Apocalipsis 4:10
Día
12
Devocional
escrito por Santiago Medina Celis
Apocalipsis 4:10 …Adoran al que vive por los siglos de los siglos, y
echan sus coronas delante del trono…
Muchas
personas tienen miedo al leer Apocalipsis.
Un
miedo al conocer las cosas que acontecerán, que la Profecía se cumpla, pero la
Biblia está cargada de hechos y sucesos que nos pasan todos los días.
La
Palabra de Dios es la Profecía más certera, es el Libro que revela la condición
del humano a través de la Visión del Señor.
No
la lea con miedo, leámosla con temor y fe.
Para llegar a nuestro devocional, veamos un poquito el contexto:
La visión de Juan
comienza con una puerta abierta en el cielo.
Esto
se refiere a la puerta cerrada de la iglesia de Laodicea a la que Cristo estaba
llamando mientras esperaba para poder entrar.
Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
Ø Pero la puerta del
cielo está abierta, invitando a entrar.
Esta
puerta celestial no ha estado siempre abierta para los hombres pecadores, de
hecho, fue Cristo quien se presentó como “La Puerta”, y Quien prometió que todo
el que entrare por Él sería salvo.
Juan 10: 9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y
entrará, y saldrá, y hallará pastos.
Esto
lo consiguió mediante Su Obra en la Cruz.
Además
de ver una "puerta abierta", Juan también escuchó una Voz como de trompeta.
También
en aquella ocasión la Voz se asemejaba al sonido de trompeta, y servía para
destacar la Autoridad del Señor Soberano que hablaba con Juan.
El
detalle más hermoso se encuentra en el hecho de que en ambas ocasiones, Juan estaba
“en el Espíritu”
Apocalipsis 4: 2 Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
- Juan
tuvo la bendición de ver las revelaciones más hermosas del Señor.
Y
Dios se la permitió ver para dejarnos aviso a nosotros lo que pasará, tanto a
los incrédulos, como a los que han vivido su fe íntegramente.
Apocalipsis 4:8-11 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. 9 Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, 10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
La adoración es la actividad principal en el cielo y allí tendremos la
capacidad de hacerlo sin descanso.
Por
lo tanto, la adoración centrada en la Dignidad de Dios es la experiencia del
Cielo más real que podemos tener en esta vida presente.
En
cuanto a los "seres vivientes", notamos que están “llenos de ojos”, lo que les
permite observar todas las maravillas de las Obras de Dios, y como consecuencia
pueden adorarle continuamente por ellas.
Quizá
de esto tendríamos que aprender mucho nosotros.
El
diablo ha introducido en nuestro mundo el interés por disfrutar de todas las
cosas que la vida nos ofrece, pero sin tener en cuenta a la Fuente de esa Vida.
Pero
¿Qué sentido tiene el interés por la música y no desear conocer al que nos ha
dado la capacidad para poder disfrutar de ella? ¿Por qué querer descubrir el
porqué de todas las cosas que mueven este mundo y no tener interés en conocer a
su Diseñador?
El
querer siempre más, el desear cosas desmedidamente, hacen que nos volvamos
insensibles a disfrutar de las cosas o momentos más simples de la vida… y no
nos damos cuenta que tratando de alcanzar los “espejitos de colores”, perdemos
tiempo.
- Deberíamos
buscar la comunión con Dios y adorarle consecuentemente por lo Maravilloso que es
Él.
Fijémonos que la adoración consiste en reconocer quién es Él, y en expresarlo con admiración y sumisión.
“Santo, Santo, Santo”; “Es El
Señor Dios Todopoderoso”; “El que era, el que es, y el que ha de venir”.
·
Como seres vivientes, lo que ellos aprecian del que está sentado en el
Trono es el hecho de que Él es “el que era, el que es,
y el que ha de venir”
Ellos son seres vivientes y entienden que no se han
hecho a sí mismos, ni son la fuente de su propia existencia.
Por esta razón alaban a Dios por Su Eternidad, es siempre el mismo y sus años nunca se acabarán.
Ø Dios es Santo,
Todopoderoso y Eterno siempre.
No
cuando las cosas que deseamos nos salen, cuando tenemos el bolsillo lleno…
Dios
nunca deja de ser y es en el momento más triste en el cual, aunque nos cueste,
debemos declarar Su Santidad.
- No
hay nadie que se pueda comparar a Él.
En el tiempo en que se escribió Apocalipsis, los emperadores romanos reclamaban ser adorados como dioses, pero sus pretensiones se desvanecen cuando las miramos a la Luz de Quién es realmente Dios.
Ni
los Césares, ni ningún otro hombre después de ellos, por muy importante que
haya sido, han creado el universo, no es eterno y tampoco tiene ningún control
sobre el futuro de este mundo.
·
Desde sus tronos, los veinticuatro ancianos ven a los cuatro seres
vivientes adorar a Dios.
A ellos esta actitud les parece completamente justa, así que ellos mismos abandonan sus tronos, se quitan sus coronas, y las colocan delante del Trono de Dios mientras le adoran diciendo:
“Señor,
digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas
las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
Todos
los hombres deberíamos reconocer que no nos hemos hecho a nosotros mismos, ni
somos una casualidad, sino que todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Él.
Salmos 138:8
Jehová cumplirá su propósito en mí…
Y
ÈL CUMPLIRÀ SU PROPÒSITO EN CADA UNO DE NOSOTROS.
Como
lo hizo con la vida de Juan, LO HARA CON NOSOTROS… ¿LO DESEAMOS?
Si
este mundo fue hecho para servir a la Voluntad de Dios, entonces algo anda muy
mal.
¿Cuál
es el problema? El pecado aún habita en nuestros corazones.
Queremos
hacer nuestra vida, experiencia, que no están mal, para nada, pero muchas
veces, no está alineada con lo que Dios quiere.
El
Profeta Isaías lo describió perfectamente:
Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se
apartó por su camino...
No
se trata de pecados como el asesinato, la violación o el robo, sino el pecado
de no querer reconocer Los Derechos que Dios tiene sobre nuestras vidas.
Cuando
los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes adoran a Dios
reconociendo estos hechos... ADORAN AL QUE VIVE POR LOS
SIGLOS DE LOS SIGLOS, Y ECHAN SUS CORONAS DELANTE DEL TRONO...
De
alguna manera debemos regresar a la Voluntad de Dios.
Para ello es necesario que nos arrepintamos… tomemos la actitud y hagamos vivo a este texto tremendo en nosotros.
Que cada día podamos
adorar en verdad,
Él es Santo, Grande, Eterno,
y merece nuestro corazón.
¡Paz
del Señor!