardis eran como un museo de animales disecados.

Usando la expresión que El Señor aplicó a los judíos de su tiempo, eran “Sepulcros Blanqueados”, flores artificiales sin olor...

 

¿Se ha sentido así Hermano Amado? ¿Abatido, cansado, dejando que el enemigo entre y haga desastre en su vida espiritual? ¿Dejando el amor por Cristo? ¿Es normal en el Camino de Dios sentirnos así?

A veces la lucha, las adversidades, las cosas que Dios prepara para hacernos creer, nosotros mismos las rechazamos.

No nos gusta ser tratados, fogueados para ser siervos para Su Gloria.

 

Cuando leí esto en profundidad, qué triste que Dios vea una Iglesia seca.

Usted y yo somos Su Iglesia.

Pero Gloria Dios que Él nos anima y que frente a todo argumento, y aún a mis pensamientos, hay Palabra para redargüir:

Mateo 11: 28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

 

1 Timoteo 6: 11-12 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.  12  Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Nuestro corazón debe recordar diariamente de dónde nos sacó Dios.

De dónde rescató nuestra vida.

Como dice nuestro texto:

ACUÉRDATE, PUES, DE LO QUE HAS RECIBIDO Y OÍDO; Y GUÁRDALO. 

¡Eso nos ayudará a rechazar la religiosidad, la costumbre,

lo social de nuestra vida,  y nos hará recordar

EL GOZO DE CRISTO Y VIVIR COMO DIOS LO QUIERE PARA SUS HIJOS!

¡Lo animo Amado Hermano!

¡SIEMPRE VAYAMOS A CRISTO PARA TENER VIDA, Y EN ABUNDANCIA!

¡PAZ DEL SEÑOR!