Colosenses 3:12
Día 1
Devocional escrito por Silvia Moreno
de Alfieri
Colosenses 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de
Dios, santos y amados…
Estas palabras nos recuerdan que
somos elegidos por Dios, separados del mundo por Su Amor, para manifestar Su
Compasión al mundo.
Debemos ser personas misericordiosas,
mostrando empatía y comprensión hacia los demás.
La bondad y la humildad también son cualidades esenciales que debemos poseer, siendo amables y considerados con aquellos que nos rodean.
La mansedumbre y la paciencia son
Frutos del Espíritu Santo que nos ayudarán a mantener la calma y la paz en
medio de las dificultades.
Aprendiendo a esperar en Dios y
confiar en Su Plan Perfecto.
Colosenses 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados. De entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
Ø Este versículo nos desafía a vivir de acuerdo a nuestra Identidad en
Cristo, dejando que el Amor y la Compasión impregnen todas nuestras acciones y
relaciones.
Ø Así, seremos reflejos del Carácter de Dios en el mundo.
Ø Como Hijos de Dios no debemos olvidar que somos escogidos.
Ø Ser escogidos por Dios significa ser elegidos y favorecidos por Él para
formar parte de Su Pueblo.
Colosenses 3:12 es una invitación a vivir con cualidades que reflejen el Amor y la
Santidad de Dios.
Cada
una de las virtudes mencionadas tiene un significado profundo que podemos
aplicar en nuestra vida diaria.
·
Entrañable
misericordia: Se refiere a una compasión genuina y profunda por los demás. Es
ser movidos por el dolor ajeno y ayudar desde el corazón.
·
Benignidad: Implica ser
amables y considerados con todos, sin esperar nada a cambio.
·
Humildad: Reconocer
nuestras propias limitaciones y la grandeza de Dios. Es poner incluso, las necesidades
de los demás antes que las nuestras.
·
Mansedumbre: No es debilidad
sino control de la propia fuerza. Es ser tranquilos y pacientes incluso en
situaciones difíciles.
·
Paciencia: Esperar con calma
y serenidad, especialmente frente a provocaciones o pruebas.
·
Cada una de estas características no solo nos acerca más a Dios, sino
que también nos ayuda a ser mejores personas en nuestra comunidad.
¿Cómo
podemos vestirnos de compasión, bondad, humildad, amabilidad y paciencia?
Lo logramos al permitir que el Espíritu Santo trabaje en
nosotros y transforme nuestro carácter.
Al poner nuestra confianza en Dios y seguir Su Ejemplo, seremos capaces de reflejar estas cualidades en nuestras acciones diarias.
Debemos cultivar estas virtudes al:
·
Orar:
Comienza
tu día pidiendo a Dios que te ayude a mostrar estas cualidades.
La
oración es una herramienta poderosa para mantenernos enfocados en lo que
realmente importa.
·
Leer y meditar diariamente La Palabra de
Dios:
Conocer
la Voluntad de Dios nos enseña cuales son los actos que le honrar y que
testifican que Él vive en nuestro corazón.
Es necesario disponer
un tiempo de lectura y estudio de Las Escrituras, pues el Poder transformador
de La Palabra actúa en aquel que lee, reflexiona y aplica, lo que Dios dejo
escrito.
·
Realizar actos de bondad:
Pueden
ser cosas simples como ayudar a llevar una bolsa a alguien, abrir una puerta
para darle acceso.
Ayudar
en alguna necesidad brindando asistencia o provisión.
Pero
también podemos ofrecer una sonrisa, un abrazo o escuchar con atención a
alguien que necesita ser oído.
·
Buscar oportunidades para servir:
Debes
involúcrate en las actividades de tu Iglesia que te permitan poner en práctica
la misericordia y la humildad.
Visitar
enfermos, ancianos en los geriátricos, ayudar a una familia que necesita asear,
cortar el pasto o algún arreglo que les es imposible realizar por salud o por
edad.
Sin
olvidar que el acto más maravilloso por el cual Jesús nos hace brillar en esta
tierra, es compartir el Mensaje del Evangelio.
Sirve
compartiendo las Buenas Noticias de Salvación, inclusive en aquellos lugares
donde muchos no quieren ir y justamente hay muchas maneras de servir.
·
Rodearte de personas que también busquen vivir según los principios
bíblicos.
Es alentador tener de compañeros a personas que amen a Dios, que se guarden en santidad, que no misturen con las conductas mundanas, que sean una inspiración para seguir la Voluntad de Dios.
·
Reflexionar diariamente sobre nuestras acciones:
Al
final del día, debemos tomar un momento para pensar en cómo hemos interactuado
con los demás.
En
nuestro lugar de trabajo o estudio, en el seno de nuestro hogar con nuestra
Familia, porque muchas veces focalizamos solo nuestro entorno, pero nuestra
vestidura debe brillar en nuestra casa, primeramente.
¿Fuimos
pacientes, amables, benignos? ¿mostramos compasión ante errores que otros han
cometido? ¿Obramos con humidad y mansedumbre cuando nos corrigen?
Actitudes
que muchas veces somos prontos a juzgar en otros, pero que tenemos que tener en
claro que deben estar en nosotros.
El carácter cristiano
se forja, asimismo debemos decidir cómo salir a la vida cada día.
Somos llamados a
“vestirnos espiritualmente” para mostrar a Dios con nuestros actos.
Si Usted aspira tener una
bella planta y obtener frutos de ella, debe
tener cuidado de librarla de todo lo que pueda retardar su crecimiento y de
suministrarle todo lo que le ayude a alcanzar la más alta posibilidad de desarrollo
y belleza.
No solo debe podarla y despojarla de las malas hierbas y parásitos destructivos, sino que debe cuidarla con diligencia, proporcionándole aire, luz y el agua necesaria.
Ø Del mismo modo ocurre con la formación del Carácter Cristiano.
No basta solo con sembrar la Preciosa Semilla de La Palabra en el corazón de quien ha recibido el perdón de Jesucristo.
El creyente adquiere la nueva
naturaleza espiritual, y cada Semilla sembrada debe cuidarse diligentemente
para que germine, crezca, se desarrolle, dando como fruto el Carácter de Cristo
y reflejando que estamos vestidos de La Verdad Divina.
Ese es el cambio que habían
experimentado los Colosenses, así cada uno de nosotros debemos avanzar en
nuestro crecimiento espiritual.
Colosenses 3: 1-3 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad
las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned
la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se
manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Habiendo resucitado con Cristo, y habiéndonos
despojado del viejo hombre, hay un énfasis inconfundible en la
exhortación:
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados…
Ø Para mostrar las características del nuevo hombre.
Ø Haciendo morir todo lo pecaminoso, haciendo visible la Santidad de Dios.
Colosenses 3: 5-11 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.
Valoremos la dignidad otorgada por Dios en
Jesucristo, para ser Sus Hijos, fuimos:
·
Distinguidos
como objeto de la Elección Divina: … escogidos de Dios…
Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a
mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis
fruto, y vuestro fruto permanezca…
·
Distinguidos
para pureza de vida, apartados para Dios: … santos…
Efesios 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación
del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
·
Distinguidos
por el Amor Divino: … amados…
1 Juan 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado
el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios…
Nuestro desafío el lograr el carácter de Cristo:
Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la
unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la
medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Dios el Padre nos ha escogido, Su
Poderosa Presencia, El Espíritu Santo nos ayuda, por lo tanto, podremos
lograrlo.
Nunca olvidemos que cuando alguien
observa a un Hijo de Dios, desea ver que lo que predica, lo viva.
Cada día de vida que Dios en Su
Infinita Misericordia nos regale, levantémonos en fe, para presentar batalla o
todo lo que intentará manchar nuestra vestidura, pero recordemos esta Verdad,
pues asistidos por Su Gracia, mostraremos al mundo que Cristo vive en nosotros.
Colosenses 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados.
De entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de
paciencia;